Teherán insinúa que el hijo de Ali Khamenei sería el próximo líder supremo

Un alto clérigo iraní que participó en la votación para elegir al nuevo líder supremo afirmó que Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolá Ali Khamenei, será su sucesor, aunque todavía no se había difundido un anuncio oficial.

De acuerdo con medios oficiales iraníes, el ayatolá Hosseinali Eshkevari —miembro de la Asamblea de Expertos, el órgano encargado de designar al líder supremo— sostuvo que todo apunta a que Mojtaba Khamenei, un clérigo de línea dura, será el próximo máximo dirigente, lo que le conferiría la autoridad final sobre todos los asuntos de Estado en la República Islámica.

La eventual designación de Mojtaba como líder supremo podría intensificar las tensiones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había manifestado que Washington debería influir en la elección del sucesor; esa pretensión fue rechazada de manera categórica por las autoridades iraníes.

Eshkevari, uno de los 88 miembros de la Asamblea de Expertos, declaró en un vídeo difundido por medios iraníes: “El nombre de Khamenei continuará“, en referencia a la probable sucesión. El clérigo agregó que la votación se había realizado y que el resultado se dará a conocer en breve, sin aportar más detalles.

Mojtaba Khamenei, de 56 años, es considerado una de las figuras de mayor influencia política y religiosa dentro de Irán. La Asamblea de Expertos, que no se reunía desde hace décadas, está próxima a congregarse en la ciudad de Qom para oficializar la sucesión. Altos clérigos, entre ellos Hosseinali Eshkevari, han indicado que la votación interna ya tuvo lugar y que la formalización será anunciada en breve por el secretario del consejo clerical, Hosseini Bushehri.

El liderazgo supremo desempeña un papel central en la república islámica, pues otorga control sobre las fuerzas armadas, la política exterior y el sistema judicial. La presunta designación de Mojtaba Khamenei visibiliza la continuidad de la dinastía religiosa y la consolidación del sector conservador dentro del aparato estatal.

Estados Unidos e Israel han intensificado las advertencias y presiones públicas respecto a la sucesión en Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo que Washington debe aprobar cualquier nombramiento: “Si no obtiene nuestra aprobación, no durará mucho”, declaró.

Por su parte, el ejército israelí manifestó, a través de mensajes en farsi, que mantendrá sus ataques contra cualquier sucesor del líder fallecido y quienes participen en su elección. “La mano del país de Israel seguirá persiguiendo a cualquier sucesor y a toda persona que busque designar a un sucesor”.

Además, Israel ha identificado como posibles objetivos a los asistentes y participantes de la próxima sesión de la Asamblea de Expertos, programada en Qom. Entre los blancos de sus operaciones recientes figura Abolqasem Babaian, jefe de la oficina militar del líder supremo, abatido el sábado en un ataque israelí.

Durante este periodo de transición, la administración iraní permanece bajo el control de las máximas autoridades: el presidente Masud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial Golamhosein Mohseni Eyei y el ayatolá Alireza Arafi, en su calidad de jurista de mayor rango. Este comité temporal sostiene la estabilidad institucional hasta la oficialización del nuevo líder supremo, que asumirá la conducción de la política exterior y de las fuerzas armadas.

El comité tripartito de transición vela por el funcionamiento del Estado hasta que se produzca la designación definitiva. La figura del nuevo líder supremo tendrá repercusiones de gran alcance tanto en la estabilidad nacional como en el escenario geopolítico y energético internacional.

El peso histórico y simbólico del apellido Jamenei apunta a una continuidad doctrinaria que ha marcado a la república islámica desde su instauración. Con la inminente confirmación de Mojtaba Jamenei, la influencia clerical se mantiene como eje central del poder iraní.

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