Vladimir Putin intensificó su ofensiva contra la disidencia política al impulsar una maniobra judicial para excluir al partido Yábloko de las elecciones legislativas del 20 de septiembre, el único espacio opositor legal que rechaza abiertamente la guerra contra Ucrania. La acción fue presentada este viernes ante el Tribunal Supremo (TS) por el partido ultranacionalista Ródina (Patria), alineado con el Kremlin.
“Hoy, el partido Ródina ha interpuesto una demanda administrativa para cancelar el registro de la lista federal de candidatos a la Duma del partido Yábloko”, confirmó Alexéi Zhuravliov, líder de esa formación, a la agencia de noticias TASS. “Exigimos que se anule el registro de todos los candidatos a diputado”, agregó.
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La denuncia no es un hecho aislado. Ródina ya recurrió a la misma estrategia el mes pasado en la región noroccidental de Carelia, donde un tribunal local terminó por excluir a Yábloko de las elecciones a la asamblea regional. El argumento central en ambos casos gira en torno a presuntas infracciones de financiación a través de “redes sociales prohibidas”.
El discurso oficial no deja margen a la ambigüedad. “El partido Yábloko son unos traidores nacionales. Son gente que trabaja para Occidente, gente cercana a los valores occidentales, que exigen nuestra capitulación”, afirmó Zhuravliov.

La formación liberal, por su parte, exige el cese inmediato de los combates, negociaciones de paz con Ucrania y la liberación de más de 1.750 presos políticos. El partido lleva adelante su campaña bajo el lema “Por la paz y la libertad”, y presentó 269 candidatos por listas y 135 por circunscripciones electorales.
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La presión sobre Yábloko no proviene solo de los ultranacionalistas. Figuras del sistema político ruso también se sumaron a la campaña. Guennadi Ziugánov, el veterano líder del Partido Comunista, declaró el jueves a la agencia RIA Nóvosti: “No conozco ni un solo caso en el que hayan prestado ayuda a los que sufren allí, a quienes combatieron en el frente. Y es que si queremos sobrevivir, debemos vencer allí. Al fin y al cabo, se ha declarado una guerra de total exterminio contra el mundo ruso”.
El miércoles, Serguéi Mirónov, jefe del partido Rusia Justa y con representación en la Duma, instó al Ministerio de Justicia y a la Fiscalía General a investigar a la única formación opositora legal. “No hay que permitir que ese partido utilice la campaña electoral con fines antirrusos”, afirmó Mirónov, quien acusó a sus miembros de ser “traidores a la patria”.
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Apoyo de la oposición en el exilio
Desde Alemania, donde reside junto a sus hijos, Yulia Naválnaya —viuda del opositor Alexéi Navalny y actual líder de la plataforma opositora rusa— llamó a los ciudadanos rusos a respaldar a Yábloko en las próximas elecciones.
“Creo que es moral y políticamente correcto apoyar al partido Yábloko. Este es el momento de dejar de lado las diferencias del pasado y ayudar. Intentemos frustrar los planes del Kremlin”, declaró en un video difundido en sus redes sociales.
Naválnaya consideró que los comicios de septiembre representan la única oportunidad legal y segura en años para expresar el rechazo al gobierno, mediante el voto a un partido con postura antibelicista.
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Ese respaldo, paradójicamente, encendió las alarmas dentro del propio Yábloko. Su líder, Nikolái Ribakov, publicó en Telegram: “En los últimos días, personas cuyo apoyo en las actuales condiciones puede conducir a que nuestro partido sea excluido de las elecciones decidieron apoyar a Yábloko en las redes sociales”.
Ribakov subrayó que el partido “no es financiado desde el extranjero, no tiene relación alguna con las organizaciones declaradas indeseables en Rusia y no considera las declaraciones, mensajes o actividades llevadas a cabo por cualquier persona en el extranjero como parte de su campaña electoral”.
El vínculo entre Navalny y Yábloko tiene historia. Alexéi Navalny se hizo conocido por crear la plataforma “Voto inteligente”, que orientaba a los ciudadanos sobre cuál candidato tenía más posibilidades de vencer al partido oficialista Rusia Unida, vinculado a Putin. El partido liberal fue, en el pasado, uno de los espacios que acogió al opositor antes de su envenenamiento y posterior muerte en prisión en febrero de 2024.
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La situación de Yábloko refleja el avance del aparato represivo sobre cualquier forma de disidencia. Decenas de sus candidatos, incluido Ribakov, ya fueron excluidos por criticar la guerra o por publicar imágenes de Navalny en redes sociales, acusados de extremismo. Sus listas también fueron rechazadas por las comisiones electorales locales en San Petersburgo, ciudad natal de Putin, y en la capital de la región de Carelia.
Las autoridades y los partidos oficialistas temen que Yábloko aglutine el voto de protesta contra la guerra en Ucrania, que dos tercios de los rusos quieren que concluya cuanto antes, según encuestas del Centro Levada.
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