El régimen de Irán elevó a 12 años la condena a del britanico Craig Foreman acusado de espionajeLa familia afirmó que un magistrado le añadió dos años por un supuesto contacto con periodistas, mientras cumple una pena previa de una década junto a su esposa Lindsay

La familia del británico Craig Foreman dijo que un juez de Irán le sumó dos años de prisión después de acusarlo de haber hablado con medios de comunicación, mientras cumple una condena de 10 años por espionaje junto con su esposa Lindsay Foreman.

El nuevo castigo llegó después de que la pareja fuera arrestada en 2025 durante un viaje en motocicleta por Irán como parte de una vuelta al mundo. El gobierno de Reino Unido calificó la condena original como “totalmente injustificable”.

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Joe Bennett, hijo de Lindsay Foreman y portavoz de la familia, afirmó que recibieron informes de que Craig Foreman fue llevado ante un juez y notificado de la ampliación de su pena por haber hablado con la prensa.

Bennett sostuvo que a Foreman le dijeron que iba a ver a su abogado, pero que en lugar de eso fue conducido ante un juez. Allí, según la declaración familiar, le informaron la sentencia adicional.

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Craig Foreman recibió la nueva pena por un contacto con los medios, de acuerdo con el relato de su familia. La consecuencia inmediata fue que su condena total pasó de 10 a 12 años.

Craig y Lindsay Foreman, una pareja británica condenada por Irán a 10 años de prisión por cargos de espionaje, según su familia, posan para una selfie en un lugar desconocido en esta fotografía sin fecha, tomada en 2024 y obtenida por Reuters el 19 de febrero de 2026. Campaña Liberen a Lindsay y Craig/Fotografía cedida vía REUTERS

La familia denunció falta de defensa y traducción

El portavoz también aseguró que Foreman no tuvo acceso a un abogado ni a un traductor. Añadió que no se le dio ninguna oportunidad de defenderse.

Craig y Lindsay Foreman cumplen una condena de 10 años por cargos de espionaje que ambos niegan. Fueron detenidos mientras atravesaban Irán en motocicleta durante su viaje alrededor del mundo.

El mes pasado la pareja británica perdió la apelación contra su condena.

Ninguno pudo asistir a la audiencia ni recibió explicación sobre el rechazo del recurso. Se les pidió firmar documentos en persa que no podían leer. “No se les permitió asistir a su propia audiencia de apelación”, declaró Joe Bennett, hijo de Lindsay.

La abogada Haydee Dijkstal, parte del equipo legal en el Reino Unido, afirmó que se trata de “turistas inocentes detenidos arbitrariamente y cuyos derechos fundamentales han sido violados grave y sistemáticamente durante su detención”. El caso fue remitido al Tribunal Supremo de Irán, aunque la familia desconoce los plazos, el proceso y si habrá representación legal efectiva. El Poder Judicial iraní no respondió a las solicitudes de comentarios.

Las comunicaciones de la pareja con el exterior fueron cortadas hace más de un mes, tras una entrevista que concedieron a la BBC. Desde entonces, ambos iniciaron una huelga de hambre en protesta. El último contacto consular tuvo lugar en diciembre.

Craig, carpintero de profesión, lleva 25 días sin ingerir alimentos y solo consume azúcar, leche y agua. Su estado es de debilidad creciente. Lindsay, coach de vida, retomó la medida tras un breve paréntesis y acumula 16 días sin comer.

Joe Bennett, hijo de la ciudadana británica Lindsay Foreman, encarcelada en Irán . REUTERS/Isabel Infantes

Las noticias sobre su estado llegan a la familia únicamente a través de los compañeros de celda. “Es una razón más por la que dos ciudadanos británicos, sin otras opciones, se están sometiendo a la huelga de hambre en protesta”, afirmó Bennett, quien reconoció tener menos información sobre el estado de su madre que sobre el de su padrastro.

El Ministerio de Asuntos Exteriores británico calificó el encarcelamiento como “injustificado y atroz” y expresó decepción por el resultado de la apelación. Señaló que el embajador en Teherán los visitó en prisión y facilitó llamadas con su familia durante el último año.

La familia alegó a principios de año que la pareja estaba siendo utilizada como “escudos humanos” en medio del conflicto regional. El gobierno advierte desde hace años que tener un pasaporte británico o vínculos con ese país “puede ser motivo suficiente para que las autoridades iraníes lo detengan”.

Irán tiene un historial de detener a ciudadanos occidentales bajo cargos de seguridad. Distintos gobiernos y organizaciones de derechos humanos acusan a Teherán de utilizar a estos detenidos como moneda de cambio en negociaciones diplomáticas, acusación que el gobierno iraní niega.

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