El ejército israelí acusó el miércoles a Hezbollah de una “flagrante violación del alto el fuego” en Líbano, afirmando que el grupo militante respaldado por Irán disparó un dron contra un vehículo israelí en la zona.
El ejército indicó que el incidente tuvo lugar en una franja de territorio donde operan fuerzas israelíes, que se extiende unos 10 kilómetros (seis millas) hacia el sur de Líbano, a lo largo de su frontera con Israel.
“Durante la noche (miércoles), Hezbollah lanzó un dron explosivo contra un vehículo de ingeniería de las FDI en la zona de la cresta de Ali al-Taher, dentro de la Zona de Seguridad”, declaró el ejército en un comunicado, calificando el incidente como “una flagrante violación del alto el fuego”.
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Añadió que no se reportaron heridos entre los soldados israelíes.
El ejército afirmó que sus tropas “continúan operando en la zona de la cresta y no permitirán que los terroristas en la zona avancen ni ejecuten ataques contra los soldados de las FDI”.
Según un acuerdo patrocinado por Estados Unidos y firmado el mes pasado, el ejército libanés debe desarmar a Hezbollah y el ejército israelí debe retirarse de las “zonas piloto” donde posteriormente se desplegarán las fuerzas libanesas. El acuerdo se produjo más de tres meses después de que Hezbollah involucrara al Líbano en la guerra de Oriente Medio con el lanzamiento de cohetes contra Israel en apoyo de Teherán el 2 de marzo, lo que provocó importantes ataques aéreos israelíes y una invasión terrestre.
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Si bien la violencia ha disminuido desde la firma de un acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán el mes pasado y el acuerdo entre el Líbano e Israel, el Líbano sigue reportando ataques y bombardeos de artillería israelíes intermitentes en el sur.
El ejército libanés condenó el domingo las actividades militares israelíes en curso, que, según afirmó, impedían su pleno despliegue en virtud del acuerdo marco.
Hezbollah no ha reivindicado ningún ataque desde el 20 de junio.
Entretanto, el Ejército libanés continúa consolidando su presencia en la población de Zawtar al Gharbiya, una de las tres zonas de despliegue condicionado fijadas en el sur del Líbano para la retirada gradual de las tropas israelíes, mientras los vecinos intentan regresar poco a poco a lo que queda de sus hogares en este golpeado municipio.
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Tras la visita el pasado jueves del primer ministro libanés, Nawaf Salam, el retorno de los residentes se realiza bajo un dispositivo de extrema cautela, según pudo constatar EFE sobre el terreno.
Las familias, que acamparon durante cuatro días en la entrada a la espera de que el Regimiento de Ingenieros despejara los accesos de minas y explosivos, de momento solo tienen autorización para inspeccionar sus casas en los barrios del oeste y del norte, sin permiso para pernoctar.
Este estricto control afecta también a la labor informativa. Escoltados en todo momento por todoterrenos militares tras superar un rígido puesto de mando inicial, los periodistas solo disponen de una ventana de quince minutos antes de ser evacuados de la zona.
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Las patrullas vigilan cada calle, pero la mirada de todos los vecinos se dirige a las casas de enfrente, intactas y aún ocupadas por soldados israelíes.
En el último punto del municipio, la frontera viva la marca un tanque libanés parado en medio de la carretera, con un soldado apostado en su capó empuñando su ametralladora a escasos metros del enemigo.
Este despliegue forma parte del acuerdo suscrito entre el Líbano e Israel con la mediación de Estados Unidos, que busca que las Fuerzas Armadas libanesas asuman la “seguridad plena y efectiva” en el sur, un repliegue israelí sujeto al desarme del grupo chií libanés Hezbollah.
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Sin embargo, la cúpula militar libanesa ha denunciado que las tropas israelíes continúan obstaculizando su misión mediante disparos cerca de sus posiciones en esta misma localidad y la destrucción de infraestructuras vitales en la franja fronteriza.
(Con información de AFP y EFE)

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