El abogado Claudio Berón, defensor de Roberto Fabián Coronel, rechazó el pedido de condena formulado por el Ministerio Público Fiscal y sostuvo que la hipótesis acusatoria que sostiene que el sargento de la Policía de Entre Ríos colaboraba con el productor agropecuario Leonardo Airaldi en las actividades de narcotráfico y violencia “de ninguna manera pudo ser probada”. En su alegato ante el Tribunal Oral Federal de Paraná, planteó que la imputación se apoya en una lectura parcial de chats extraídos del teléfono de Airaldi, y no en hechos concretos que vinculen a Coronel con maniobras de tráfico de drogas.
“Nos vamos a oponer al pedido realizado por el Ministerio Público Fiscal, en cuanto entendemos que la hipótesis que se mantuvo desde el año 2019 a la fecha, y que se fiscalizó aquí en el debate, de ninguna manera pudo ser probada”, introdujo. Aunque aclaró que no ejerce la defensa de Airaldi, Berón dijo que debía referirse a él porque Coronel quedó vinculado “pura y exclusivamente” por su relación con el principal acusado: “Esa es la causa por la que el señor Coronel está privado de su libertad hace dos años y medio”.
“No existe otra prueba más allá del chat”
El defensor sostuvo que no hay pruebas objetivas de que Coronel haya participado en actos típicos previstos por la ley de estupefacientes. “La acusación no ha podido aportar ningún elemento probatorio que permita sostener, razonada y razonablemente, que Roberto Coronel haya llevado a cabo maniobras de transporte, distribución o cualquier otro acto típico del artículo 5 de la Ley 23.737”, señaló.
Berón dijo que, transcurridos dos años y medio de detención, “no queda bien concreto cuál es el rol que se le está asignando”. Según el abogado, la Fiscalía lo describió como “secretario”, “colaborador” o “asistidor” de Airaldi, vinculado a tareas de seguridad, protección policial y transporte. Pero insistió: “Todo termina siendo solamente, ni siquiera escuchas, porque las escuchas son totalmente inocuas, sino este chat del teléfono de Airaldi”.
Chats, escuchas y vínculo con Airaldi
Berón negó que se haya probado que Coronel brindara protección policial a Airaldi. Sobre la escucha del 23 de septiembre de 2023, en la que Airaldi habría dicho “la Caminera del puente es mía”, sostuvo que fue mal interpretada. “Coronel no estaba preocupado porque iba a transportar algo ilícito, porque iba a traer droga o llevar droga; estaba preocupado porque iba a circular en una camioneta que no estaba autorizado para manejar”, afirmó. Luego citó el diálogo: “No tengo tarjeta azul”.
Para el defensor, esa conversación no demuestra un transporte de estupefacientes, sino una inquietud documental por el uso de una camioneta ajena. “La escucha está clarita. Sin embargo, se la trae como prueba de cargo en contra de Coronel”, cuestionó.
También criticó la comparación con Armando Balcaza, a quien la acusación ubicó como una persona reemplazada por Coronel en ciertas tareas para Airaldi. Berón aceptó que su defendido comenzó a cumplir funciones de empleado, pero negó que eso permitiera trasladarle el mismo rol delictivo: “Coronel, en su nuevo rol de empleado, vino a ocupar tareas que antes hacía otro empleado. Pero no es lo mismo Balcaza que Coronel. No sólo por la cantidad de tiempo, sino por el tenor de las escuchas. Balcaza sí habla de droga, de merca, de otras cuestiones, y habla con otras personas involucradas en la causa. Coronel no”.
Tareas lícitas y viajes cuestionados
Berón repasó testimonios de investigadores y testigos civiles para sostener que no aportaron datos concretos contra Coronel. Según dijo, lo ubicaron como una persona que cumplía órdenes de Airaldi, manejaba vehículos, “hacía mandados” o actuaba como secretario, pero sin precisiones sobre una conducta vinculada al narcotráfico.
