La nueva caída del “Pillo” Maidana y la estrategia de los narcos para ganar tiempo en la Justicia entrerriana

El viernes al mediodía culminó un juicio por narcomenudeo en los Tribunales de Paraná, donde el fiscal Laureano Dato pidió la pena de ocho años de prisión para Luis Exequiel Maidana, más conocido como “el Pillo”, acusado de ser el narco que se adueñó de la venta de drogas en el barrio Paraná V desde hace varios años. También la Fiscalía solicitó una condena de seis años para quien sería su cómplice, Exequiel Cristian Adrián Jurasek.  Ambos son acusados por comercio agravado de estupefacientes en el marco de una investigación de la Policía Federal del año 2023.

Maidana se declaró inocente y su defensor, Claudio Berón, pidió la absolución. El defensor oficial de Jurasek, Sebastián Ludi, solicitó una pena condicional o el mínimo de cuatro años por participación secundaria en el delito.

Cuatro horas después de culminado el juicio oral y pasar a la espera de la sentencia que dictará la vocal del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Paraná, Matilde Federik, efectivos de la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía de Entre Ríos allanaron el domicilio de Maidana en el barrio Paraná V, quien estaba junto a Jurasek y otras tres personas. El lugar no funcionaba como la residencia del Pillo, sino como un búnker de venta de drogas con todas las características que se vienen observando en este tipo de lugares: aberturas fortificadas, sistema de vigilancia por cámaras y un método o instrumento para eliminar pruebas en caso de la irrupción policial, en este caso una salamandra encendida.

Las pruebas que intentaron eliminar en una salamandra.

Había cocaína fraccionada y celulares, entre otras evidencias que se suman a las pruebas que ya estaban reunidas en el legajo de investigación que lleva adelante el fiscal Santiago Alfieri, de la Unidad Especializada de Narcomenudeo del Ministerio Público Fiscal.

Maidana y Jurasek quedaron detenidos y recibirán la sentencia en esa condición la semana próxima. También fueron arrestados las otras tres personas que estaban en la casa.

Ganar tiempo

La causa por la cual ambos fueron juzgados culminó con un allanamiento en diciembre de 2023, en la cual se señaló que Maidana dirigía el negocio narco desde su vivienda del barrio Paraná V, pero nunca tocaba la droga. Sus soldaditos se desplegaban por turnos en el playón, por la cortada Intendente Brugo. Se sentaban con una bolsa con las bochitas de cocaína y vendían sin parar.

El fiscal Dato solicitó los allanamientos que fueron autorizados por la Justicia, tanto en la casa de Maidana como en un domicilio de Villa Mabel, a pocas cuadras, donde funcionaba una gomería y sospechaban que fraccionaban la cocaína. Todo cuadró: en una casa del Pillo los policías federales hallaron alrededor de 2 millones de pesos, en la gomería había 1 millón de pesos más y 2.000 dólares, así como dos pistolas calibre 9 milímetros, con una importante cantidad de municiones. También había un cargador modificado; en rigor, dos cargadores soldados para poder disparar 30 balazos sin necesidad de recarga. Además, detuvieron a un hombre que estaba en el playón vendiendo la droga y tenía una bolsa con unas 40 dosis de cocaína.

Tres personas habían sido imputadas: Maidana, Jurasek y Juan Gabriel Forni, un soldadito que hace un tiempo ya acordó una condena en un juicio abreviado. Los dos primeros siguieron en libertad y, si bien hubo diálogos para un juicio abreviado, finalmente no se llegó a un acuerdo por las penas que proponía cada parte y terminaron en el juicio oral y público que se realizó la semana pasada, dos años y medio después de los allanamientos.

Esto es algo que se viene observando en numerosas causas por narcomenudeo: idas y vueltas en negociaciones para juicios abreviados, mientras los narcos ganan lo más valioso que pueden tener: tiempo. Saben que la libertad, tarde o temprano la pueden perder, pero cada día que logran continuar con el negocio es ganancia pura y enorme.

El periodista rosarino Germán De los Santos explicó esta realidad en su disertación en el ciclo de charlas periodísticas de ANÁLISIS el 19 de junio pasado, al presentar su último libro Niños sicarios. Al desarrollar el caso del juez federal que el Gobierno nacional permitió jubilarse, Marcelo Bailaque, acusado por presunta complicidad con el jefe narco Esteban Alvarado, dijo: “Lo que hacía Bailaque era vender tiempo, un valor fundamental para un criminal que así logró enriquecerse y seguir matando”. Bailaque también tuvo en el freezer una causa por drogas de 2022 contra el productor agropecuario Leonardo Airaldi, juzgado por narcotráfico en Paraná. 

