El tomate es un cultivo muy extendido en todo el mundo, cultivado tanto al aire libre como bajo cubierta plástica (invernadero). En términos generales, la composición del residuo del tomate está compuesta por 45% frutos y 55% follaje (hojas y tallos).
Pulpa de Tomate
La pulpa es un residuo industrial que contiene una mezcla de hollejo y semillas. Representa un quinto del peso total de la fruta fresca y tiene un alto valor nutritivo. Es una fuente rica en proteínas, minerales y vitaminas.
Limitaciones del uso de la pulpa o fruto de tomate “sin ensilar”
El consumo directo de la pulpa o fruto entero de tomate “sin ensilar”, es muy complicado y peligroso cuando se deja a la intemperie en contacto con el aire.
En estas circunstancias, el material se deteriora rápidamente, desarrollando hongos (mohos) y toxinas muy peligrosas. Además, genera muchos problemas logísticos y mayores costos de transporte debido a la alta cantidad de agua (87-89 %).
Para evitar todos estos inconvenientes, lo más adecuado es ensilar el material con paja u otro tipo de fibra picada para aumentar la superficie absorbente. Al tomate le sucede algo parecido que a la pulpa de naranja, ambos presentan un elevado contenido en humedad, limitando su manejo y uso en alimentación animal.
Ensilado del tomate (fruto fresco) o de la pulpa
Para evitar los problemas recién mencionados en la calidad y salud de los animales, se recomienda ensilar tanto el fruto de tomate maduro (que no se puede comercializar) como la pulpa que proviene de la industria.

Para ello, es necesario mezclar capas alternadas de pulpa o tomate (fruto entero) con otras sustancias que absorban los líquidos, tales como paja triturada, salvado de trigo, etc. El objetivo es incrementar el nivel de materia seca del ensilado entre 30 a 35%. La proporción debería ser 85% de tomate (fruto entero o pulpa) y 15% de paja. De esta forma, se reducen significativamente las pérdidas por efluentes líquidos.
Cuando la pulpa o tomate (fruto entero) no se mezcla con sustancias absorbentes, además de perder en los efluentes gran parte de las sustancias solubles (proteína, minerales, azúcares, etc.) de alto valor nutricional, el pH no desciende rápidamente y esto provoca una mayor actividad proteolítica (destrucción de las proteínas) y fermentaciones indeseables, como la butírica. El silaje del tomate (fruto o pulpa) permite conservar por largo tiempo, si el ambiente anaeróbico (sin aire) es adecuado. De no ensilarse se deteriora muy fácilmente al contacto con el oxígeno.
Entre las sustancias nutricionales, en la pulpa de tomate fresca y ensilada se destacan, respectivamente:
- Materia seca: 11-13 y 30-35%, respectivamente.
- Proteína bruta: 18-20 y 6-8%, respectivamente.
- Digestibilidad de la materia seca: 55-60 y 40-45%, respectivamente.
- Bajos niveles de fibra.

Mientras que la calidad nutricional del tomate fresco, tanto del recién ensilado como a los 30 días de ensilado, es la siguiente:
- Materia seca: ±13 y 14%, respectivamente.
- Proteína bruta: ±18 y 17%, respectivamente.
- Digestibilidad de la materia seca: ±75 y 70%, respectivamente.
- Niveles bajos de fibra.
Cuando los volúmenes a ensilar son muy grandes, se aconseja elaborar silos torta o bunker. Mientras que si las cantidades son pequeñas, se recomienda hacer silos-bolsas. En ambos casos, se debe eliminar todo el aire lo más rápido posible (ambiente anaeróbico) para lograr una adecuada fermentación láctica y que el material se estabilice antes de 30 días.
En resumen, similar a lo que ocurre con otras hortalizas o frutas, cuando éstas maduran y no se pueden comercializar, se pueden transformar en carne o leche. Para ello, es necesario tener la información adecuada para lograr el mejor resultado productivo y económico. Además, de bajar los costos de producción, se evita la contaminación ambiental, tema más que importante en esta época.
El autor es Doctor en Ciencias Veterinarias, especializado en Nutrición Animal, director ejecutivo de la Consultora Internacional de Producción y Nutrición de bovinos (carne y leche). afmayer56@yahoo.com.ar //resalancursos@gmail.com. www.nutriciondebovinos.ar

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