El presidente de Estados Unidos Donald Trump descartó el viernes haber tomado una decisión sobre el lanzamiento de ataques a gran escala contra Irán, al tiempo que señaló que Teherán mostraba señales de mayor seriedad en las negociaciones con Washington. “No, no lo he hecho”, respondió ante periodistas en el Despacho Oval cuando se le preguntó si había resuelto actuar militarmente.
La declaración llegó horas después de que The New York Times informara que Trump se había reunido con asesores para analizar una operación militar de envergadura, y de que el portal Axios lo citara diciendo el jueves que evaluaba un “ataque masivo” contra el país persa.
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Trump planteó abiertamente las dos opciones que maneja su administración. “Hay una salida militar en la que simplemente seguimos como estamos, e incluso podemos darle una dosis más fuerte, eliminando todo lo que tienen. O hay una estrategia más inteligente, y esa es hacer un acuerdo”, afirmó. Reconoció que, a su juicio, Irán quiere negociar, aunque aún no estaría listo para admitirlo. “A veces no quieren decir que quieren hacer un trato. Quieren ser los duros, pero sí quieren hacer un trato”, señaló.
“Estamos hablando con ellos ahora mismo. Creo que se están poniendo cada vez más serios a medida que pasan los días, por razones quizás obvias”, dijo Trump, en alusión a la presión que ejercen los ataques estadounidenses sostenidos durante casi dos semanas. El mandatario añadió que su preferencia personal es siempre la vía diplomática, aunque no descartó acelerar las operaciones militares si las conversaciones no prosperan.
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Estados Unidos justifica sus operaciones en la necesidad de impedir que Irán cierre el Estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas de mayor tráfico energético del mundo. En respuesta, Teherán ha atacado bases militares estadounidenses, causando la muerte de cuatro efectivos. Trump reinstauró además el bloqueo naval sobre Irán: “Nada pasa. Y de alguna manera tienen que hacer un trato”, describiendo la medida como un mecanismo de presión adicional.

El conflicto, que el propio Trump predijo duraría cuatro o cinco semanas, se acerca a su quinto mes de duración. Su prolongación pesa sobre los índices de aprobación del presidente republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato previstas para noviembre. Sobre un posible “punto de quiebre” para escalar las operaciones, Trump dijo no saber cuál sería, aunque reiteró que su única línea roja inamovible es el desarrollo de armas nucleares por parte de Irán. “Si tienen aunque sea el pensamiento de un arma nuclear, simplemente continuaríamos a niveles mucho más altos”, advirtió.
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En paralelo, el presidente estadounidense salió al paso de informes que señalan que Rusia y China estarían proporcionando inteligencia a Teherán para atacar fuerzas de Estados Unidos. Trump dijo confiar en las promesas del presidente chino Xi Jinping y del ruso Vladímir Putin de no armar a Irán. “El presidente Xi dijo que no participará, y el presidente Putin dijo lo mismo. Creo que saben que no querría decepcionarme”, manifestó ante la prensa.
Horas antes, en su plataforma Truth Social, había advertido a Moscú y Beijing que vender armas a Irán “sería muy malo para ellos”. Trump precisó que Xi le garantizó en su encuentro en Pekín en mayo que no armaría a Irán bajo ninguna circunstancia, y que Putin hizo una promesa similar pese a la guerra en Ucrania. Sobre el armamento enviado a países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el mandatario aclaró que las ventas se realizan a precio completo a los aliados y que el destino final de esas armas escapa a su control.
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