Un proyecto de ley presentado este miércoles en la Cámara de los Diputados de Italia busca prohibir definitivamente las botticelle, los carruajes de tracción animal que circulan por las calles de Roma y otras ciudades turísticas del país. La iniciativa, impulsada por los partidos PD, Avs y M5S, plantea eliminar el artículo 70 del Código de Circulación, la norma que actualmente permite este tipo de servicio.
La propuesta prohíbe de manera explícita el uso de animales para la tracción de vehículos de plaza, el transporte público no convencional y el servicio turístico, recreativo y de representación. Según informó Euronews, el proyecto fue presentado en una rueda de prensa conjunta con diputados de los tres partidos promotores.
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Una tradición bajo la lupa

La diputada italiana del Partido Democrático, Patrizia Prestipino, garante de los animales de Roma Capitale, fue una de las voces más firmes en la presentación del proyecto. “No bastan ordenanzas aisladas a nivel municipal que limiten los horarios y las actividades de las botticelle. Tenemos que avanzar hacia una ley nacional que las suprima y los carruajes de tracción animal en las ciudades”, declaró durante la rueda de prensa, según recogió el medio europeo.
Junto a ella estuvieron el diputado de la Alianza Verdes e Izquierda, Francesco Emilio Borrelli y Sergio Costa, del Movimiento 5 Estrellas. Los tres coincidieron en que las medidas locales no alcanzan para resolver el problema y que se necesita una norma de alcance nacional.
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Bienestar animal y calles incompatibles
Prestipino también señaló que, desde hace años, asociaciones ecologistas como Amore A Quattro Zampe —una de las promotoras de la iniciativa— insisten en que las calles actuales no resultan adecuadas para el bienestar de los caballos. Las altas temperaturas de la época estival agravan la situación: el asfalto en verano alcanza temperaturas extremas que hacen inviable la circulación de los animales.

El concejal de Roma Capitale Rocco Ferraro, responsable de Medio Ambiente, Transición Ecológica, Áreas Protegidas y Protección de los Animales, expresó su apoyo a la propuesta. Ferraro indicó que espera que “el Parlamento sepa aprovechar esta ocasión histórica y apruebe una norma que ponga fin definitivamente al uso de caballos para el transporte turístico en nuestras ciudades”, según detalló Euronews.
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Campaña en las calles de Roma
En paralelo a la iniciativa legislativa, durante todo el mes de agosto estará presente en las principales zonas turísticas de la capital italiana la campaña de sensibilización ‘A piedi è più bello’ (A pie es más bonito). El proyecto, elaborado en italiano e inglés, fue impulsado por el propio Ferraro y busca concientizar a turistas y residentes sobre la problemática.
“En 2026, seguir arrastrando carruajes con caballos en el corazón de la capital es una práctica que pertenece al pasado, no al futuro”, remarcó el funcionario. La proposición de ley aún debe atravesar el proceso parlamentario antes de convertirse en norma vigente.
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De carruaje de carga a ícono turístico
Las botticelle nacieron como un oficio de subsistencia, no de espectáculo. Durante la época del Estado Pontificio, estos carruajes cubrían las rutas de abastecimiento entre los barrios de Roma: sus principales cocheras se ubicaban en Borgo, Via Sannio y Monte dei Cocci, en el barrio de Testaccio. Con el paso de los siglos, el oficio se transmitió de generación en generación entre familias oriundas del Molise, que lo ejercieron primero como transporte de mercancías y luego como servicio de alquiler de personas.
La convivencia entre carruajes y automóviles se extendió hasta mediados del siglo XX. Cuando Italia se consolidó como destino turístico global, las botticelle encontraron un nuevo propósito: ofrecer a los viajeros una experiencia ligada al pasado histórico de la ciudad. Sin embargo, ese contexto cambió por completo: las calles tranquilas de antaño son hoy arterias con tráfico denso, adoquines irregulares y temperaturas que en verano superan con frecuencia los 30 °C, condiciones que los defensores de los animales consideran incompatibles con el bienestar de los caballos.
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