Un equipo de arqueólogos y cineastas halló seis naufragios de los siglos XVII y XVIII en una zona restringida del puerto de Nassau, en Bahamas, y tres de ellos podrían estar ligados a la Edad de Oro de la piratería, incluido un posible rastro del Fancy de Henry Avery, según Muy Interesante.
La expedición se realizó a finales de 2025 tras obtener permiso para bucear en una parte cerrada del puerto. De ese trabajo surgieron una serie documental y un artículo de fondo en la revista Wreckwatch.
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Entre los materiales recuperados figuran 143 pipas de arcilla, cañones de hierro, balas de mosquete, cajas de madera y ladrillos de fogón de barco. El equipo está encabezado por el arqueólogo marino Sean Kingsley y ahora busca cartografiar el fondo con drones subacuáticos, de acuerdo con Muy Interesante.
Nassau y la Edad de Oro de la piratería
La relevancia del hallazgo se entiende por el pasado de Nassau. Entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, la ciudad se convirtió en cuartel general de más de 1.000 piratas en su momento de mayor auge. Por esas aguas pasaron figuras como Barbanegra, Benjamin Hornigold, Calico Jack Rackham y Anne Bonny. La piratería ofrecía más dinero a los marineros que el trabajo en un navío mercante.
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A eso se sumaban las condiciones dentro de la Marina Real. Los castigos físicos, la alimentación deficiente y una disciplina brutal empujaron a numerosos hombres a desertar para unirse a tripulaciones piratas. El auge de la piratería también se alimentó del comercio transatlántico de esclavos. La riqueza que circulaba por esas rutas convirtió cada barco en un objetivo lucrativo.
Kingsley comparó aquella Nassau pirata con una ciudad fronteriza del Oeste mezclada con un campamento de vacaciones del siglo XVIII. Para reconstruir ese escenario, el equipo revisó mapas históricos, documentos de archivo, supuestas cuevas piratas, la llamada Torre de Barbanegra y un modelo digital tridimensional de la ciudad hacia 1715.
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Los indicios sobre el posible Fancy de Henry Avery
Uno de los restos concentra la mayor atención por su posible vínculo con Avery, apodado el “Rey de los Piratas”. En 1695, al mando del Fancy, una fragata de 46 cañones, atacó y saqueó varios navíos del Imperio mogol en el océano Índico.
Entre ellos estaba el Ganj-i-Sawai, que llevaba más de 600.000 libras esterlinas, equivalentes a unos 149 millones de dólares actuales en metales preciosos y joyas. Después de ese golpe, Avery desapareció y la leyenda sostiene que hundió el Fancy en Nassau para borrar sus huellas.
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Según el texto citado por Muy Interesante, uno de los pecios encaja con esa historia por su antigüedad, su tamaño y su estilo de construcción. Sus maderas están unidas con clavijas de madera, un sistema habitual en la construcción naval del siglo XVIII.

El casco también muestra señales claras de incendio. Esa práctica, según la fuente, era un procedimiento habitual para destruir pruebas después de retirar la carga, las armas y los aparejos de valor.
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Pese a esos indicios, la identificación no está cerrada como certeza. El propio planteamiento del hallazgo mantiene el vínculo con el Fancy en el terreno de la posibilidad.
Qué revelan los otros naufragios hallados
El resto del conjunto amplía el retrato del puerto de Nassau en esa época. A unos 32 kilómetros al este de la ciudad, el equipo localizó un pecio de madera con cañones de hierro, una piedra de afilar para espadas y balas de mosquete de plomo. Ese material apunta a un navío militar o corsario. La combinación de armamento y útiles asociados al combate refuerza esa interpretación.
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Otro de los hallazgos apareció bajo el viejo puente de Nassau. Allí los arqueólogos encontraron tablones del casco, aparejos, botellas de vino de vidrio, cajas de madera y ladrillos de la cocina de a bordo.

En ese mismo emplazamiento apareció uno de los conjuntos más singulares de la expedición. Se trata de 143 pipas de arcilla decoradas con un unicornio, un caballo, una corona, el escudo real inglés y el lema dinástico Dieu et Mon Droit.
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Los investigadores creen que esas piezas remiten a un barco inglés que transportaba mercancías desde Londres hacia la década de 1740. Para entonces, la presencia pirata en Nassau ya empezaba a ceder ante la presión de la Corona británica.
En conjunto, los seis naufragios trazan una imagen de convivencia entre barcos de guerra, comercio y saqueo en las mismas aguas. El equipo de Kingsley prevé volver al puerto con nueva tecnología de exploración porque considera que estos restos apenas muestran una parte de lo que aún permanece bajo Nassau.
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