El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó este martes de que mantiene desplegados más de 20 buques de guerra en Medio Oriente para reforzar el bloqueo naval impuesto contra Irán, un dispositivo que hasta la fecha ha desviado 17 embarcaciones comerciales, inutilizado dos y abordado otras dos para verificar el cumplimiento de las restricciones. El anuncio, difundido a través de la red social X, se produce horas antes de que el presidente Donald Trump reciba en la Casa Blanca al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en su primer encuentro desde que ambos líderes lanzaron conjuntamente la guerra contra la república islámica el pasado 28 de febrero.
El bloqueo actual constituye la segunda fase de una operación que Washington puso en marcha el 13 de abril, tras el fracaso de las conversaciones de Islamabad para poner fin al conflicto. Aquella primera etapa se prolongó hasta el 18 de junio, cuando Trump y el régimen iraní suscribieron un memorando de entendimiento que estableció un alto el fuego. La tregua se rompió a comienzos de julio, cuando el mandatario estadounidense denunció que Irán había continuado atacando embarcaciones en el estrecho de Ormuz y ordenó restablecer el cerco marítimo el 14 de julio, a las cuatro de la tarde, hora del este de Estados Unidos.
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Desde entonces, Centcom ha intensificado de forma progresiva las cifras de interceptación. El pasado 20 de julio la fuerza naval había desviado siete buques mercantes en una sola jornada; el 25 de julio la cifra acumulada ascendía a 12 embarcaciones redirigidas, dos inutilizadas y dos abordadas. El salto a 17 buques desviados en apenas tres días adicionales confirma que el ritmo de interceptaciones se ha acelerado en la última semana, en paralelo a la escalada diplomática entre Washington y Teherán.
El despliegue militar estadounidense en la región incluye dos portaaviones, varios submarinos y unidades anfibias como el buque de asalto USS Boxer, según ha detallado en semanas anteriores el propio Centcom. El bloqueo alcanza a toda la costa iraní, incluidos sus puertos y terminales petroleras, y contempla el uso de la fuerza contra cualquier embarcación que intente incumplir las restricciones. El caso más citado por el mando militar es el del petrolero M/T Belma, de bandera curazoleña, inutilizado el 15 de julio con un misil disparado contra su chimenea cuando navegaba hacia la isla iraní de Jarg, uno de los principales centros de exportación petrolera del país persa.
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Pese al refuerzo del cerco naval, Trump ordenó el viernes 24 de julio detener los bombardeos aéreos contra territorio iraní, interrumpiendo casi dos semanas consecutivas de ataques nocturnos, con el objetivo declarado de abrir margen a una negociación diplomática. El presidente advirtió que reanudará la campaña militar si las conversaciones no prosperan. Centcom ha remarcado, no obstante, que el bloqueo marítimo permanece en pleno vigor con independencia de la pausa en los ataques aéreos, una distinción que explica por qué Teherán continúa denunciando agresiones pese al cese temporal de los bombardeos.

En ese contexto llega el encuentro de este martes entre Trump y Netanyahu, el octavo entre ambos desde que el republicano regresó a la Casa Blanca, más que con cualquier otro jefe de Estado o de Gobierno. La relación entre los dos líderes atraviesa, sin embargo, uno de sus momentos más tensos: en junio, Trump llegó a calificar a Netanyahu de persona poco fiable durante una llamada telefónica motivada por la ofensiva israelí en Beirut. El primer ministro israelí, que afronta una eventual reelección en un clima político delicado, ha buscado durante semanas asegurar esta cita en Washington para discutir el rumbo de la guerra con Irán y trasladar a Trump sus reservas ante posibles concesiones diplomáticas a Teherán.
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La reunión, que se celebra en el Despacho Oval con la presencia del vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth, coincide además con la creciente presión sobre Washington para definir si el bloqueo naval se mantiene como herramienta de negociación o si evoluciona hacia una escalada militar renovada. La cifra de buques interceptados seguirá siendo, en los próximos días, uno de los indicadores más visibles del pulso entre Estados Unidos e Irán mientras se dirime si la pausa en los bombardeos desemboca en un acuerdo duradero o en la reanudación de los ataques.

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