El coronel Paweł Szota, director de la Agencia de Inteligencia Exterior de Polonia (AW), advirtió que el nivel de agresividad de Moscú obliga al país a reformular su postura de seguridad desde la base. En una entrevista concedida al diario Rzeczpospolita, la primera que ofrece a medios polacos desde que asumió el cargo, Szota sostuvo que Polonia debe asumir en su operativa cotidiana que un enfrentamiento armado con Rusia no es una hipótesis de largo plazo sino una posibilidad cercana.
“Hoy, teniendo en cuenta todo el espectro de amenazas del Kremlin, debemos moldear nuestra mentalidad en consecuencia y en nuestras operaciones cotidianas actuar como si un conflicto armado con Rusia fuera una perspectiva a corto plazo”, afirmó en Rzeczpospolita. “El nivel de agresión rusa es muy alto, y el riesgo de confrontación militar es real”. Las declaraciones adquieren peso particular por la posición geográfica de Polonia: el país comparte frontera con el enclave ruso de Kaliningrado al norte y con Bielorrusia al este, aliada de Moscú, lo que lo convierte en uno de los miembros de la OTAN con mayor exposición directa a la presión militar rusa.
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Szota señaló que los analistas de la agencia consideran “un escenario real” que Rusia intente poner a prueba la determinación de la Alianza mediante una provocación grave contra alguno de los países bálticos. Preguntado específicamente sobre si Moscú podría emplear sus llamados “hombres verdes” —tropas sin insignias nacionales, como las utilizadas durante la anexión de Crimea en 2014— en Lituania o Letonia, el jefe de inteligencia fue directo: “Hoy no descartaría ningún escenario”, dijo en Rzeczpospolita.
La táctica de los “hombres verdes” fue la marca de la primera operación encubierta de envergadura que Rusia ejecutó en territorio ucraniano. En los meses previos a la anexión formal de Crimea en marzo de 2014, soldados sin identificación nacional tomaron posiciones estratégicas mientras Moscú negaba cualquier implicación directa. Replicar ese modelo contra miembros plenos de la OTAN —amparados por el artículo 5 del Tratado, que obliga a la defensa colectiva— supondría un salto cualitativo sin precedentes en la confrontación entre Rusia y Occidente.
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El director de la AW evaluó que Rusia tiene capacidad para prolongar la guerra en Ucrania durante varios años más y que el Kremlin está dispuesto a sacrificar el desarrollo económico interior para sostener el conflicto en términos que le permitan presentarlo como una victoria. “Putin no abandonará esta guerra porque, especialmente a nivel interno, debe presentarse como el vencedor”, declaró en Rzeczpospolita. Szota también advirtió que las actividades híbridas de Moscú contra Polonia y el flanco oriental de la OTAN —ciberataques, sabotajes e interferencias en infraestructuras— seguirán en aumento. “Los rusos están observando nuestras reacciones”, señaló.
El jefe de inteligencia vinculó esa presión con el creciente control de Rusia sobre Bielorrusia, en particular por el desarrollo en territorio bielorruso de instalaciones capaces de albergar sistemas de entrega de armas nucleares, incluido el misil Oreshnik, y por los ejercicios nucleares conjuntos entre Moscú y Minsk. Szota sostuvo que Polonia no permanecerá pasiva ante ese proceso e indicó que la agencia dispone de instrumentos de acción, incluidos en el ámbito cibernético.
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Pese a la tensión con Minsk, Szota defendió la existencia de canales directos de comunicación entre los servicios de inteligencia polacos y los bielorrusos, argumentando que esos contactos permiten alcanzar objetivos de seguridad que la diplomacia convencional no puede lograr. Como ejemplo de esa estrategia, citó la liberación de varios presos políticos en los últimos meses, entre ellos el periodista y activista Andrzej Poczobut, miembro de la minoría polaca en Bielorrusia y Premio Sájarov 2025 del Parlamento Europeo, que cumplía ocho años de condena por cargos considerados políticos y fue liberado el 28 de abril en un canje de prisioneros en la frontera entre ambos países. “Es mejor reunirse con representantes del régimen de Lukashenko, hablar de los asuntos y obtener beneficios para Polonia que observar pasivamente cómo Bielorrusia es ‘consumida’ por Rusia”, declaró en Rzeczpospolita.
Las evaluaciones de la AW, precisó Szota, coinciden con las de la OTAN y los servicios de inteligencia aliados. Otros socios han llegado a conclusiones similares: según funcionarios bálticos citados por The Wall Street Journal en abril de 2025, Rusia estaría en condiciones de ejecutar una operación limitada contra los países bálticos en un plazo de dos a tres años tras el fin de las hostilidades en Ucrania. Para Polonia, que ha sido uno de los principales apoyos militares y políticos de Kiev desde la invasión a gran escala de 2022, la advertencia de su propio jefe de espionaje no es retórica: es la doctrina que ya rige su planificación de seguridad.
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