Patricia Bullrich comentó este martes que Javier Milei considera que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, “dio una explicación razonable” sobre las acusaciones que pesan en su contra por presunto enriquecimiento ilícito.
La senadora hizo esas declaraciones a la salida del Congreso, tras la reunión de Labor Parlamentaria en la que el oficialismo y sus aliados lograron posponer la sesión prevista para este miércoles. La nueva fecha quedó fijada para el 2 de julio. Allí, la oposición avanzará con un pedido de interpelación para la posible moción de censura contra Adorni.
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Bullrich fue escueta y directa al ser consultada sobre la posición del Ejecutivo frente al caso Adorni. “El presidente considera que no hay razón (para echar a Adorni), que no mintió, considera que dio una explicación razonable. Nada que cuestionarle al presidente”, declaró la senadora, quien minutos después se retiró hacia una cena en una embajada.
Al ser consultada sobre su mirada sobre el caso contestó “yo ya opiné”. En efecto, la senadora había señalado que las contradicciones de Adorni en sus declaraciones juradas patrimoniales eran “más que un error, una omisión ética”.
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La postergación de la sesión no despeja el horizonte para Adorni: el camino trazado en Labor Parlamentaria establece que el jueves 25 se votará la habilitación de su interpelación, para que el funcionario comparezca ante la Cámara alta el 2 de julio. Si sus respuestas no satisfacen a la oposición, ese mismo día podría enfrentar una moción de censura.
La resolución llegó tras horas de versiones sobre la situación del funcionario. Pasadas las 16, Bullrich se reunió en las oficinas de la Unión Cívica Radical (UCR) con bancadas aliadas para llevar una postura unificada a la Labor Parlamentaria de las 18, convocada en el despacho de la vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel.
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El kirchnerismo, que antes de la cumbre deslizaba que bajaría igual al recinto en las próximas horas en una suerte de autoconvocatoria, terminó bajando las armas una vez definido el sendero. La propuesta del oficialismo fue avalada también por los bloques dialoguistas. “Esto se aprobó por todos los bloques, incluso la oposición kirchnerista”, confirmó Bullrich ante los periodistas.
La propia senadora reconoció la debilidad numérica del oficialismo dentro de la Cámara. “Acá somos minoría, somos 21, entonces no tenemos fuerza suficiente para imponer los temas”, admitió. Esa realidad aritmética explica en gran medida la estrategia de negociación adoptada. Tanto la interpelación como una eventual moción de censura requieren mayoría absoluta del cuerpo, es decir, 37 voluntades, un número que la oposición parece tener asegurado.
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La situación de Adorni se complicó, además, por sus propios tiempos. El funcionario anunció días atrás, a través de las redes sociales, que asistiría al Senado el 2 de julio para su informe de gestión. Sin embargo, recién la noche del martes envió la conformidad formal al cuerpo, lo que generó malestar entre los bloques dialoguistas, que aguardaban esa comunicación desde mayo. Esa demora “hartó” a los aliados del gobierno.
Para habilitar la discusión de la interpelación el 25, y ante la ausencia de un dictamen previo, se aplicará una interpretación del artículo 101 de la Constitución Nacional y se aprobará una moción por mayoría absoluta, sin paso previo por comisión. El recinto tiene potestad soberana sobre sus propias decisiones procedimentales, según el criterio acordado en Labor Parlamentaria.
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En paralelo, Bullrich buscará aprovechar la ventana abierta hasta el jueves 25 para avanzar en el demorado proyecto sobre propiedad privada impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Los bloques aliados ya recortaron la iniciativa y exigen modificaciones adicionales. También figura en la agenda de esa sesión la ley denominada “Hojarasca”, otro reclamo de Sturzenegger, que obtuvo dictamen de mayoría y ya cuenta con media sanción de Diputados desde mayo pasado.
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