Irak y Arabia Saudita pactan evitar que el territorio iraquí sirva para atacar a países vecinosEl canciller iraquí, Fuad Husein, y su par saudí, Faisal bin Farhan, se reunieron semanas después de que ataques con drones atribuidos a milicias proiraníes y la posterior respuesta conjunta de Riad y Washington dejaran al menos 20 muertos en territorio iraquí

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Los ministros de Exteriores de Irak y Arabia Saudita, Fuad Husein y el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, se reunieron este miércoles en Amán para abordar la necesidad de garantizar que el territorio iraquí no se convierta en plataforma de ataques contra países vecinos, en el primer encuentro bilateral de alto nivel desde que Riad y Washington bombardearan posiciones de milicias proiraníes en territorio iraquí a finales de julio.

El Ministerio de Exteriores saudí informó en un comunicado que ambos cancilleres subrayaron la necesidad de respaldar los esfuerzos que fortalezcan los intereses de Irak y sus vínculos con los países árabes e islámicos, y que aseguren que su territorio y sus recursos no se empleen como instrumento de agresión contra sus vecinos. La nota destacó además la solidez de las relaciones bilaterales entre ambos países.

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El encuentro se produjo al margen de la Reunión Ministerial en Apoyo de Jerusalén y sus Lugares Santos, celebrada en Amán con representantes de 14 países islámicos.

La cita llega semanas después de que el Ministerio de Defensa saudí acusara a milicias proiraníes instaladas en Irak de lanzar drones contra instalaciones petroleras en la Provincia Oriental del reino, ataques que, según Riad, fueron interceptados en su totalidad por las defensas aéreas. En respuesta, fuerzas estadounidenses y saudíes bombardearon el 28 de julio posiciones de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) en el este de Irak, en una ofensiva que, según el Mando Central de Estados Unidos, buscó frenar más de 30 ataques con drones registrados en 72 horas.

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El bombardeo conjunto dejó al menos 20 muertos y decenas de heridos, según un balance preliminar difundido por las propias FMP, la estructura de seguridad iraquí que integra a las milicias señaladas. La Resistencia Islámica en Irak, alianza de facciones proiraníes, calificó la ofensiva de violación de la soberanía iraquí y amenazó con una respuesta contra intereses estadounidenses en Arabia Saudita.

Miembros de una milicia iraquí desfilan en Bagdad, el 1 de julio del 2016
(AP foto/Hadi Mizban)

Bagdad condenó inicialmente los ataques contra las instalaciones petroleras saudíes como una violación de su soberanía y anunció un plan para impedir agresiones lanzadas desde suelo iraquí. Dos días después, el Gobierno afirmó que sus propias investigaciones no habían confirmado las acusaciones de Riad, exigió pruebas y suspendió una visita prevista del primer ministro Ali al Zaidi a Arabia Saudita, aunque insistió en que buscaba rebajar la escalada por la vía diplomática.

El Ministerio de Exteriores iraquí indicó que Husein y Faisal bin Farhan abordaron en Amán los preparativos de una visita de una delegación de seguridad iraquí a Arabia Saudí, sin precisar fecha. El canciller iraquí confirmó además los planes de Bagdad para consolidar el monopolio estatal de las armas, un proceso que enfrenta resistencias crecientes dentro del propio país.

Las FMP son un paraguas de milicias creado en 2014 para combatir al Estado Islámico e integrado formalmente en el aparato de seguridad iraquí, aunque agrupa a facciones de distinto signo, varias de ellas alineadas con Irán. El Gobierno de Al Zaidi fijó el 30 de septiembre como plazo para que estos grupos entreguen sus armas al Estado, fecha que coincide con el fin previsto de la misión de la coalición internacional liderada por Washington.

La respuesta ha sido desigual. Kataeb Imam Ali y Asaib Ahl al Haq anunciaron en junio la transferencia de sus brigadas al Estado, un gesto que Al Zaidi calificó de responsable. Kataib Hezbollah, la facción más poderosa de las FMP, y Harakat Hezbollah al Nujaba rechazan en cambio el desarme y lo condicionan a la salida total de las tropas extranjeras. Esta semana, Kataib Hezbollah endureció su postura y anunció que ampliará su arsenal en respuesta a los bombardeos de julio.

El pulso entre Bagdad y las milicias más beligerantes avanza en paralelo a la retirada de tropas extranjeras acordada entre Irak y Estados Unidos en 2024, prevista para finales de septiembre. El desenlace de ese calendario, sumado a la resistencia de las facciones armadas, determinará si Bagdad logra consolidar el monopolio estatal de la fuerza que reclama ante Riad y sus demás vecinos, o si la fragmentación interna sigue marcando el rumbo de su política exterior.

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