El ministro de Economía, Luis Caputo, pretende tener un 2027 electoral “atípico”: que la economía vaya por un carril distinto a la política, en donde el presidente Javier Milei va a buscar la reelección. Y para ello, esta semana, presentó el programa financiero hasta diciembre del año que viene, le mostró al mercado las fuentes de financiamiento con las que cuenta. Y la reacción del mercado fue positiva, el riesgo país se acerca a perforar los 400 puntos básicos (p.b). Sin embargo, algunas fuentes que todavía están en veremos para el mercado y que podrían complicar otros objetivos.
La presentación oficial describió de dónde saldrán los recursos para afrontar los pagos de deuda hasta el final del mandato de Milei. Según la consultora EconViews, después del pago de cupones y capital de los Bonares y Globales correspondiente a julio, el panorama financiero para el resto de 2026 se presenta más despejado.
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Entre agosto y diciembre, los compromisos alcanzan USD 4.900 millones, de los cuales más de la mitad corresponde al Fondo Monetario Internacional (FMI). Y el plan oficial incluye un desembolso adicional del FMI por USD 860 millones, préstamos garantizados —ya ingresaron USD 3.200 millones de los USD 4.000 millones acordados—, compras al Banco Central de la República Argentina (BCRA) estimadas en 740 millones de dólares, y desembolsos de organismos internacionales. También contempla la emisión de un bono hard dollar a 2029 en el mercado local por 2.000 millones de dólares.
El saldo de financiamiento proyectado para este año quedará a favor y se usará como fuente en 2027. Para el año que viene, los vencimientos de deuda suman 24.900 millones de dólares, una cifra superior a la de 2026. El gobierno prevé cubrir esas obligaciones con un esquema que combina compras al BCRA, préstamos multilaterales, emisiones de bonos locales y privatizaciones.
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Pero EconViews advirtió sobre algunos puntos riesgosos. Uno de los principales desafíos es la capacidad del Tesoro para comprarle al BCRA USD 4.900 millones. Según la consultora, para que esto sea posible, el BCRA debe adquirir -al menos- ese monto en el mercado. Y si bien consideran que se puede lograr, advierten que en la previa de elecciones presidencial se puede generar la dolarización, un fenómeno recurrente en años electorales.
La demanda de dólares suele incrementarse en contextos preelectorales y puede elevar el mínimo de compras que el Banco Central necesita para mantener sus reservas. Si el financiamiento excedente de 2026, calculado en 3.700 millones de dólares, permanece en la cuenta del Tesoro en el BCRA y se retira en 2027, la exigencia sobre las reservas crece aún más. Para EconViews, esta meta no está garantizada, especialmente ante la posibilidad de un aumento en la demanda de dólares en la previa electoral.
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Aunque este parece ser un punto que esta contemplado en el equipo económico sobre todo luego de lo que sucedió en los comicios en 2025. Previo a la presentación del programa financiero, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, afirmó que van a llegar “con muchos dólares y con pocos pesos con los que te puedan atacar” ademas de que con el respaldo de Estados Unidos.
Desafio puertas adentro
A su vez, el plan oficial también prevé emitir USD 5.000 millones en bonos hard dollar en el mercado local durante 2027. La consultora evaluó que ese objetivo es posible, pero desafiante. En los primeros meses del año, las emisiones de los bonos AO27 y AO28 sumaron USD 4.000 millones en tres meses, con límites en cada licitación. El récord de depósitos privados muestra que podría haber demanda suficiente para absorber nuevas emisiones, aunque EconViews sugirió que estas colocaciones deberían concentrarse al inicio del año electoral o anticiparse a fines de 2026.
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El primer test lo va a tener la Finanzas la semana que viene, en la licitación cuando sea el debut del Bonar 2029 (AO29) con el que van a intentar captar la mayor cantidad de dólares por lo que no habrá un cupo de USD 250 millones en la primera vuelta y USD 100 millones más en la segunda, como explicó el ministro Caputo.
El contexto político aparece como un factor clave para el éxito del programa financiero. El mercado observa tanto los fundamentos macroeconómicos como la evolución del proceso político. Pero es muy probable que en los gobernadores decidan adelantar las elecciones provinciales a la fecha de los comicios nacionales, y cualquier resultado adverso para el oficialismo, encuestas desfavorables o listas poco atractivas pueden afectar el humor de los inversores.
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Salida al mercado
Ante todos estos riesgos, Caputo podría llegar a contar con un As en la manga: salir a colocar al mercado internacional. Y si bien en el cuadro de doble entrada que presento no proyecto ingresos por esta fuente, la contempla en caso de las condiciones mejores. Es que la premisa en el quinto piso del Palacio de Hacienda es que la salida al mercado internacional “es una opción, no una obligación”.

Y a diferencia de lo que piensan muchos analistas, en el Ministerio de Economía consideran que fue correcto no salir a colocar al mercado internacional cuando se abrieron esas “ventanas”. Ellos están convencidos de que el tiempo les juega a su favor, ya que a medida que pasa se consolidan los fundamentos del programa y se refleja en indicadores como el riesgo país, que esta semana casi perfora los 400 p.b..
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El tiempo lo dirá. La cuestión está en que más allá de los esfuerzo que pueda hacer el ministro Caputo por mantener la cuentas publicas en orden y por transmitir que no hay ninguna posibilidad de moverse de este camino, hay otras variables que él no puede controlar. Por ejemplo, lo que suceda con la tasa de los bonos de Estados Unidos (que hoy a 10 años está en 4,5%, un porcentaje alto en palabras de Furiase). Una pelea que hace mucho tiempo está dando el mandatario norteamericano Donald Trump con la Reserva Federal (Fed).
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