El petróleo cerró el viernes con una leve caída tras los últimos enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán, aunque ambos contratos acumularon ganancias semanales de entre el 4% y el 5% ante las expectativas de distensión en Oriente Medio y la posible reapertura del estrecho de Ormuz.
El barril de Brent para entrega en septiembre retrocedió un 0,38%, hasta los USD 76,01, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cedió un 0,93%, hasta los USD 71,41. En la semana, el Brent acumuló un alza de alrededor del 5% y el WTI, de aproximadamente el 4%.
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Los precios recortaron sus ganancias después de que un despacho de Reuters indicó que negociadores qataríes se encontraban en Irán para reunirse con funcionarios iraníes en un intento por rebajar las tensiones. El mediador qatarí expresó su confianza en que ambas partes retomen el diálogo tras los incidentes del martes, según informó la agencia iraní Tasnim.
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el viernes estar dispuesto a continuar los contactos con Irán para poner fin al conflicto y desbloquear el estrecho de Ormuz, aunque subrayó que el alto el fuego vigente desde abril ha “terminado” tras el reinicio de las hostilidades esta semana. Trump también declaró que ha dado instrucciones al Pentágono para bombardear Irán a “niveles nunca antes vistos” en caso de que sea asesinado como resultado de un presunto complot de la República Islámica, si bien dio a entender que no existe ninguna trama reciente.
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Según Barbara Lambrecht, analista de Commerzbank, la prima de riesgo incorporada a los precios del crudo continúa siendo relativamente reducida en comparación con el período comprendido entre marzo y mayo. Esto “indica que la mayoría de los participantes del mercado consideran los acontecimientos recientes como una perturbación temporal”, subrayó.
Las fuerzas armadas iraníes lanzaron el jueves ataques contra infraestructuras militares estadounidenses en los estados del golfo Pérsico, en respuesta a los bombardeos de Washington sobre las provincias costeras del sur y del este de Irán. Los enfrentamientos de los últimos dos días causaron al menos 14 muertos en suelo iraní. La prensa iraní también informó de múltiples explosiones en el sur del país, en una zona que incluye Bushehr, donde se ubica una de las centrales nucleares iraníes.
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El estrecho de Ormuz, por el que circulaba alrededor del 20% del suministro diario mundial de petróleo y gas antes del inicio de la guerra el 28 de febrero, aún no ha recuperado su operatividad plena. Según un informe de Lloyd’s List Intelligence difundido el jueves, los buques que continuaron transitando por la zona optaron por el corredor cercano a las costas iraníes autorizado por Teherán, en lugar de la ruta marítima omaní respaldada por la ONU.
Tamas Varga, analista de PVM Energy, señaló que, a pesar de la disminución del tráfico marítimo en el estrecho, los inversores petroleros han reaccionado con calma y hasta indiferencia. Atribuyó el cambio de tendencia bajista, iniciado tras los picos del martes y el miércoles, en parte a la preocupación de los operadores por la debilidad de la demanda.
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La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que la reciente escalada de hostilidades entre Washington y Teherán podría afectar su previsión de un excedente en el mercado del crudo para el próximo año. Sus últimas proyecciones indican que el consumo mundial de petróleo se reducirá en un millón de barriles en 2026. Aunque la oferta global mejoró gracias a la reanudación parcial del pasaje por el estrecho de Ormuz, la producción sigue situándose muy por debajo de los niveles previos al conflicto, según apuntó la agencia.
La AIE también revisó a la baja sus previsiones sobre la producción de petróleo ruso, debido a los ataques ucranianos contra la infraestructura energética de ese país.
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