La tensión entre los rebeldes hutíes y Arabia Saudita volvió a escalar este jueves después de que el líder del movimiento terrorista, Abdelmalek al Huti, advirtiera que todas las instalaciones petroleras y otros puntos estratégicos del reino serán atacados si Riad amplía su participación militar en el conflicto de Yemen. La amenaza se produce en medio de un nuevo deterioro de la situación de seguridad, marcado por recientes bombardeos, ataques con misiles y enfrentamientos terrestres.
Durante un discurso televisado, Al Huti afirmó que su organización responderá a cualquier ofensiva saudita de gran magnitud contra las zonas bajo control insurgente.
“Todas las instalaciones petroleras y la infraestructura vital de Arabia Saudí serán objetivo de nuestros misiles y drones si se enfrasca en una agresión a gran escala contra nuestro país”, declaró el dirigente rebelde.
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El jefe del movimiento también planteó una política de represalias basada en la reciprocidad de los ataques.
“La verdadera ecuación es aeropuerto de Saná por aeropuerto de Riad, aeropuertos por aeropuertos, puertos por puertos y bloqueo por bloqueo”, sostuvo durante su intervención.
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Las declaraciones llegan pocos días después de un nuevo intercambio de ataques entre ambas partes. El lunes, el aeropuerto de Saná, controlado por los hutíes, fue bombardeado para impedir el aterrizaje de un avión procedente de Irán que transportaba una delegación vinculada al grupo insurgente. Los rebeldes responsabilizaron de esa operación a Arabia Saudita y respondieron con el lanzamiento de misiles contra territorio saudita, aunque las autoridades del reino no confirmaron el alcance de esos ataques.

Al Huti también advirtió que un enfrentamiento con el grupo tendría consecuencias para Arabia Saudita. Según dijo, los insurgentes emplearán todos los recursos militares de los que disponen, incluidos los sistemas armamentísticos que continúan desarrollando.
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No es la primera vez que los hutíes amenazan o atacan instalaciones energéticas sauditas. En 2019 reivindicaron los ataques contra dos importantes complejos petroleros del país, una operación que interrumpió temporalmente más de la mitad de la producción de crudo saudita y generó un fuerte impacto en el mercado internacional del petróleo.
Tres años más tarde, en 2022, el grupo volvió a lanzar ataques contra infraestructura energética del reino. En esa ocasión, la coalición liderada por Arabia Saudita informó que una estación de distribución de productos petroleros de Aramco, ubicada en la ciudad de Yeda, fue alcanzada y se incendió tras el impacto.
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Enfrentamientos en Yemen
La nueva escalada también se refleja en los combates dentro de Yemen. En las últimas horas, al menos cuatro soldados pertenecientes al Gobierno internacionalmente reconocido murieron durante enfrentamientos con fuerzas hutíes en distintos frentes del país.
Fuentes militares indicaron que tres efectivos fallecieron durante ataques insurgentes contra posiciones gubernamentales en los sectores de Bab Ghalaq y Al Fakher, en la provincia de Dhalea, donde ambas partes intercambiaron fuego de artillería y armas pesadas. Según esas fuentes, las tropas oficiales consiguieron contener el avance rebelde y obligaron a los atacantes a retirarse.
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Paralelamente, el Ejército yemení informó que repelió otra ofensiva hutí en la provincia de Al Jawf. Además, un militar murió en nuevos enfrentamientos registrados en el frente de Kalabah, situado al noreste de la ciudad de Taiz.
Estos episodios alimentan las preocupaciones sobre una posible reanudación de la guerra a gran escala. Aunque el acuerdo de tregua alcanzado en 2022 redujo significativamente las operaciones militares, los enfrentamientos nunca cesaron completamente. En diferentes provincias, entre ellas Taiz, Marib, Dhalea y Al Jawf, continúan produciéndose intercambios de artillería, ataques con drones y choques entre ambos bandos.
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El conflicto comenzó en 2014, cuando los hutíes tomaron el control de Saná, la capital yemení. Un año después, Arabia Saudita encabezó una coalición militar para apoyar al Gobierno reconocido internacionalmente. Desde entonces, Yemen permanece dividido entre la administración respaldada por Riad, con sede en Adén, y las autoridades hutíes establecidas en Saná, mientras los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo político siguen sin avances.
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