No existen este tipo de sospechas en la Justicia entrerriana. Lo que ocurre es una especie de discusión sobre la pena que debe recibir un condenado por narcomenudeo. En el Ministerio Público Fiscal están bastante molestos con algunos jueces que imponen penas bajas muy cerca del mínimo (cuatro o cinco años de prisión), lo cual deja un escaso margen a los fiscales para negociar juicios abreviados. Si en el juicio van a imponer una pena igual o ligeramente por encima de la que podría acordar en un abreviado, el vendedor de drogas prefiere ir a juicio y, mientras tanto, en algunos casos como podría ser el de Maidana, continuar con el negocio.

Los jueces deben fundamentar la pena que le imponen a un condenado y calcular el tiempo de encierro según diversos parámetros que, generalmente, son similares para todos los casos: la naturaleza del hecho, el riesgo generado, los antecedentes, la conducta posterior del imputado, sus condiciones personales (edad, situación social, económica y educativa), entre otros. Cada uno también es motivo de discusión según el caso. ¿Cuántos años de encierro hay que darle a un vendedor de drogas? La pena de este delito va de cuatro a quince años de prisión, que se elevan según los agravantes y otros factores. Puede ser una pena inferior de cumplimiento condicional por participación secundaria en el delito, por ejemplo. Aún así, el margen es bastante amplio y deja lugar a esta discusión que crece en los Tribunales. En las causas de drogas, a diferencia de un robo o un homicidio, se suelen encontrar puntos de vista muy distantes entre fiscales y jueces, jueces y camaristas, incluso entre fiscales de diferentes instancias, al momento de analizar la conducta de una persona en un lapso tiempo determinado.

Aquella situación conduce, sostienen en Fiscalía, a una acumulación de causas en la cola para ir a juicio, una saturación del sistema y más tiempo para los narcos. Lo que equivale a decir más dinero para ellos y más problemas en la salud pública y en los territorios que dominan. Dos años y medio pasaron entre el allanamiento al Pillo y el juicio. Hay más casos que se están dilatando de esta manera. No es un problema ni una trampa de los acusados ni de sus abogados defensores: cada cual con su estrategia. Una diferencia de criterios jurídicos la pagan caro quienes les pagan el sueldo a los funcionarios judiciales. Pero como es un problema del “sistema”, ya se sabe, nadie es responsable.

La “fortaleza”

La nueva investigación contra el Pillo Maidana se había iniciado antes del juicio y culminó la tarde del día de los alegatos. Los policías de Drogas Peligrosas estuvieron desde las 16 hasta las 23 en la vivienda transformada en búnker del barrio Paraná V, entre calles Intendente Manuel Brugo y Pacto Unión Nacional. El allanamiento fue dispuesto por el juez de Garantías Jorge Gabriel Sueldo, a requerimiento del fiscal Alfieri.

Se informó que el Cuerpo de Operaciones Especiales (COE) debió sortear importantes dificultades debido a la estructura de seguridad con la que contaba el lugar, que describieron como “una verdadera fortaleza”, con doble o triple estructura de hierro en las aberturas.

En el interior había instalada una salamandra, utilizada para incinerar rápidamente las pruebas en caso de un allanamiento: en su interior se encontraron, parcialmente quemados, celulares, balanzas, bandas elásticas, precintos y la llave de una moto. Se secuestraron envoltorios con cocaína, la salamandra, dos puertas y una ventana de hierro y cuatro cámaras de seguridad.

En 2023, ANÁLISIS había publicado un informe sobre narcos de Paraná, donde se señalaba el caso de este hombre que fue nuevamente detenido. Se describía: “El Pillo Maidana casi no ocultaba quién era. Se apoderó del negocio de la droga en un barrio donde cada época tuvo su nombre propio en este negocio. Y lo hizo a fuerza de balazos, como cuando atacó a tiros a Ramiro ‘Pañal’ Colman, el joven acusado por el triple crimen de narcos ocurrido en 2020 en Paraná. Desde hace unos años era muy notorio que andaba con el bolsillo lleno: lo veían en autos de alta gama, como un Audi, y en motos. En las últimas semanas se manejaba en un auto Honda Civic y una camioneta Toyota Hilux”.

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