El ministro del Interior de Siria, Anas Khattab, anunció este jueves la detención de la célula responsable de los atentados que sacudieron el centro de Damasco el pasado martes, durante la visita oficial del presidente francés Emmanuel Macron. Los ataques, perpetrados mediante dos artefactos explosivos improvisados, dejaron un muerto y 36 heridos y pusieron en evidencia la fragilidad del proceso de estabilización que intenta consolidar el gobierno del presidente Ahmed al-Sharaa, dieciocho meses después de la caída del régimen de Bashar al-Assad.
Khattab comunicó la captura a través de la red social X, en un mensaje reproducido por la agencia oficial siria SANA. Según el ministerio, la operación consistió en una serie de redadas simultáneas ejecutadas en distintos puntos de Damasco y su periferia, abarcando cuatro barrios de la capital. Dos de ellos, según informó la agencia AFP, tienen una población mayoritariamente alauita, la minoría religiosa a la que pertenecía Assad y que durante décadas concentró el poder político y militar del país. El funcionario anunció que, una vez concluidas las investigaciones, las autoridades revelarán públicamente la identidad de los detenidos, sus funciones dentro de la célula y el conjunto de sus conexiones y vínculos.
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Los atentados se produjeron la mañana del martes 7 de julio, cuando Macron ya había abandonado el hotel Four Seasons —donde había pernoctado— con destino al palacio presidencial para reunirse con Al-Sharaa. Las bombas, de fabricación casera, fueron colocadas en dos puntos distintos: una dentro de un vehículo estacionado junto a la calzada y otra en el interior de un contenedor de basura, a unos 200 metros de distancia. La fuerza de las explosiones destrozó los ventanales del Ministerio de Turismo, ubicado frente al hotel, y dejó un rastro de restos metálicos y manchas de sangre en la zona.

El balance sanitario definitivo, según el Ministerio de Salud, asciende a un fallecido y 36 heridos: 31 sufrieron lesiones leves y recibieron el alta tras ser atendidos, mientras que cinco permanecen hospitalizados en condición estable. Cuatro requirieron intervención quirúrgica y uno se encontraba en estado crítico, según el director de Salud de Damasco, Wael Daghmash. El Ministerio del Interior explicó que los artefactos habían sido localizados por unidades especializadas durante operaciones de campo, pero que ambos detonaron antes de que pudiera ejecutarse la operación de desactivación.
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Macron llegó a Damasco el lunes 6 de julio, convirtiéndose en el primer jefe de Estado de la Unión Europea en visitar Siria desde la caída de Assad en diciembre de 2024. En la rueda de prensa conjunta celebrada tras los atentados, instó a no dejarse “desestabilizar” por este tipo de ataques y reiteró el apoyo de París al nuevo gobierno sirio. Su delegación incluyó a varios ejecutivos de grandes empresas, entre ellos el director general de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, lo que subrayaba el componente económico de la visita.
Los atentados del martes se inscriben en una escalada que inquieta a las nuevas autoridades. Apenas cinco días antes, el 2 de julio, una bomba había estallado en una cafetería del centro de Damasco frecuentada por abogados y situada en las inmediaciones del Palacio de Justicia, causando diez muertos y 21 heridos. Ese tribunal es donde, desde mayo, se celebran los juicios contra altos cargos del derrocado régimen de Assad, acusados de asesinato y de la represión de las protestas de 2011.
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Aunque ningún grupo ha reivindicado los ataques, los analistas señalan tres líneas principales: el Estado Islámico, que desde febrero se ha atribuido varios atentados contra las fuerzas de seguridad sirias; los remanentes del antiguo régimen, con interés en desestabilizar el acercamiento de Damasco a Occidente; y redes vinculadas a milicias proiraníes que conservan presencia en el país. La identidad de los detenidos y sus conexiones, cuando sean reveladas, dirán cuál de estas hipótesis se sostiene.

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