La Unión Europea resolvió su vigesimoprimer paquete de sanciones contra Rusia por la guerra en Ucrania con medidas que alcanzan al sistema bancario, las operaciones con criptomonedas y el comercio de energía.
Tras negociaciones entre los Estados miembros, la decisión incluyó restricciones sobre 170 entidades y 48 personas físicas, con congelamiento de activos, prohibiciones de viaje y limitaciones en transacciones financieras.
El paquete dispuso que, a partir del 1 de enero, quedará vetada para los países de la Unión Europea la importación directa de gas natural licuado (GNL) ruso. En paralelo, incorporó una excepción: durante un año, con renovación automática, las empresas europeas podrán seguir transportando GNL ruso a mercados fuera del bloque.
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Esa concesión respondió a la postura de Grecia, actor central en el sector naviero de metaneros. Atenas advirtió que una prohibición total solo desplazaría la actividad fuera de Europa sin reducir los ingresos rusos.
El alcance de las medidas se extendió al sector energético con la prolongación del tope al precio del petróleo ruso, fijado en 44,1 dólares por barril durante los próximos doce meses. El objetivo, según el texto, es limitar los ingresos de Moscú y evitar que sus exportaciones se valoricen por encima de ese umbral en un contexto de volatilidad de precios.
Además, la Unión Europea incluyó sanciones contra la flota rusa de “buques fantasma” utilizada para eludir restricciones y estableció penalizaciones para quienes brinden servicios logísticos o financieros a esos barcos.
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En el terreno financiero, el paquete sumó 94 instituciones rusas, principalmente bancos y la bolsa de valores de Moscú, a la lista de sancionados. Más de 100 bancos del país quedaron sujetos a medidas restrictivas, lo que representa más de la mitad de las entidades rusas con vínculos internacionales.
Dentro de ese universo, 33 bancos perdieron acceso al sistema de pagos SWIFT, una medida que complica las operaciones internacionales y profundiza el aislamiento financiero. Operadores de criptomonedas también resultaron alcanzados para dificultar el uso de mecanismos alternativos que permitan sortear sanciones previas.
Desde Moscú, la misión diplomática rusa en Bruselas calificó el paquete como hostil y unilateral, y anticipó una respuesta firme. También sostuvo que las restricciones no solo impactarán la economía rusa, sino que acentuarán problemas sociales y económicos dentro de la propia Unión Europea, que atribuyó al abandono de los hidrocarburos rusos y al gasto de apoyo a Ucrania.
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El paquete, presentado por la Comisión Europea, incorporó el mayor número de adiciones a la lista de sancionados en los últimos cuatro años y amplió su alcance hacia áreas como las criptomonedas. Las nuevas disposiciones comenzarán a regir el 1 de enero, cuando se hará efectiva la prohibición de importar GNL ruso y se pondrán en marcha las restricciones al sector financiero y energético de Rusia.
Por otro lado, con respecto a la guerra entre Ucrania y Rusia, Volodimir Zelensky anticipó la posibilidad de que Ucrania retome las negociaciones con Rusia antes de otoño, con la intermediación de Estados Unidos, tras una reciente conversación con enviados especiales de Donald Trump.
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El mandatario ucraniano explicó que una reunión trilateral podría concretarse en los próximos meses, aunque advirtió que no depende solo de Kiev, ya que los enviados estadounidenses planean visitar Moscú para avanzar en ese sentido. Zelensky también alertó que, en ese mismo periodo, el gobierno de Vladimir Putin podría intensificar los ataques y lanzar una nueva movilización militar, lo que aumentaría la presión sobre Ucrania.
(Con información de Reuters)
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