El Parlamento rumano rechazó el segundo Gobierno propuesto en dos meses y profundiza la crisis políticaAdrian Vestea obtuvo solo 189 de los 233 votos necesarios en una votación boicoteada por la ultraderecha y su propio partido, dejando a Rumanía sin ejecutivo estable mientras enfrenta el mayor déficit presupuestario de la UE

El Parlamento rumano rechazó el lunes la propuesta de Gobierno del primer ministro designado Adrian Vestea, en lo que supone el segundo fracaso de investidura en menos de dos meses. Vestea obtuvo 189 votos a favor y 23 en contra en la votación conjunta de las dos cámaras, con más de la mitad de los parlamentarios en abstención. Necesitaba al menos 233 para sacar adelante su Gobierno.

La derrota era previsible desde días antes. El propio partido de Vestea, el Partido Nacional Liberal (PNL), decidió no respaldarlo tras una disputa interna provocada por la forma en que el presidente Nicusor Dan lo nominó el 14 de junio, sin consultar a la dirección liberal. El PNL celebró un congreso extraordinario el 21 de junio y amenazó con expulsar a los miembros que apoyaran al designado. La Alianza para la Unidad de los Rumanos (AUR), formación ultranacionalista y segunda fuerza en el Parlamento, también rechazó el respaldo y abandonó el hemiciclo antes de la votación. El único apoyo significativo provino del Partido Socialdemócrata (PSD), primera fuerza parlamentaria, aunque su líder, Sorin Grindeanu, advirtió antes de que concluyera el escrutinio que su partido tampoco apoyaría un Gobierno en minoría.

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La crisis política rumana comenzó en abril, cuando el PSD abandonó la coalición europeísta que integraba junto al PNL, la Unión Salvad Rumanía (USR) y la Unión Democrática Húngara de Rumanía (UDMR). En mayo, los socialdemócratas presentaron una moción de censura que, con el apoyo de AUR, derribó al Gobierno del primer ministro Ilie Bolojan. Desde entonces, Rumanía funciona con un ejecutivo en funciones. El primer candidato designado por Dan, el conservador Eugen Tomac, ni siquiera llegó a someter su propuesta a votación. Vestea fue la segunda apuesta del presidente, con igual resultado.

El primer ministro designado de Rumania, Adrian Vestea, pronuncia un discurso en el Parlamento rumano en Bucarest, Rumania, el 22 de junio de 2026
Fotos de Inquam/George Calin vía REUTERS

El presidente Dan se encuentra ante una ecuación de difícil solución. La legislación rumana permite hasta tres votaciones de investidura antes de convocar elecciones anticipadas. Debe ahora designar un tercer candidato, pero el mapa político no ha cambiado: el PSD no quiere gobernar con sus tres exsocios, y el PNL se niega a cualquier acuerdo que los incluya. La única configuración que reuniría una mayoría cómoda —más de 300 escaños, según el propio Grindeanu— sería restaurar la antigua coalición de cuatro partidos, una salida que liberales y reformistas de USR descartan por el momento.

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El trasfondo económico hace más urgente la resolución del bloqueo. Rumanía registró en 2025 el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea, equivalente al 7,9% del PIB según Eurostat, en descenso desde el 9,3% de 2024 pero muy por encima del límite del 3% exigido por los Tratados. El país lleva bajo el Procedimiento de Déficit Excesivo de la UE desde 2020. La Comisión Europea proyecta una reducción al 6,2% del PIB en 2026, pero esa trayectoria depende de que un gobierno estable ejecute las reformas acordadas. Sin ello, Rumanía arriesga el acceso a fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia europeo, cuyo desembolso está condicionado al cumplimiento de hitos legislativos específicos.

El líder de AUR, George Simion, pronunció un discurso encendido antes de que sus legisladores abandonaran el hemiciclo: “Durante 35 años en Rumanía, la traición ha sido el orden del día”. Simion encabeza actualmente las encuestas de intención de voto, lo que hace de una eventual convocatoria electoral el escenario que el presidente Dan más quiere evitar. El analista Cristian Andrei señaló a Associated Press que el resultado favorece principalmente a AUR al demostrar que “los partidos mayoritarios son incapaces de gobernar”, y anticipó que la crisis se prolongará. Con casi tres años de legislatura por delante y la ultraderecha liderando los sondeos, la parálisis institucional no tiene fecha de caducidad visible.

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