Por qué Javier Milei y Demian Reidel hablan del “palo de hockey” para explicar el potencial crecimiento de la economía

Milei Reidel

Poco más de dos años después de afirmar, en un discurso en Praga, capital de la República Checa, que junto a Demian Reidel estaban “reescribiendo gran parte de la teoría económica” y que por eso podrían llegar a recibir el Premio Nobel de Economía, el presidente Javier Milei y su asesor y ex presidente de Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA) presentaron en la semana un working paper escrito en inglés y un resumen en español sobre sus supuestas contribuciones a la teoría económica.

Por su énfasis en el concepto de escasez, la economía fue bautizada como “ciencia lúgubre”, pero Milei y Reidel apuntan a la posibilidad de la abundancia, obra de un crecimiento exponencial a partir del progreso tecnológico, que haría posibles los “rendimientos crecientes a escala”, y de la disposición al trabajo, factor por el que —sostienen— es clave ganar “la batalla cultural”.

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En su explicación del paper —complejo y lleno de ecuaciones y matemática avanzada, incluidas “las barreras de Bellman”— los autores refieren la figura del “palo de hockey” para describir la evolución de la economía mundial en los últimos 2.000 años.

“Durante casi toda la historia humana, el ingreso por persona no se movió. Un campesino romano y uno del siglo XVII vivían, en lo material, casi la misma vida: la humanidad caminó 1.800 años sobre una línea plana. Y de pronto, hace apenas dos siglos, la línea se quiebra hacia arriba y ya no vuelve a bajar. Los economistas llaman a esa figura el palo de hockey, y explicarla es el problema central de la disciplina”, dice la síntesis explicativa en español.

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Quiebre histórico

¿Qué se quebró en 1800?, preguntan Milei y Reidel, y responden: “La lógica de la producción: mientras la economía dependió de la tierra, un factor que no se puede multiplicar, cada boca extra empobrecía a las demás: rendimientos decrecientes en estado puro. La salida fue otra lógica. Adam Smith la vio en 1776 en una fábrica de alfileres: 10 obreros que por separado no habrían hecho ni 20 alfileres diarios cada uno, divididos en 18 operaciones producían 48.000. La división del trabajo, las máquinas y el conocimiento —que no se gasta al usarse: se multiplica— invirtieron el signo de la producción. Más escala pasó a rendir más, no menos. Los rendimientos crecientes son el motor del palo de hockey: sin ellos no hay despegue ni mundo moderno”.

En otras palabras, lo que postulan es que gracias a la tecnología y el trabajo una economía puede operar con “rendimientos crecientes a escala”, algo que rechaza la teoría económica convencional (por problemas de modelización) y las leyes en general, pues abre la puerta a la invencibilidad de los monopolios y choca con la idea de mercados competitivos. En cualquier caso, el debate sobre la productividad sigue vigente 250 años después de que Smith diera el ejemplo de la fábrica de alfileres y acuñara la figura de la “mano invisible” que ordenaba el funcionamiento de la economía a partir no de la virtud, sino del egoísmo de sus agentes, concepto que a su vez abrevaba en su “fábula de las abejas” que Bernard de Mandeville había escrito más de 70 años antes para explicar cómo los “vicios privados” generaban “beneficios públicos”.

La publicación del paper de Milei y Reidel por la red X generó polémica cuando Jesús Fernández Villaverde, profesor de la Economía en la Universidad de Pennsylvania, EEUU, contó que al ver el trabajo tuvo “la clara sensación” de que había sido producido por IA debido a cuestiones de formato, estilo, supuestos y citas, por lo que lo sometió al análisis de Pangram, un detector de texto generado por IA, que le devolvió una “probabilidad del 100% de generación por IA”, lo que fue tomado por el periodista Sebastián Lacunza para acusar Milei y Reidel de plagio.

Reider respondió poco después, “no tenés idea de lo que estás diciendo; los resultados del paper son lo contrario a plagio: son resultados novedosos sobre un problema muy complicado y que pudimos resolver usando algunas herramientas matemáticas que no se usan normalmente en economía”. Además, explicó que Pangram “no es un detector de plagio, sino de estilo de escritura” y reconoció que al terminar el texto lo había pasado por IA para corregir la escritura” y “mejorar el texto”.

También Bernardo Kosacoff, docente de la UBA y de la UTDT y exdirector de Cepal en Argentina recurrió a la IA, que evaluó positivamente el paper pues “representa una contribución original” que integra tres tradiciones: 1) la teoría de los rendimientos crecientes (Romer, Murphy, Krugman); 2) la literatura sobre trampas de pobreza y umbrales de desarrollo (Rosenstein-Rodan, Azariadis, Galor) y 3) los métodos modernos de verificación formal y demostración asistida por computadora.

La “teoría unificada del crecimiento” y el “palo de hockey”

La figura del “palo de hockey” que Milei y Reidel citan en el sumario en español resume gráficamente la “Teoría Unificada del Crecimiento” del economista e historiador israelí Oded Galor, a quien Milei citó en otro discurso, el que dio en octubre de 2024 en el “Tech Forum Argentina” en el que estuvieron involucrados Manuel Terrones Godoy y Mauricio Novelli, luego asociados al affaire $Libra, el esquema que el presidente promocionó el 14 de febrero de 2025 y produjo pérdidas millonarias en dólares a desprevenidos entusiastas de las criptomonedas.

