Israel confirmó eliminación de Hasán Salamé, comandante de Hezbollah, tras ataque aéreo en el sur del Líbano

El ejército de Israel informó la muerte de Hasán Salamé, identificado como alto responsable de Hezbollah, tras un ataque en la localidad de Juaya, al sur del Líbano, durante la noche del domingo.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) detallaron que la operación fue un ataque dirigido contra quien consideran el comandante de la unidad Nasser, una de las divisiones regionales más importantes de la estructura de Hezbollah en esa área.

A Salamé se le atribuye una larga trayectoria y una implicación directa en actividades militares en el sector de Al Jiam, en la gobernación de Nabatiyé.

La actividad militar se extendió también a la capital libanesa. Durante la mañana del lunes, las FDI informaron que la Fuerza Aérea atacó infraestructuras de Hezbollah en los suburbios del sur de Beirut, zona considerada un bastión de la organización respaldada por Irán.

Un corresponsal de la agencia AFP reportó explosiones y columnas de humo en esa zona, y fuentes militares israelíes indicaron que los residentes recibieron órdenes de evacuación antes de los bombardeos.

En paralelo, el grupo Hezbollah reconoció que sus combatientes confrontaron a fuerzas israelíes que llegaron en helicóptero al este del Líbano, cerca de la frontera con Siria.

La organización informó sobre la infiltración de aproximadamente 15 helicópteros enemigos israelíes y respondió con armamento adecuado. Hezbollah reiteró su alineamiento con el liderazgo iraní tras la muerte de Alí Khameneí, exlíder supremo de Irán, durante la primera fase de la ofensiva israelí-estadounidense sobre Teherán.

En ese marco, manifestó fidelidad al nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, y prometió mantener la estrategia definida por el dirigente fallecido.

Por su parte, el Ministerio de Salud Pública de Líbano informó que al menos 394 personas murieron como consecuencia de los ataques israelíes en el territorio libanés, entre ellas 83 menores de edad.

Además, los bombardeos provocaron el desplazamiento de alrededor de 112.000 personas hacia albergues oficiales, aunque las estimaciones indican que el número total de desplazados podría superar las 200.000.

Esta ofensiva se desarrolla en paralelo a una escalada regional marcada por el lanzamiento de misiles balísticos iraníes equipados con bombas de racimo contra territorio israelí.

Un muerto y dos heridos en el centro de Israel tras el impacto de una bomba de racimo iraní

Según las Fuerzas de Defensa de Israel, cerca del 50% de esos misiles contenían submuniciones explosivas capaces de dispersarse en áreas de hasta 10 kilómetros, lo que aumenta el riesgo para la población civil y la infraestructura crítica.

Funcionarios del Comando del Frente Interno de las FDI advirtieron que, si bien las defensas aéreas lograron algunas intercepciones, los ataques han afectado tanto zonas residenciales como instalaciones estratégicas.

En Yehud, dos trabajadores, Rostam Golumov y Amid Mortozov, murieron tras el impacto de una bomba de racimo mientras estaban en una obra en construcción y no llegaron a alcanzar un refugio.

La utilización de este tipo de armamento, replicando tácticas vistas en Ucrania, profundiza la gravedad del conflicto y la crisis humanitaria en la región.

(Con información de Europa Press)

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