El primer ministro británico Keir Starmer anunció el martes un Plan de Inversión en Defensa de 15.000 millones de libras (USD 20.000 millones) para modernizar las fuerzas armadas del Reino Unido, centrado en drones, aviones autónomos y submarinos no tripulados.
El plan llega tras meses de tensión interna y luego de que el exministro de Defensa John Healey dimitiera el 11 de junio al considerar insuficiente la financiación prevista frente a las “crecientes amenazas” que enfrenta el país. El objetivo del 3% del PIB para 2030, que Healey reclamaba, no figura en el documento.
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“Cuando el mundo se arma y la agresión aumenta, la mejor manera de evitar la guerra es prepararse para ella”, declaró Starmer ante una audiencia en una empresa de defensa en el sur de Inglaterra.
El paquete eleva el gasto total a casi 300.000 millones de libras (USD 400.000 millones) en cuatro años, con un desembolso anual de 79.000 millones de libras (USD 104.000 millones) para 2029. Las partidas principales destinan 64.000 millones de libras (USD 85.000 millones) a la modernización nuclear, 11.000 millones (USD 14.500 millones) a reservas de armas, 8.000 millones (USD 10.600 millones) al desarrollo de cazas furtivos junto con Japón e Italia, y 5.000 millones (USD 6.600 millones) a drones y armas autónomas.
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El plan contempla buques híbridos para la Marina Real en lugar de la flota de destructores prevista, que operarán como centros de mando para drones. “La naturaleza misma del conflicto está cambiando ante nuestros ojos”, afirmó Starmer, señalando que las fuerzas ucranianas han destruido la flota rusa del Mar Negro y “detenido el avance de uno de los ejércitos más grandes del mundo”.
BAE Systems, la mayor empresa del sector en el país, respaldó la iniciativa. “El compromiso del gobierno con el aumento del gasto en defensa es vital para mantener las competencias especializadas en nuestra base industrial”, declaró su director ejecutivo, Charles Woodburn.
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La cifra queda por debajo de los 28.000 millones de libras (USD 37.000 millones) que habían reclamado los responsables militares. El objetivo del 3% del PIB queda postergado hasta la próxima legislatura, que podría extenderse hasta 2034. Parte del gasto se costea con recortes en proyectos de transporte y energía, y casi un tercio de la financiación adicional deberá resolverse en el Presupuesto de 2026.
“Esto es un recorte de costes encubierto; no es un plan de inversión, son parches”, declaró el comandante retirado de la Marina Real Tom Sharpe. El portavoz conservador de defensa, James Cartlidge, lo describió como “insuficiente y tardío”.
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El anuncio llega en un momento en que el presidente estadounidense Donald Trump ha cuestionado el valor de la OTAN y reclamado que los países europeos asuman mayor responsabilidad en su propia seguridad. El secretario general del organismo, Mark Rutte, calificó el plan de “buen paso hacia el logro del 3,5% del PIB destinado a defensa, acordado en La Haya el año pasado”.
La medida se produce días después de que Starmer comunicara su renuncia. Dan Jarvis, quien asumió la cartera de Defensa tras la salida de Healey, trabajó para “perfeccionar y fortalecer” el documento, según el propio primer ministro.
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La cumbre de la OTAN en Turquía, los días 7 y 8 de julio, será probablemente su último viaje al extranjero en el cargo. Se prevé que el poder pase el 20 de julio al exalcalde del Gran Mánchester Andy Burnham, quien asumiría también la presión de resolver la financiación pendiente. “Es una base sobre la que sé que mi sucesor construirá”, afirmó Starmer.
(Con información de AP y Reuters)
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