Después de más de tres años de inactividad y tras el frustrado intento de convertirse en una puerta de ingreso de la carne correntina al mercado chino, el frigorífico Muralla China, ubicado en el departamento de Riachuelo, será rematado por orden judicial. La subasta, prevista para el próximo 8 de julio, tendrá una base superior a los US$5 millones y vuelve a poner en escena a una planta que nació con ambiciones exportadoras, recibió inversiones millonarias, pero nunca consiguió la habilitación necesaria para vender carne al gigante asiático.
La medida se produce luego del cierre definitivo de la empresa de capitales chinos, que a fines de 2022 dejó de operar y provocó la pérdida de unos 100 puestos de trabajo. Ahora, el predio de 37 hectáreas vuelve al centro de la atención de empresarios y potenciales inversores que analizan distintas alternativas para reactivar el establecimiento.
La subasta será llevada adelante por el Juzgado Civil y Comercial N°11 de Corrientes, a cargo de la jueza María Virginia Tenev, en el marco de la causa “Velar Danuzzo Francisco José; Velar, Mariana Beatriz y Velar, Gastón Federico contra La Muralla China SA sobre Ejecución Hipotecaria”. Además de la ejecución hipotecaria, sobre el inmueble existen otros ocho embargos promovidos por trabajadores que reclaman salarios e indemnizaciones adeudadas.

Según pudo reconstruir LA NACION a partir de fuentes vinculadas al proceso, el origen del conflicto se remonta a la compra del predio. Los hermanos Velar habían adquirido el establecimiento en 2017 con la intención de desarrollar un emprendimiento inmobiliario. Sin embargo, el cambio de escenario económico durante el gobierno de Mauricio Macri abrió una nueva oportunidad para la actividad frigorífica.
“Este frigorífico con las 37 hectáreas salió a remate en 2017 y lo compraron los Velar con la intención de hacer un desarrollo inmobiliario, pero después apareció este interesado extranjero con la idea de reactivar la planta frigorífica y se lo vendieron”, explicaron fuentes cercanas al caso. Sin embargo, la operación nunca terminó de completarse. “Nunca pagaron el valor total. Fue entonces cuando lo intimaron para que salde el precio y levante la hipoteca que estaba en garantía. Obviamente no pagó y ahora va a remate”, agregaron.
La expectativa ahora gira en torno a la posibilidad de que aparezcan nuevos oferentes. La base de la subasta supera los US$5 millones, aunque si transcurre una hora sin ofertas el valor se reducirá en un 25%, hasta aproximadamente US$3,7 millones. “Hay posibilidades de que aparezca un interesado. Es un remate público, ya se publicaron los edictos y el gobierno provincial conoce la situación”, señalaron las fuentes consultadas.
El frigorífico
La historia reciente de la planta está estrechamente ligada a las dificultades para acceder al mercado chino. Fue inaugurada en noviembre de 2019 por un grupo inversor asiático que desembarcó en Corrientes con el objetivo de exportar carne vacuna al país que concentra gran parte de la demanda mundial. Sin embargo, ese objetivo nunca pudo concretarse. “El frigorífico funcionó con estos operadores, pero lamentablemente nunca obtuvieron la posibilidad de exportar. Ese fue el problema”, resumieron en el sector.

Según relataron, durante los últimos meses del gobierno de Mauricio Macri existía un esquema mediante el cual China había delegado en la Argentina parte de las aprobaciones sanitarias para nuevos establecimientos. Pero el escenario cambió rápidamente. “Se fue Macri y ya China no aprobó y la Argentina tampoco pidió aprobación de ninguna planta frigorífica. En el Senasa le corrían el arco con las remodelaciones que le pedían todo el tiempo; siempre faltaba algo, un formulario o una adecuación”, afirmaron.
A ello se sumaron las dificultades económicas de los años posteriores. “Después subieron los costos y no se pudo levantar. Le faltaba más capital para aguantar. Los cuatro años del gobierno de Alberto Fernández, con las restricciones y el aumento de costos, lo terminaron liquidando”, señalaron.
Cierre
El desenlace llegó el 29 de diciembre de 2022, cuando el presidente de la compañía, Yi Zhuang, anunció el cierre definitivo de las operaciones. Por entonces, las pérdidas mensuales rondaban los cinco millones de pesos y la empresa consideraba inviable continuar sin acceso a mercados de mayor volumen. Si bien la planta había logrado habilitaciones para exportar menudencias a Hong Kong y también había avanzado en gestiones para comercializar cuero y carne en Paraguay, esos negocios no alcanzaban para sostener la estructura.
En el organismo sanitario sostenían en aquel momento que el frigorífico todavía no cumplía con todos los requisitos exigidos por China. “Cuestiones de protocolo; los chinos son muy exigentes”, argumentaban entonces en el Senasa.
La historia del establecimiento tiene además un capítulo previo. Antes de la llegada de los capitales chinos funcionaba como frigorífico Tomás Arias. Había permanecido cerrado durante nueve años debido a las restricciones para exportar del gobierno de Cristina Kirchner y a los problemas energéticos que afectaban la actividad.
La reapertura de 2019 había despertado expectativas en una provincia que cuenta con uno de los mayores rodeos bovinos del país. Para poner nuevamente en marcha la planta se invirtieron alrededor de US$6 millones entre la compra del predio y las tareas de reacondicionamiento.
Hoy, con la subasta en marcha, vuelven a aparecer proyectos para darle una nueva vida al establecimiento. Entre las alternativas que circulan figuran desde una eventual reactivación frigorífica hasta un desarrollo inmobiliario. Las fuentes consultadas indicaron que existen conversaciones con distintos interesados. Incluso señalaron que el gobernador Juan Pablo Valdés confirmó contactos con el Grupo Juramento, vinculado al empresario Jorge Brito, para impulsar inversiones ganaderas y un feedlot en la provincia, aunque sin precisar si la iniciativa involucra específicamente esta planta. También mencionaron el interés de un empresario de origen hindú radicado en Dubái, cuyo desembarco se habría demorado por el contexto bélico internacional.
Mientras tanto, si la subasta quedara desierta, el establecimiento podría volver a manos de los hermanos Velar, quienes evalúan asociarse con algún operador privado para reactivar la actividad o retomar el proyecto inmobiliario que originalmente habían imaginado para el predio.

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