El primer ministro de Pakistán viaja a Arabia Saudita en plena escalada de tensión en el golfo PérsicoLa visita de Shehbaz Sharif, que se extiende hasta el sábado, busca reforzar el pacto de defensa mutua firmado en 2025 mientras Islamabad intenta sostener el memorando que puso fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán

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Shehbaz Sharif, primer ministro de Pakistán, llegó este jueves a Yeda, en la costa del mar Rojo de Arabia Saudita, al frente de una delegación de alto nivel integrada por su canciller, su jefe del Ejército y varios ministros federales. El viaje, que se prolongará hasta el sábado, se produce en un momento de creciente inestabilidad en el golfo Pérsico y el mar Rojo, dos rutas marítimas críticas para el comercio energético mundial.

La agencia oficial saudí SPA informó de que Sharif fue recibido en el aeropuerto internacional Rey Abdulaziz por el viceemir de la región de La Meca, el príncipe Saud bin Mishaal, el ministro saudí de Medio Ambiente, Agua y Agricultura, Abdulrahman bin Abdulmohsen Al Fadley, y el embajador paquistaní en el reino, Ahmed Farooq. La comitiva incluye también al mariscal de campo Asim Munir, jefe del Estado Mayor del Ejército, y al viceprimer ministro y canciller, Ishaq Dar.

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Según informó la Cancillería paquistaní, Sharif se reunirá con el príncipe heredero y primer ministro de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, para tratar la consolidación de las relaciones bilaterales y el intercambio de posiciones sobre la situación en Medio Oriente, incluidos Gaza, Jerusalén Este, el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, el paso que conecta esa vía con el golfo de Adén. El portavoz de Exteriores, Tahir Andrabi, señaló el jueves que, aunque el viaje se produce en un contexto de tensión creciente, “la visita tendrá una relevancia que trasciende la crisis inmediata”, según reportó la agencia AFP.

La cita se inscribe en el papel central que Pakistán ha desempeñado como mediador entre Washington y Teherán desde el estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero. Tras meses de gestiones diplomáticas encabezadas por Islamabad, con la participación de Qatar, Arabia Saudita, Turquía y Egipto, Estados Unidos e Irán firmaron el 17 de junio el Memorando de Entendimiento de Islamabad, que estableció un alto el fuego, el compromiso de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico comercial y un calendario para el levantamiento gradual de las restricciones impuestas a Teherán.

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Gente pasa tiempo en la playa mientras se ven mercantes fondeados detrás en el estrecho de Ormuz, cerca de Bandar Abbas, Irán, el miércoles 5 de agosto de 2026
(Amirhosein Khorgooi/ISNA via AP)

El acuerdo, sin embargo, atraviesa un momento frágil. El 18 de julio, el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, anunció la suspensión de los compromisos derivados del memorando al considerar que Washington había incumplido sus obligaciones. Esa decisión reavivó la incertidumbre sobre la continuidad del alto el fuego y sobre la reapertura efectiva del estrecho de Ormuz, por el que transita cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo.

Paralelamente, el mar Rojo se ha convertido en un nuevo frente de tensión. Los hutíes de Yemen, milicia alineada con Irán, reivindicaron a finales de julio un ataque con misiles y drones contra dos petroleros saudíes, el Encelia y el Layla, dentro de un bloqueo declarado contra los buques del reino que cruzan el estrecho de Bab el-Mandeb. El miércoles, un portavoz militar hutí advirtió de que el grupo ampliará sus ataques a petroleros en el norte del mar Rojo. Sharif condenó los ataques en una llamada con Bin Salmán y los calificó de violación del derecho internacional.

La relación entre Islamabad y Riad se apoya, además, en el Acuerdo Estratégico de Defensa Mutua que ambos países firmaron el 17 de septiembre de 2025 en el palacio Al Yamama de Riad. El pacto, suscrito por Sharif y Bin Salmán, establece que cualquier agresión contra uno de los dos países será considerada una agresión contra ambos, en una cláusula de seguridad colectiva, y se cerró pocos días después de los bombardeos israelíes contra la cúpula de Hamás en Doha.

El viaje de Sharif a Yeda confirma que Pakistán aspira a mantener un doble papel en la crisis regional: el de mediador entre Estados Unidos e Irán y el de socio militar de Arabia Saudita frente a las amenazas que llegan tanto desde el golfo Pérsico como desde el mar Rojo. Esa doble función se vuelve, en cambio, cada vez más difícil de sostener a medida que el memorando de Islamabad pierde fuerza y los ataques hutíes multiplican los frentes abiertos en una región donde ninguna de las partes controla ya por completo el ritmo de la escalada.

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