Francia convocará este lunes a una reunión por videoconferencia de los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete (G7) para analizar el impacto económico de la crisis en Medio Oriente, en el marco de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, la fuerte suba de los precios del petróleo y del gas, y las crecientes inquietudes por la economía global.
El Ministerio de Finanzas francés informó en un comunicado que la reunión empezará a las 13:30 (hora local) y tendrá como objetivo “revisar la situación en el Golfo desde un punto de vista económico” y examinar “los acontecimientos de los últimos días”. El encuentro se celebrará después de una semana de fuertes movimientos en los mercados energéticos y financieros derivados del conflicto.
El ministro de Finanzas de Francia, Roland Lescure, dijo que acordó la convocatoria con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y con otros ministros de Finanzas del G7, más de una semana después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El funcionario señaló que el propósito del encuentro es evaluar la evolución del conflicto y su repercusión en los mercados internacionales. “El objetivo es ver cómo evoluciona el conflicto, cómo evolucionan los mercados”, afirmó Lescure en declaraciones a la radio Franceinfo. El ministro agregó que participarán en la reunión los titulares de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los países miembros.
Francia ejerce actualmente la presidencia rotatoria del G7, integrado también por Canadá, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos. El primer encuentro de ministros de Finanzas bajo la presidencia francesa se celebró el 27 de enero.
Lescure indicó que la reunión prevista para esta semana tendrá un formato orientado al intercambio de opiniones entre los responsables económicos de las principales economías avanzadas. “Vamos a escuchar lo que surge sobre el terreno, de las empresas, de los economistas en estas diferentes partes del mundo”, señaló.
El ministro explicó que la intención es analizar el estado de la situación económica y valorar posibles respuestas si las circunstancias lo requieren. “La idea es poder discutir el estado de la situación, para que podamos evaluar cualquier respuesta que pueda ser necesaria, si tenemos que actuar”, sostuvo.
Lescure también subrayó la dimensión internacional del conflicto, pese a que se desarrolla en una región concreta. “En un conflicto que actualmente es un conflicto local en una región pero que tiene repercusiones globales, es obviamente esencial que nos coordinemos”, afirmó.
La convocatoria del G7 se produce en un contexto de alta volatilidad en los mercados energéticos. La guerra comenzó con los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero y desató una fuerte alza en los precios del petróleo y del gas natural, además de caídas pronunciadas en las bolsas, sobre todo en Europa y Asia.
Uno de los asuntos centrales será la situación en el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica que separa Irán de Emiratos Árabes Unidos y constituye una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Cerca del 20% del petróleo mundial y alrededor del 20% del gas natural licuado transitan habitualmente por ese corredor, por lo que cualquier interrupción supone un riesgo significativo para los mercados energéticos.
Los inversores temen un aumento brusco en los precios de la energía si se registran interrupciones en el suministro. Los mercados también perciben el riesgo de un repunte inflacionario similar al observado tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022.
La Guardia Revolucionaria de Irán afirmó que tiene “control completo” del estrecho de Ormuz y advirtió que cualquier embarcación que intente utilizar esa ruta podría sufrir daños por misiles o drones. Esa advertencia elevó las preocupaciones sobre la seguridad del tránsito marítimo en la zona.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que la Marina estadounidense está preparada para escoltar a los buques petroleros que atraviesen esa ruta estratégica, con el objetivo de garantizar el flujo del comercio energético.
El impacto del conflicto ya se refleja en los precios internacionales del crudo. El viernes, el barril de West Texas Intermediate (WTI), la referencia estadounidense, registró un aumento superior al 35,63% en una semana y llegó a los 90,90 dólares.
El domingo, el crudo estadounidense superó los 100 dólares por barril al inicio de las operaciones. El WTI subió alrededor de 20% hasta situarse cerca de los 109 dólares por barril, un nivel no visto desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.
El barril de Brent, referencia internacional, se ubicó alrededor de los 110 dólares. En paralelo, el precio del gas natural registró un incremento cercano al 40% durante la última semana.
(Con información de AFP)

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