Washington buscará retomar contactos trilaterales con Rusia y Ucrania la próxima semana

Estados Unidos propuso una nueva ronda de conversaciones trilaterales con Rusia y Ucrania para la próxima semana, aunque la ofensiva militar contra Irán introduce incertidumbre sobre la sede y la viabilidad del encuentro.

El enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, confirmó este martes que la reunión prevista para esta semana en Emiratos Árabes Unidos fue pospuesta por el conflicto desatado hace once días por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. “Creo que la reunión trilateral será pospuesta hasta la semana que viene, y nos mantenemos optimistas”, declaró Witkoff en una entrevista con la cadena CNBC. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, confirmó la postergación en un mensaje de audio enviado a periodistas de AFP y precisó que el encuentro podría celebrarse en Suiza o en Turquía. Kiev informó que Zelensky ya habló con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien se ofreció a ser anfitrión.

Sería la cuarta ronda de un proceso iniciado en enero. Las tres anteriores —dos en Abu Dabi y una en Ginebra en febrero— no consiguieron avances concretos para poner fin a la guerra que Rusia desató contra Ucrania el 24 de febrero de 2022, la más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. En la última sesión de Ginebra, celebrada los días 17 y 18 de febrero, las partes acordaron informar a sus líderes y trabajar hacia un acuerdo, aunque la agencia Axios reportó que las conversaciones se estancaron ante nuevas exigencias rusas.

Zelensky enfatizó que Kiev estaba dispuesto a viajar a Turquía esta semana y aseguró que fue Washington quien decidió aplazar. “Fue la parte estadounidense la que pospuso este encuentro”, señaló. Witkoff, sin embargo, se mostró cautelosamente optimista: “Esta es una guerra que debe terminar”. Reconoció que el proceso “está llevando más de lo que se esperaba”, aunque añadió que ambas partes evidencian cansancio, lo que podría acelerar una solución. El presidente ruso, Vladimir Putin, sostiene, en tanto, que Moscú tomará por la fuerza el resto del este de Ucrania si fracasan las negociaciones, postura que sigue siendo el principal obstáculo para un acuerdo.

Las negociaciones sobre Ucrania se desarrollan en un contexto energético que complica la geometría diplomática. La guerra con Irán llevó el precio del barril de Brent por encima de los 100 dólares, provocó interrupciones en el suministro de gas desde Qatar y encendió un debate dentro de la Unión Europea sobre la posibilidad de levantar sanciones al petróleo ruso para aliviar la presión en los mercados. Hungría exigió formalmente a Bruselas que levante la prohibición de importar combustibles fósiles rusos, citando el cierre del estrecho de Ormuz. El primer ministro Viktor Orbán remitió una carta en ese sentido a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Zelensky advirtió con firmeza contra esa opción. “¿Cómo pueden levantarse las sanciones contra Rusia si es el agresor? Eso significaría que es aceptable”, declaró. La Unión Europea reafirmó su postura oficial. El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, descartó relajar las sanciones y advirtió que hacerlo sería “contraproducente” porque ayudaría a Rusia a financiar su esfuerzo de guerra. No obstante, Bruselas valora en privado prorrogar la importación de gas ruso ante el riesgo de desabastecimiento.

La paradoja es clara: mientras Washington negocia con Moscú para detener la guerra en Ucrania, la crisis en Medio Oriente convierte a Rusia en un proveedor energético que Europa y Asia necesitan con urgencia. El Departamento del Tesoro ya emitió una exención de 30 días para que refinerías indias adquieran petróleo ruso varado en el mar. La presión sobre el sistema de sanciones crece desde múltiples frentes, y Moscú observa la crisis con la ventaja de quien puede ofrecer exactamente lo que el mundo más necesita.

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