El régimen chino reanudó las patrullas costeras al este de Taiwán pese a la queja de Taipéi y países europeosEl portavoz de la Guardia Costera, Jiang Lue, comunicó que una formación naval liderada por el buque Xiushan retomó las actividades iniciadas en junio

La Guardia Costera de China reanudó este sábado las patrullas marítimas en aguas al este de Taiwán, una operación de control e inspección de buques iniciada en junio. Esta actividad generó quejas de Taipéi y de varios países europeos, quienes la califican como una “amenaza” para la estabilidad regional y la libertad de navegación.

El portavoz de la Guardia Costera, Jiang Lue, comunicó que una formación naval liderada por el buque Xiushan relevó a la formación Daishan para continuar con las patrullas “de acuerdo a la ley”.

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Jiang explicó que el escuadrón encabezado por el Daishan realizó patrullas e inspecciones, además de protección pesquera y misiones de rescate, “asegurando la normalidad de la navegación y las actividades pesqueras y salvaguardando los legítimos derechos e intereses, las vidas y la propiedad de los pescadores chinos, incluyendo a los compatriotas de Taiwán”.

Los guardacostas chinos, añadió, “seguirán fortaleciendo las patrullas de aplicación de la ley en aguas jurisdiccionales de China”.

El jueves pasado, el régimen chino defendió que estas patrullas resultan “razonables, legales, legítimas y necesarias”, y acusó a Japón y Filipinas de violar el derecho internacional y de “atentar” contra los derechos marítimos de Pekín en la región.

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En esta imagen, distribuida por la Guardia Costera de Taiwán, un efectivo vigila un buque de la marina de China (Guardia Costera de Taiwán vía AP/Archivo)

En una rueda de prensa, la portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Zhu Fenglian, afirmó que Chinaposee una zona económica exclusiva y una plataforma continental en las aguas al este de la isla de Taiwán”, una postura que Taipéi rechaza.

Zhu añadió que esta operación fue una “acción justa” frente a Japón y Filipinas, quienes anunciaron negociaciones para delimitar sus zonas económicas exclusivas y plataformas continentales en la misma área.

La “operación especial de control del tráfico marítimo” en aguas al este de Taiwán, que China reanudó hoy, tuvo una primera fase del 6 al 10 de junio, periodo en el que se inspeccionaron 198 buques, según el Ministerio de Transporte.

El mes pasado, Reino Unido, Francia y Alemania manifestaron, en una declaración conjunta, su desacuerdo con el despliegue, que consideraron una “amenaza” para la estabilidad regional, la libertad de navegación y la seguridad del transporte marítimo internacional.

Las autoridades de Pekín consideran Taiwán “parte inalienable” de China y no descartan el uso de la fuerza para controlarla, postura que el Ejecutivo taiwanés rechaza al sostener que solo los 23 millones de habitantes de la isla pueden decidir su futuro político.

La vicepresidenta de Taiwán, Hsiao Bi-khim, observa cómo el personal sanitario atiende a un paciente simulado en un aparcamiento subterráneo convertido en una sala médica provisional durante un simulacro de resiliencia celebrado en Nantou (REUTERS/Ann Wang)

Cómo se prepara Taiwán para hacer frente a una eventual guerra con China

Era un escenario de pesadilla para Taiwán: un bloqueo chino, un fuerte terremoto aprovechado por Beijing para sembrar el caos, emisiones de televisión secuestradas, infraestructuras saboteadas, una retirada masiva de depósitos bancarios, disturbios civiles… y, a continuación, una invasión a gran escala.

Esa fue la crisis en cadena que se presentó a más de 370 funcionarios gubernamentales y militares durante un simulacro celebrado esta semana en el centro de Taiwán, como parte de la iniciativa del presidente Lai Ching-te para reforzar la preparación bélica de la isla, a medida que se intensifica la presión militar china sobre este territorio gobernado democráticamente.

A Reuters se le concedió un acceso exclusivo y excepcional a este simulacro a puerta cerrada, la primera prueba de este tipo para comprobar si los funcionarios de Nantou, en colaboración con el Gobierno central y los organismos militares, podrían mantener en funcionamiento este condado montañoso bajo ataque.

Taiwán ha intensificado sus denominados ejercicios de “resiliencia” para preparar a la población civil y a los funcionarios ante crisis que van desde desastres naturales hasta la guerra, yendo más allá de los simulacros anteriores, a menudo criticados por ser guionizados, meramente representativos y de escaso valor.

Nuestro adversario está justo a nuestras puertas, al otro lado del estrecho de Taiwán. Eso está muy cerca”, declaró a Reuters Chi Lien-cheng, el ministro sin cartera encargado de supervisar el simulacro de dos días.

“Si no defiendes tu propio país, ¿quién más te defenderá? Creo que la gente está empezando a entenderlo”, afirmó, reconociendo que aún había muchas deficiencias y que los recursos podrían resultar insuficientes en caso de una catástrofe real.

“Pero no pasa nada. Estamos aquí para ver cómo llevan a cabo el ejercicio, si tienen la voluntad de asimilar estos conceptos y ponerlos en práctica”.

China nunca ha renunciado al uso de la fuerza para someter a Taiwán a su control. El Gobierno de Taiwán afirma que solo el pueblo de la isla puede decidir su futuro.

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