La tarde del sábado dejó una imagen que aún conmueve al barrio de Paraná. Un niño de 12 años permanece internado en estado crítico en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Materno Infantil San Roque tras recibir una descarga eléctrica cuando intentó recuperar una pelota que había caído en una vivienda de la calle Juan De La Lamadrid, en las cercanías del numeral 2000, entre Maestro Normal y Gobernador Crespo. Según pudo determinar ANALISIS, el menor residiría una casa de por medio, en el Barrio Villa Hermosa, jurisdicción de la Comisaría 12.
El hecho se produjo alrededor del mediodía del 7 de marzo, mientras varios chicos jugaban en la vereda frente a la propiedad. Vecinos relataron que la pelota terminó dentro de un patio protegido por un alto tapial y un portón de chapa.
El niño asiste a la Escuela Santa Teresita, forma parte de las divisiones inferiores del Club Patronato y hoy recibió saludos solidarios de sus compañeros, que le desearon “fuerza”.
Según los testimonios, el menor tocó el timbre del portón sin obtener respuesta y, por eso, decidió trepar para recuperar el balón. En ese momento recibió la descarga que lo dejó atrapado contra la estructura metálica.
Los vecinos presentes sostienen que el niño estuvo posiblemente más de un minuto en contacto con el portón energizado. Un hombre del barrio intentó socorrerlo y también recibió una descarga al acercarse. Finalmente, una mujer logró apartarlo con un palo, lo que permitió que cayera al suelo.
Quienes presenciaron la escena describieron momentos de extrema tensión: el niño respiraba con dificultad y mostraba signos evidentes de la gravedad del cuadro. De inmediato se dio aviso a la policía y a los servicios de emergencia.
El traslado al Hospital Materno Infantil San Roque fue coordinado por personal policial y, al llegar, los médicos iniciaron maniobras de reanimación. Familiares y vecinos contaron que, tras la intervención del equipo médico, el corazón del niño volvió a latir, aunque su estado sigue siendo sumamente delicado.
Actualmente permanece intubado, con asistencia respiratoria mecánica y bajo sedación profunda en la Unidad de Terapia Intensiva pediátrica. Los médicos le practicaron una tomografía, pero aún no se puede precisar el alcance del daño que la corriente eléctrica pudo haber causado en los órganos internos.
Las próximas horas serán determinantes. Los profesionales explicaron a la familia que el período crítico de observación abarca las primeras 48 horas posteriores al episodio, plazo que, según indicaron, se cumpliría este lunes al mediodía. Si el niño presenta alguna reacción neurológica o respuesta orgánica favorable, sería un signo alentador; de lo contrario, el cuadro podría agravarse.
Mientras tanto, el menor permanece bajo monitoreo permanente. Allegados señalaron que es el único paciente internado en esa Unidad de Terapia Intensiva, donde el personal médico y de enfermería mantiene vigilancia constante.
El episodio provocó una profunda conmoción entre los vecinos, que siguieron con angustia cada novedad sobre la evolución del niño y se acercaron a la familia durante el fin de semana para ofrecer apoyo y acompañamiento.
Según los residentes de la zona, la vivienda donde ocurrió el hecho pertenecería al sacerdote católico César Smith, aunque indicaron que el religioso no residiría allí de forma permanente. Por ahora, fuentes consultadas señalan que el sacerdote aún no se comunicó con los familiares ni se puso a disposición.

Tras el incidente, personal técnico de la empresa eléctrica ENERSA se presentó en el lugar y retiró los fusibles o “tapones” del sistema que alimentaba el portón, con el objetivo de eliminar riesgos para otras personas.
Especialistas de la Policía Científica llevaron adelante las pericias iniciales para documentar el estado de la instalación eléctrica y establecer las circunstancias que provocaron la descarga.
Fuentes policiales indicaron a este medio que, hasta el momento, no se presentó una denuncia formal por el hecho. No obstante, la Fiscalía ya está al tanto y podría intervenir de oficio para determinar eventuales responsabilidades.
El caso plantea inquietudes sobre las condiciones de seguridad de las instalaciones eléctricas domiciliarias y el peligro que representan estructuras metálicas energizadas, sobre todo en barrios residenciales donde los niños juegan en la vía pública.
Mientras la investigación judicial comienza a avanzar, la atención permanece en la Unidad de Terapia Intensiva del hospital, donde el niño continúa aferrado a la vida, sostenido por el trabajo constante del personal médico y la esperanza de su familia.
“Todos estamos esperando un milagro”, repiten sus familiares y allegados, que desde el sábado prácticamente no se han movido del hospital. Afuera, el barrio que lo vio crecer también aguarda. Porque detrás del expediente que eventualmente abrirá la justicia hay algo urgente: la vida de un niño que pelea minuto a minuto por volver.

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