El defensor remarcó que Airaldi tenía actividades lícitas vinculadas al campo, la isla El Pillo, animales, traslados, empleados y gestiones administrativas. En ese marco, sostuvo que Coronel realizaba tareas propias de un empleado: guías de SENASA, compras, trámites bancarios, cobros, arreglos de vehículos, bombas de agua, tractores y traslado de personas. “El principal colaborador de una organización criminal, ¿lo mandan al banco a depositar un cheque?”, preguntó.
Para Berón, la prueba central de la acusación son dos chats asociados a supuestos viajes. El primero, del 4 de febrero de 2024, refiere a un “viaje corto con chasis” y a la indicación de ir “mirando el camino” por si había controles. El defensor dijo que Coronel explicó que se trataba del traslado de animales sin guía y que él ni siquiera manejaba el camión. También cuestionó que se hablara de nocturnidad: “Fue un 4 de febrero a las 20 horas. Eso es pleno verano; no es de noche a esa hora. Podrá ser tardecita, pero no es de noche”.
El segundo chat fue del 6 de febrero de 2024, cuando Airaldi le habría pedido que fuera al campo y preguntó si estaba “el pescador”. Berón sostuvo que de esos mensajes no puede concluirse que hubo transporte de droga. “De esos dos chats, solamente de esos dos chats, la Fiscalía dice que eso fue transporte de droga. Creo que es totalmente infundado”, dijo.
Berón también abordó el chat donde se habla de “50 kilos de carne”, que la Fiscalía habría interpretado como una referencia a droga. Citó el mensaje: “Amigo, tengo un negocio, es de Caballito el vago, hay que mover 50 kilos de carne, el vago gana en Diamante”. Luego señaló que la conversación concluía con una aclaración de Coronel a Airaldi: “Eso quería el Zurdo”. Para el defensor, eso muestra que el mensaje no era propio de Coronel, sino reenviado, en el marco de una pericia “confusa, deficiente e incompleta”.
El defensor también respondió a las menciones sobre armas, aprietes o amenazas. Afirmó que esos hechos no fueron formulados con precisión ni conectados con una maniobra de narcotráfico. “No entiendo si tengo que defender de narcotráfico, de provisión de armas de fuego o de amenazas”, dijo. Admitió que existen mensajes donde Airaldi le pedía un revólver, pero sostuvo: “Nunca quedó acreditado que le haya dado un arma de fuego”.
Además, resaltó que el allanamiento en la casa de Coronel fue negativo: no se encontraron armas, drogas, dinero relevante ni otros elementos vinculados a la causa. “La situación económica de Coronel era totalmente mala”, sostuvo, en línea con lo declarado por testigos y con el informe socioambiental.
“Absolución y la inmediata libertad”
El defensor pidió la absolución de Coronel y su inmediata libertad. “De ninguna manera se puede tener por acreditado que Coronel sea coautor del delito de comercio. En base a eso voy a solicitar la absolución de mi defendido, con el beneficio de la duda y la inmediata libertad”, expresó.
En forma subsidiaria, pidió que, si el Tribunal entendiera que hubo alguna participación, sea calificada como secundaria. Argumentó que su rol, aun siguiendo la hipótesis fiscal, sería “totalmente secundario, fungible, sin ninguna posibilidad de tener dominio funcional del hecho, sin ningún aporte necesario y fundamental”. También rechazó la agravante por la intervención de tres o más personas, al sostener que el único vínculo atribuido a Coronel surge de conversaciones con Airaldi: “No tiene contacto con ninguna de las otras personas. No hay una escucha, no hay una tarea de campo, no hay ningún informe que lo ubique con alguna otra persona involucrada”.
Por eso, solicitó, como alternativas, una pena de tres años de cumplimiento condicional si se considerara una participación secundaria, o la pena mínima de cuatro años si el Tribunal mantuviera una calificación más gravosa. Finalmente, para el caso de una condena de cumplimiento efectivo, pidió la prisión domiciliaria en el domicilio familiar de Diamante, bajo la supervisión de su pareja.

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