Las 8 especies de osos que existen en el mundo y qué las hace completamente distintas entre síDesde el oso polar, que puede superar los 1.000 kilos, hasta el diminuto oso malayo, cada especie desarrolló adaptaciones únicas según su clima, hábitat y disponibilidad de alimento a lo largo del tiempo

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Las especies de osos habitan América, Europa y Asia, suman 8 grupos reconocidos y no todas pasan por un periodo de hibernación, según explica Live Science. Son mamíferos omnívoros de cuerpo robusto, cubierto de pelo, con patas cortas y una cabeza redondeada de hocico largo. Su dieta incluye plantas, peces, insectos y pequeños mamíferos. Cada especie, sin embargo, tiene preferencias alimentarias propias adaptadas a su entorno.

Viven en bosques, montañas, tundras heladas, desiertos y pantanos, y las variedades reconocidas incluyen al oso negro americano, el oso negro asiático, el oso pardo, el oso panda, el oso polar, el oso de anteojos, el oso bezudo y el oso malayo.

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La diversidad de estos animales se refleja en las distintas adaptaciones que desarrollaron para habitar ambientes específicos. Factores como clima, la disponibilidad de alimento y el tipo de hábitat impacta directamente en su tamaño, comportamiento y dieta, lo que explica la notable diversidad que existe entre los osos actuales.

Entre los tipos más conocidos hay casos que no corresponden a especies distintas, sino a subespecies. El oso grizzly, por ejemplo, forma parte del oso pardo, al igual que el oso kodiak de Alaska y el oso pardo sirio de Oriente Medio, según Live Science.

Características de las distintas especies de osos

Un oso pardo de pelaje marrón oscuro sentado en un campo de hierba verde, flores silvestres de varios colores y rocas. El cielo es azul con nubes.

El oso pardo presenta una mayor distribución geográfica. Vive en el noroeste de América del Norte, Europa y partes de Asia. El oso negro americano solo habita en América del Norte y el oso de anteojos solo en América del Sur. El oso negro asiático y oso malayo se distribuyen por Asia.

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El oso bezudo también vive en Asia, en particular en India, Nepal, Bután y Sri Lanka. El oso polar se encuentra únicamente en las regiones heladas del Ártico y, por último, el panda solo en los bosques de bambú húmedos y frescos de China.

El oso polar es el mayor de todos. En promedio, pesa 521 kilos y mide unos 2,7 metros de altura cuando se yergue sobre las patas traseras. El ejemplar de oso polar más pesado del que hay constancia llegó a 1.002 kilos, de acuerdo con Live Science. Si se cuentan subespecies, el oso kodiak suele igualar ese porte y algunos individuos lo han superado.

Mientras que en el extremo opuesto aparece el oso malayo, la especie más pequeña. Su peso va de 27 a 66 kilos y su altura de pie oscila entre 1,2 y 1,5 metros.

Por qué no todos los osos hibernan

Dos osos polares, uno sentado y el otro caminando, sobre una extensión de hielo y nieve con trozos de hielo en el fondo bajo un cielo nublado.

Muchos osos del hemisferio norte hibernan cuando baja la temperatura y escasea la comida. Ese estado de sueño profundo les permite pasar largos periodos sin alimentarse, con una leve caída de la temperatura corporal, un pulso más lento y consumo de grasa acumulada.

La duración cambia según el clima. Los osos pardos del norte de Alaska, por ejemplo, permanecen en hibernación más tiempo que los que viven en regiones más meridionales.

Durante ese periodo, el organismo evita degradar la proteína de los músculos, de modo que no pierden demasiada fuerza. Tampoco necesitan comer ni beber y orinan o defecan rara vez, aunque cambian de posición de vez en cuando para conservar calor y evitar heridas.

Otras especies prescinden de ese proceso. El oso malayo, el panda, el oso bezudo y el oso de anteojos viven en entornos con alimento disponible durante todo el año, y el oso polar mantiene opciones de caza en invierno.

Las hembras gestantes de oso polar sí excavan madrigueras antes del parto y pasan allí la mayor parte del tiempo con la energía de sus reservas de grasa. Aun así, Live Science precisa que ese comportamiento no equivale a una hibernación verdadera.

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