António Guterres advirtió este jueves ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que Oriente Medio se está “saliendo de control” y se acerca “al borde de lo inimaginable”, al tiempo que reclamó un giro diplomático urgente para frenar la escalada de hostilidades en la región.
“Es hora de dar marcha atrás”, declaró el secretario general de la ONU en una sesión convocada por la República Democrática del Congo y Pakistán sobre la resolución pacífica de conflictos. Guterres sostuvo que no existe una solución militar y que “la diplomacia es la única vía”.
La intervención del diplomático portugués se produjo poco después de que las milicias hutíes de Yemen, respaldadas por Irán, reivindicaran ataques contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo. Los bombardeos amenazan con convertir el estrecho de Bab al-Mandab en un nuevo escenario del conflicto.
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Ese paso marítimo se ha consolidado como una de las principales rutas alternativas al estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán, lo que agrava la presión sobre el comercio internacional. Arabia Saudí, que respalda al Gobierno yemení reconocido internacionalmente y es aliada de Washington, es el objetivo directo de estos ataques. Guterres reclamó el pleno restablecimiento de los derechos y libertades de navegación en ambos estrechos.
Pese al denominado alto el fuego en Gaza, el secretario general alertó de que la población civil sigue muriendo en sus hogares y durante actividades cotidianas, mientras Israel aumenta su control sobre el territorio. Las enfermedades se propagan y las operaciones humanitarias enfrentan graves obstáculos.
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Un análisis de seguridad alimentaria publicado este jueves prevé que 1,4 millones de personas —aproximadamente el 70% de la población de Gaza— afrontarán altos niveles de inseguridad alimentaria en los próximos meses. Guterres atribuyó este deterioro a las restricciones al acceso de la ayuda y a la continuación de la violencia. En Cisjordania ocupada, alertó además de una “anexión progresiva”, acompañada de expansión de asentamientos, operaciones militares israelíes y desplazamientos a gran escala.
El diplomático señaló que los conflictos son cada vez más numerosos, complejos y prolongados, mientras crecen el desprecio por el derecho internacional y la impunidad. “Cada violación que queda sin respuesta se convierte en el precedente para la siguiente”, afirmó, al subrayar que los civiles pagan el precio más alto también en Ucrania, Sudán y el Sahel.
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Ante el Consejo, Guterres presentó seis áreas de acción para reforzar la prevención de conflictos: ampliar el uso de sus buenos oficios y de los equipos de mediación de la ONU, fortalecer las oficinas y enviados regionales, y lograr que el órgano actúe antes de que las disputas escalen. Como ejemplo, recordó que la organización ayudó a negociar en mayo un acuerdo entre el Gobierno yemení y los hutíes para liberar a más de 1.600 detenidos vinculados al conflicto.
El secretario general reclamó también el recurso más frecuente a misiones de investigación para establecer una visión común de los hechos sobre el terreno, herramienta que podría reducir las divisiones internas del Consejo. Instó igualmente a garantizar la participación plena de mujeres, jóvenes y sociedad civil en las negociaciones, y a que cada Estado miembro mantenga abiertos los canales de diálogo incluso cuando las posibilidades de éxito parezcan limitadas.
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Guterres, que dejará el cargo en los próximos meses, describió al Consejo de Seguridad como “la esperanza de la humanidad” y advirtió que su solidez depende del compromiso de quienes tienen la responsabilidad de defenderla. La sesión dio seguimiento a la resolución 2788 del Consejo, que insta a los Estados a utilizar plenamente las herramientas previstas en la Carta de las Naciones Unidas, entre ellas la negociación, la mediación, el arbitraje y la vía judicial.

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