El secretario general del grupo terrorista Hezbollah, Naim Qassem, celebró este miércoles el memorando de entendimiento alcanzado el pasado 15 de junio entre Irán y Estados Unidos como una “gran victoria” para Teherán y para los “pueblos de la región que anhelan independencia y libertad”. Qassem aprovechó su discurso durante las conmemoraciones de Ashura —festividad chií que recuerda el martirio del imán Husein, nieto del profeta Mahoma— para elevar el tono frente a Israel y presionar al Gobierno libanés a endurecer su postura antes de una quinta ronda de negociaciones directas prevista para el 22 de junio en Washington.
El líder de la organización terrorista agradeció a Irán haber “vinculado el frente libanés” al acuerdo regional y haber “obligado a Israel a detener su agresión” contra el Líbano. El memorando, descrito por funcionarios estadounidenses, iraníes y por el mediador Pakistán como un marco inicial —no un tratado definitivo—, contempla una extensión del alto el fuego de 60 días, la reapertura del estrecho de Ormuz al tráfico comercial y el inicio de negociaciones sobre el programa nuclear iraní y el alivio de sanciones. Teherán ha insistido en que el acuerdo incluye un cese de hostilidades en el Líbano, aunque Israel rechazó esa interpretación y su ministro de Defensa, Israel Katz, declaró que las tropas permanecerán en el sur del país “por tiempo indefinido”.
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Qassem utilizó el nuevo contexto diplomático para fijar condiciones que la organización terrorista considera innegociables. “El límite para las negociaciones con el enemigo israelí es la seguridad mutua. Ningún proyecto que se enmarque dentro del desarme prosperará, pues es la fórmula de Israel para apoderarse de todo y destruir el país”, afirmó. La declaración supone un rechazo explícito tanto a la postura israelí como a la decisión del propio Gobierno libanés de incluir el desarme de Hezbollah como eje de las conversaciones directas que ambos países mantienen en Washington desde abril, bajo mediación estadounidense.

El conflicto en el Líbano se intensificó el 2 de marzo de 2026, cuando Hezbollah reactivó sus ataques contra Israel en apoyo a Irán, tras los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre territorio iraní iniciados el 28 de febrero. Israel respondió con una ofensiva aérea masiva y una invasión terrestre que dejó a sus fuerzas desplegadas en el sur del país. Según el Ministerio de Salud libanés, más de 3.400 personas murieron desde el inicio de la escalada. Más de un millón de personas fueron desplazadas de sus hogares. Israel ocupa actualmente cerca de una quinta parte del territorio libanés.
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Ante ese escenario, Qassem reclamó al Gobierno de Beirut que exija a Israel cinco puntos como condición mínima: el cese de la agresión aérea, terrestre y marítima; la retirada completa del territorio libanés; la liberación de los prisioneros; el retorno de la población desplazada; y el inicio de la reconstrucción. Instó además a las autoridades a no vincular ninguna demanda a asuntos internos y a no ceder ante presiones israelíes sobre la organización y estructura de Hezbollah. “En cualquier negociación, la demanda fundamental debe ser el restablecimiento de la soberanía libanesa”, subrayó.
El discurso se produjo a días de la quinta ronda de negociaciones directas entre delegaciones israelí y libanesa en Washington, programada para el 22 de junio. Hezbollah no forma parte de esas conversaciones —fue excluido del proceso— y las ha rechazado desde el principio. En junio, Qassem las calificó de “farsa humillante” tras el anuncio de un alto el fuego provisional acordado el 3 de junio entre Israel y el Líbano, que la organización terrorista rechazó de plano al día siguiente por exigir el cese del fuego únicamente de su parte y no la retirada israelí.
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El memorando entre Washington y Teherán, cuya firma formal está prevista en Ginebra, introduce una variable que complica el calendario diplomático en el Líbano. Irán ha vinculado explícitamente cualquier acuerdo definitivo a un cese total de las hostilidades en el país, mientras Israel mantiene que su campaña contra Hezbollah es un objetivo independiente. La capacidad del acuerdo regional para traducirse en silencio de armas en el sur libanés dependerá, en buena medida, de si Washington logra que Netanyahu acepte condiciones que hasta ahora ha rechazado.
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