Noches tropicales: el fenómeno que alarma a los expertos en plena ola de calor en EuropaLas mínimas que no descienden de los 20 grados ponen a prueba la resistencia urbana, llevan a modificar rutinas y evidencian la vulnerabilidad de los sistemas frente al avance del cambio climático. El uso de aire acondicionado en Europa se duplicó desde 1990

Durante la actual ola de calor en Europa, el fenómeno de las noches tropicales alarmó a científicos y autoridades sanitarias. Este fenómeno, definido por temperaturas nocturnas que no bajan de los 20 °C, representa un riesgo inédito para la salud pública en regiones poco acostumbradas a este tipo de extremos. Las consecuencias ya se observan en ciudades como París y Madrid, donde se aplican medidas de emergencia para atenuar el impacto de jornadas sofocantes y noches sin respiro.

De acuerdo con información de la agencia de noticias Euronews, el avance de la ola de calor forzó a más de la mitad de los 96 departamentos de Francia a entrar en alerta roja, con temperaturas que llegan a los 40 °C y restricciones como la prohibición del consumo de alcohol en festivales al aire libre.

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El aumento de las noches tropicales preocupa especialmente a los expertos por sus efectos directos sobre la salud. Ruth Engel, climatóloga del World Resources Institute (WRI), advirtió que “el calor nocturno suele subestimarse, pero puede ser especialmente peligroso porque la gente suele estar en casa y puede no tener acceso a espacios frescos con aire acondicionado”.

Qué son las noches tropicales y por qué afectan cada vez más a Europa

Calle de ciudad europea por la noche con edificios a ambos lados, farolas encendidas, restaurantes con terrazas y numerosos peatones caminando.

El concepto de noche tropical describe situaciones en las que la temperatura mínima dentro de un periodo de 24 horas permanece igual o por encima de los 20 °C. Aunque frecuente en regiones de clima cálido, este fenómeno aparece cada vez con mayor regularidad en países europeos durante las altas temperaturas.

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Un informe de la Met Office, el servicio nacional de meteorología del Reino Unido, indica que la probabilidad anual de experimentar tres noches tropicales consecutivas en julio pasó del 1% en la era preindustrial al 20% en la actualidad, una variación atribuida al avance del cambio climático.

España y Francia figuran entre los países más afectados. Las previsiones para la semana muestran temperaturas máximas cercanas a los 40°C en ciudades como Bilbao, Zaragoza, Almería y Madrid, mientras el sur de Inglaterra podría alcanzar los 38 °C, según datos de la Met Office. Por su parte, Italia y Grecia mantendrán valores más moderados, con Roma en 35°C y Atenas en torno a los 30°C.

El incremento de noches cálidas trasciende el malestar térmico. De acuerdo con un estudio difundido por Euronews Earth, las temperaturas nocturnas elevadas guardan relación con un aumento en la mortalidad, especialmente entre personas mayores y quienes padecen enfermedades previas. En respuesta, las autoridades de París decidieron mantener abiertos parques y jardines durante toda la noche y autorizar el uso del canal Saint-Martin como espacio para refrescarse.

Riesgos para la salud y la vida urbana

El servicio meteorológico británico atribuyó el salto desde la era preindustrial al calentamiento global - REUTERS/Abdul Saboor

Según Engel, el cuerpo humano requiere temperaturas más frescas durante la noche para estabilizar su temperatura interna y recuperarse tras la exposición al calor diurno. Cuando esto no ocurre, se incrementa el estrés cardiovascular y aparecen alteraciones del sueño. “Cuando las viviendas se mantienen calientes durante la noche, la gente pierde la oportunidad de recuperarse de las temperaturas diurnas, lo que incrementa los riesgos,”, alertó.

Esta situación repercute en la vida cotidiana y la organización de servicios públicos. Algunos colegios, por ejemplo, evalúan modificar los horarios de exámenes para proteger a estudiantes afectados por la falta de descanso. El fenómeno de la “carga térmica acumulada” —el tiempo prolongado de exposición al calor— agrava los efectos negativos y limita la capacidad de recuperación nocturna.

Aire acondicionado: solución parcial y nuevo reto ambiental

Primer plano de unas manos masculinas retirando el filtro de malla gris de un aparato de aire acondicionado split blanco montado en la pared.

El uso de aire acondicionado en Europa se duplicó desde 1990, alcanzando entre 110 y 130 millones de unidades instaladas, aunque solo cubre aproximadamente una quinta parte de los edificios. Si bien el AC puede salvar vidas durante olas de calor intensas, su avance plantea un dilema ambiental. Los equipos, alimentados muchas veces por combustibles fósiles, liberan hidrofluorocarburos (HFC) y hidroclorofluorocarburos (HCFC), gases con una capacidad de atrapar calor en la atmósfera miles de veces superior a la del dióxido de carbono.

En las ciudades, la presencia de asfalto y hormigón intensifica el fenómeno, ya que estos materiales absorben y retienen el calor, impidiendo que las temperaturas bajen durante la noche. Así, el círculo vicioso se refuerza: a mayor demanda de refrigeración, mayor consumo energético y mayor emisión de gases que alimentan el calentamiento global.

Las noches tropicales dejaron de ser una rareza en el continente europeo, transformándose en un indicador tangible de la aceleración del cambio climático y de los nuevos desafíos urbanos y sanitarios que enfrenta la región.

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