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Galor es un economista israelí, profesor de las Universidades Brown (EEUU) y de Tel Aviv, graduado en la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien desarrolló la llamada “Teoría Unificada del Crecimiento”, para explicar la expansión del PBI mundial y del PBI por habitante desde el inicio de la era cristiana hasta el 1800 y en los dos siglos posteriores, hasta nuestros días, de modo de explicar el salto en los niveles de vida de los últimos 200 años, tras milenios de estancamiento.

La humanidad, dice, vivió la mayor parte de su historia en condiciones de subsistencia, con estándares de vida casi invariables desde la aparición del Homo sapiens hace unos 300.000 años, pero en los últimos dos siglos la esperanza de vida se duplicó , el ingreso per cápita global explotó y transformó radicalmente la calidad de vida y las dinámicas sociales.

El cambio no fue uniforme: mientras Europa Occidental y algunos de sus descendientes experimentaron una mejora temprana en el siglo XIX, el “despegue” llegó recién en la segunda mitad del siglo XX a la mayoría de las regiones y generó grandes desigualdades económicas entre países y regiones. Galor se pregunta qué explica ese “misterio del crecimiento” y cambio en los niveles de vida y a qué se debe el “misterio de la desigualdad”, las grandes diferencias de riqueza entre naciones.

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La clave, sostiene, está en el momento y la velocidad con que cada sociedad hizo la transición del estancamiento al crecimiento sostenido, y no en diferencias posteriores dentro del régimen moderno de crecimiento. Factores históricos y prehistóricos muy arraigados condicionaron cuándo y cómo se produjo esa transformación en cada región, definiendo así tanto la prosperidad como la desigualdad actual.

Las teorías tradicionales del crecimiento enfatizan la acumulación de factores y el progreso tecnológico, y explican la convergencia de ingresos, pero se centran solo en la “era moderna” y omiten el análisis sobre qué desencadenó la transición desde el estancamiento. Además, suelen pasar por alto el papel crucial de la demografía a lo largo de la historia. Galor critica que estas teorías consideran el crecimiento económico como una suerte de “paracaidismo” y desconectan el pasado remoto del presente, en una visión fragmentada e incompleta del desarrollo.

Inspirándose en la búsqueda de “teorías unificadas” en la física y en la advertencia de Copérnico sobre los modelos parciales, Galor propone una teoría que abarque, explique e integre todas las fases del desarrollo humano. Su teoría surge de la convicción de que solo un marco coherente que abarque desde el estancamiento preindustrial hasta el crecimiento moderno puede explicar las fuerzas fundamentales detrás del crecimiento y la desigualdad.

Tecnología y demografía

El enfoque de Galor integra en un modelo único la época de estancamiento, que caracteriza la mayor parte de la historia humana, el “escape” del estancamiento, marcado por saltos en ingresos y población, la creciente importancia de la formación de capital humano, los factores que provocaron la caída de la natalidad en la “transición demográfica”, el paso a la era de crecimiento sostenido y la divergencia entre países en los últimos siglos.

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En un paper sobre la “teoría unificada”, en la que explica su teoría, Galor exhibió un gráfico que, casi como un “palo de hockey”, explica no solo el crecimiento de la economía mundial en los últimos 2.000 años, sino incluso las diferencias entre los países desarrollados y diferentes regiones del mundo en desarrollo.

La teoría afirma identificar fuerzas universales que, durante siglos, mantuvieron a la humanidad en una trampa de subsistencia, hasta que la tecnología, la educación y la dinámica demográfica permitieron escapar de ella y, luego, generaron las diferencias globales de riqueza.

Durante el largo arco de estancamiento, los avances tecnológicos se traducían casi exclusivamente en crecimiento poblacional, sin mejoras sostenidas en los ingresos per cápita. Solo cuando la acumulación de conocimiento y capital humano permitió que el progreso tecnológico superara el crecimiento poblacional, los ingresos empezaron a crecer de modo sostenido. El cambio en la inversión de los padres hacia la educación de los hijos, junto con la reducción de la fertilidad, liberó el crecimiento económico de las restricciones demográficas.

Galor subraya que la historia está llena de detalles —imperios, líderes, guerras, artistas, científicos—, pero que la teoría unificada identifica las fuerzas profundas y universales que subyacen a esos detalles y explican el rumbo evolutivo de la humanidad.

En un pasaje, Galor señala que “grandes pensadores” como Platón, Hegel y Marx argumentaron que la historia transcurre según leyes universales ineludibles y desestimaron el papel de las sociedades en la construcción de su propio destino. En cambio, concluye, la “Teoría Unificada del Crecimiento” muestra que el avance no es inexorable y no extrae lecciones morales sobre la conveniencia del rumbo de esta travesía y sus consecuencias, sino que ofrece un marco teórico para comprender la evolución de las sociedades desde la aparición del Homo sapiens.

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