La normalización del mercado internacional luego de la distensión entre Estados Unidos e Irán comenzó a sentirse de lleno en uno de los insumos más importantes para la agricultura. Tras los fuertes aumentos registrados durante el conflicto en Medio Oriente, la urea, principal fertilizante nitrogenado utilizado en trigo y maíz, retrocedió con fuerza en las últimas semanas y volvió a niveles previos a la guerra.
La baja llega en un momento estratégico para la Argentina, en plena campaña de siembra de trigo, y mejora sensiblemente la ecuación económica de los productores. Con perfiles de humedad bien abastecidos en gran parte de las regiones agrícolas y relaciones insumo-producto nuevamente favorables, especialistas coincidieron en que están dadas las condiciones para que el país vuelva a transitar una muy buena campaña de trigo.
El tema incluso fue destacado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien celebró la caída de los valores internacionales. “Bajó casi un 45% del pico de US$950. Importantísimo para el agro”, escribió en su cuenta de X.
La escalada de la guerra entre Estados Unidos e Irán había generado una fuerte preocupación en los mercados de fertilizantes. Las interrupciones logísticas en el estrecho de Ormuz, una de las principales vías marítimas para el comercio global de nutrientes, impulsaron los precios a niveles inéditos.
En algunos momentos, la urea llegó a superar los US$1000 por tonelada. Sin embargo, una vez disipado el riesgo de mayores interrupciones, los valores comenzaron a corregirse rápidamente.
Para Javier Preciado Patiño, director de RIA Consultores, la lectura realizada por Caputo refleja lo que efectivamente ocurrió en el mercado. “Lo que dice Caputo es correcto. La urea ya recuperó los precios que tenía antes del inicio de la guerra en Medio Oriente”, explicó a LA NACION.
El especialista señaló que la baja comenzó incluso antes de que finalizara el conflicto: “Ya venía recuperando, tocó un pico a mediados de abril pasado y a partir de ahí empezó a bajar”. Según describió, el comportamiento del mercado sorprendió incluso a los propios analistas porque globalmente el productor agrícola no validó el precio que se pedía por la urea.

A pesar de los problemas logísticos generados por la tensión geopolítica, la oferta terminó prevaleciendo sobre la demanda. “El precio encontró un techo y a partir de ahí empezó a bajar porque había una oferta que superaba la demanda en medio del conflicto”, sostuvo.
Remarcó que finalmente no se verificaron los temores sobre una eventual interrupción significativa de la producción mundial: “Había un problema logístico que era pasar por el estrecho de Ormuz, pero también se hablaba que se podía ver afectada la producción. Evidentemente, con la oferta que tiene Irán de urea, eso no ocurrió”.
También destacó que la caída del fertilizante llega en un momento clave para los productores argentinos. “Que se hayan acomodado los precios de la urea es una noticia bárbara. Lo agarra justo a algunos productores en la ventana de decisión de siembra en la Argentina”, afirmó. Además, explicó que históricamente existe una estrecha relación entre los precios del trigo y de la urea, donde el cereal correlaciona muy bien con el del insumo.
En ese sentido recordó que cuando la urea superaba los US$900 por tonelada, el trigo nuevo llegó a negociarse entre US$235 y US$240. Ahora, con el fertilizante a la baja, el cereal para diciembre retrocedió a la zona de US$210 por tonelada. “De todos modos es más conveniente que el productor pague una urea barata porque la relación se había distorsionado mucho”, resumió.
Para Diego Napolitano, presidente de la Cámara Empresaria de Distribuidores de Agroquímicos, Semillas y Afines bonaerense (Cedasaba), la corrección de los precios no puede explicarse solo por la distensión geopolítica en Medio Oriente. Según indicó, el mercado encontró rápidamente un techo cuando el fertilizante llegó a cotizar cerca de US$960 por tonelada. “El mercado hizo un stop diciendo ‘listo’”, afirmó. Hoy la urea ronda los US$575, incluso por debajo de los valores previos a la guerra.

A su entender, el factor que terminó de acelerar la caída fue la reaparición de China en el mercado internacional. “Pareciera que la oferta china fue la que hizo bajar en su gran mayoría la urea”, sostuvo. Explicó que se esperaba que ese país volviera a exportar recién en agosto, pero habría adelantado las ventas para aprovechar los altos precios internacionales.
Jeremías Battistoni, analista de AZ Group, cuantificó la magnitud de la corrección. “Solo este mes la baja en el precio de la urea es de 32% y pasó de US$840 a US$570”, señaló. Agregó que, si se compara con abril, el retroceso es aún más marcado: “Con los precios de abril hay una caída del 39%; en ese momento estaba en US$937 promedio, pero llegó a picos de más de US$1000”.

Para Battistoni, la mejora de la relación entre el precio del fertilizante y el valor del trigo es una de las principales noticias para la campaña que se volvieron positivas, cuando estaban “supernegativas”.
Sin embargo, aclaró que el impacto sobre la superficie sembrada será limitado porque la intención de siembra ya era muy elevada: “Hoy estamos con una superficie estimada de trigo de 6,5 millones de hectáreas y de los últimos cuatro años es la segunda campaña más alta”, explicó.
Según detalló, la superficie proyectada apenas se ubica un 3% por debajo de la campaña récord del año pasado, lo que deja poco margen para una expansión significativa. Más allá de la superficie, el principal beneficio podría reflejarse en las decisiones de manejo y fertilización: “La baja en el valor de la urea es buena porque estimula al productor”.
Desde Fertilizar Asociación Civil también observan un escenario favorable. María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de la entidad, consideró que no habrá un deterioro relevante ni en el área implantada ni en el nivel tecnológico de los cultivos.

La especialista destacó que los productores están aprovechando una estrategia agronómica eficiente: dividir las aplicaciones de nitrógeno entre distintos momentos del ciclo del cultivo. Remarcó que la disponibilidad de agua sigue siendo el factor central para definir el potencial productivo de la campaña. “Es una campaña muy buena para aprovechar el agua y transformarla en grano”, señaló. En esa línea fue contundente: “El agua no hay que dejarla pasar, es el insumo más estratégico y más escaso que manejamos”.
Para González Sanjuan, las actuales relaciones de precios permiten mantener niveles adecuados de fertilización con respecto a 2025: “Se necesita la misma cantidad de kilos de trigo para pagar el fertilizante, con lo cual nada cambió respecto al año pasado y tuvimos una campaña récord”.
Con perfiles cargados, relaciones insumo-producto nuevamente equilibradas y una fuerte corrección en los valores de la urea tras la resolución del conflicto en Medio Oriente, el trigo vuelve a encontrar un escenario favorable. Si el clima acompaña durante el resto del ciclo, los especialistas consideran que la Argentina tiene condiciones para repetir una cosecha de gran magnitud y sostener uno de los pilares productivos de la próxima campaña agrícola.

Leave a Reply