El cambio climático está alterando las condiciones de la pesca en Groenlandia: los pescadores locales afrontan crecientes dificultades por el aumento de las temperaturas y la inestabilidad del hielo marino. Las comunidades que dependen de la pesca para su subsistencia y para la economía regional ya registran cambios en los ciclos naturales y en la disponibilidad de especies clave, como el fletán y el bacalao.
Según un informe de The Associated Press, el deshielo afecta de manera directa a la industria pesquera, responsable del 95% de las exportaciones de Groenlandia. El hielo marino, que tradicionalmente permitía la pesca en la superficie, empezó a desaparecer a partir de 1997.
Hoy los pescadores deben salir en barco, lo que implica costos y riesgos mayores y una mayor huella contaminante. El clima imprevisible multiplica los desafíos: una temporada puede dejar grandes ingresos y la siguiente, ninguno.
En ese contexto, los expertos advierten que el Ártico se calienta a un ritmo superior al del resto del planeta, impulsado por la quema de combustibles fósiles. Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca, está en el centro de la crisis climática y la transformación de sus paisajes afecta tanto la cultura como la economía regional.
En primer lugar, los pescadores tradicionales que dependían del hielo enfrentan una realidad cambiante. El puerto, corazón de cada pueblo, sigue siendo punto de encuentro y motor económico, pero la reducción del hielo obliga a modificar técnicas y calendarios de pesca.
El director del Icefjord Center de Ilulissat, Karl Sandgreen, explicó al portal mencionado que el hielo marino de más de un metro de espesor ha desaparecido en las últimas décadas, lo que forzó el paso de la pesca sobre el hielo a la pesca en barco.
Además, el uso de embarcaciones amplió las zonas de captura, pero también generó mayores gastos y un aumento de la contaminación ambiental. Los pescadores recorren distancias más largas y se enfrentan a una naturaleza cada vez menos predecible. La pesca de especies como camarón y cangrejo de las nieves también se ve afectada por los cambios en el clima y en la composición del hielo.
Por otro lado, el director ejecutivo de Royal Greenland, Toke Binzer, expresó su preocupación por el futuro de la industria pesquera ante la disminución del hielo marino. La imprevisibilidad en la cantidad de hielo complica la planificación y la supervivencia de los pescadores tradicionales. El riesgo de sobrepesca y la concentración de la actividad en comunidades más grandes podrían modificar la estructura social y económica de la isla.
En la misma línea, un informe publicado en 2025 por la revista Lancet Countdown advirtió que los impactos del cambio climático en la salud están empeorando. El documento destaca el aumento de enfermedades infecciosas, la inseguridad alimentaria y la exposición a eventos meteorológicos extremos, y enfatiza la urgencia de acciones rápidas para proteger la salud global frente al cambio climático.
Asimismo, los científicos identifican señales de sobrepesca en las áreas cercanas a la costa. El halibut, una de las especies clave, muestra pérdida de peso, un síntoma característico de la explotación excesiva. El experto en biodiversidad marina Boris Worm advirtió que la pesca intensiva puede agotar los recursos si se capturan los ejemplares más grandes y se dejan los más jóvenes, lo que afecta la renovación natural de las poblaciones.
Al mismo tiempo, el retroceso del hielo facilita el acceso de los barcos a nuevas zonas y podría aumentar de manera temporal la cantidad de peces disponibles. El aumento de las lluvias y el derretimiento del hielo aportan más nutrientes al plancton, lo que alimenta a los peces y podría favorecer su reproducción. Sin embargo, Worm subrayó que los peces pueden modificar sus patrones de conducta y buscar nuevas fuentes de alimento si desaparecen las algas bajo el hielo marino.
Por último, los cambios en la pesca y en el ecosistema representan un desafío para la cultura y la economía de Groenlandia. Los pescadores tradicionales deben adaptarse a condiciones inéditas y a una competencia cada vez mayor en el sector. La incertidumbre sobre el futuro del hielo y de la biodiversidad exige políticas de gestión sostenible y una respuesta coordinada entre autoridades, industria y comunidades locales.
El calentamiento global redefine el paisaje y la vida en Groenlandia. La pesca, motor histórico de la región, afronta un escenario incierto que pone a prueba la resiliencia de sus habitantes y su capacidad de adaptación frente a los riesgos del cambio climático.

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