Siete ingenieros del Departamento de Obras Públicas (PWD) de India que habían sido suspendidos tras la construcción del del paso elevado ferroviario de Aishbagh, en Bhopal, volvieron a sus puestos sin recibir ninguna sanción, mientras el viaducto permanece cerrado al tráfico casi un año después de su inauguración y las modificaciones técnicas necesarias para abrirlo al público solo obtuvieron aprobación aproximadamente diez meses después del escándalo.
El puente ferroviario de Aishbagh, ubicado en la ciudad de Bhopal, en el estado de Madhya Pradesh, fue concebido en 2015 para resolver los problemas de tráfico en una de las zonas más transitadas de la capital estatal. Su objetivo era conectar los barrios de Mahamai Ka Bagh, Pushpa Nagar y la estación New Bhopal, y mejorar los desplazamientos diarios de cerca de 300.000 personas.
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El proyecto arrancó formalmente en 2018, cuando ingenieros del PWD y de los Ferrocarriles de la India (Indian Railways) inspeccionaron la zona. Las dos instituciones acordaron que el puente debía tener una inclinación de 45 grados para adaptarse a la alineación de la carretera, pero pronto surgieron discrepancias que paralizaron la licitación. En septiembre de 2020 retomaron las negociaciones e incorporaron al diseño la futura línea de Metro Rail que atravesaría el área.
Los problemas no tardaron en reaparecer. Según informó The Indian Express, ya en 2023 el PWD alertó a los Ferrocarriles de la India de que estos habían ejecutado su parte de la obra en una ubicación incorrecta y bajo condiciones que no se habían acordado previamente. Esa ejecución fuera de lugar tuvo una consecuencia directa: las secciones construidas por cada departamento se encontraban en un ángulo cercano a los 90 grados, una solución que, conforme al propio medio, “no respondía a ninguna necesidad funcional ni ofrecía garantías de seguridad para el tráfico rodado”. El problema obligó a una nueva modificación del proyecto, pero las obras, pese a todo, continuaron.
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Una inauguración que nunca llegó a ser
El puente se completó en junio de 2025 con un costo de 18 crore de rupias indias (unos 2 millones USD). Antes de su apertura oficial, circularon fotografías y videos de la estructura que revelaban la pronunciada curva, y las imágenes se propagaron de inmediato en redes sociales. Las autoridades decidieron cerrar el viaducto por razones de seguridad antes de que un solo vehículo lo cruzara. La repercusión fue internacional y el gobierno de Madhya Pradesh quedó en una posición comprometida.
El gobierno estatal reaccionó con medidas disciplinarias ante el escándalo. El jefe de gobierno de Madhya Pradesh, Mohan Yadav, anunció la suspensión de siete ingenieros, entre ellos dos ingenieros jefe, y la emisión de pliegos de cargos. El responsable de la obra y el gabinete de consultoría a cargo del diseño quedaron vetados para futuras contrataciones públicas.
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Meses después, un experto del Instituto Maulana Azad, convocado por orden de la Corte Superior de Madhya Pradesh, midió el ángulo real de la curva y determinó que no era de 90 grados, sino de 118 grados. La corrección técnica no atenuó las críticas: el ingeniero jefe de obras públicas explicó que el verdadero problema no era el ángulo en sí, sino la ausencia de una transición gradual entre el tramo recto y la curva, un requisito básico de seguridad vial que permite al conductor anticipar el giro y frenar con tiempo.

Los ingenieros suspendidos regresan sin sanción
El desenlace tomó un rumbo distinto al que las medidas disciplinarias sugerían. El PWD reincorporó a los siete ingenieros suspendidos sin aplicarles ninguna penalización. La decisión fue aprobada por el ministro del PWD, Rakesh Singh.
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Según informó la agencia IANS, los ingenieros del área de diseño negaron cualquier responsabilidad en el error, y tras revisar sus descargos, el gobierno optó por reintegrarlos. La investigación disciplinaria, no obstante, sigue formalmente abierta, y las autoridades sostienen que se tomarán medidas una vez que concluya.
La reincorporación generó debate político en Madhya Pradesh. Según Telangana Today, críticos cuestionaron la decisión de restituir a los ingenieros mientras la investigación permanece en curso, y el episodio “continúa poniendo de manifiesto las fallas de planificación y supervisión dentro del departamento”, con el gobierno bajo presión para garantizar la rendición de cuentas.
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Diez meses de bloqueo y un rediseño aprobado
Mientras se resolvía la situación de los ingenieros, el puente permaneció cerrado sin que ninguna de las dos instituciones responsables avanzara en su corrección. Durante diez meses, el PWD y los Ferrocarriles de la India mantuvieron un bloqueo sin resolución. Fue recién en abril de 2026 cuando una reunión de alto nivel desbloqueó el proceso: ambas partes aprobaron rediseñar la curvatura del viaducto e iniciar las modificaciones técnicas necesarias.
De acuerdo con Mathrubhumi, medio indio, una vez completadas las obras de rectificación, el puente de Aishbagh se abrirá al tráfico por primera vez, poniendo fin a meses de inconvenientes para los habitantes de Bhopal que el proyecto fue diseñado para beneficiar.
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