“La Ruta de la Seda del Crimen”: alerta por los servicios financieros chinos a los carteles mexicanosUna comparecencia ante el Congreso norteamericano describió la arquitectura que facilita convertir efectivo de drogas en recursos disponibles en México. “Los carteles generan la violencia. Las redes chinas mueven el dinero”, dijo el autor del informe

China lo sabe, pero no hace nada. Días atrás, una comparecencia ante el Congreso de los Estados Unidos dejó en evidencia la magnitud y sofisticación de las redes chinas de lavado de dinero que operan en América y su papel central en las finanzas de los carteles narcos mexicanos. El testimonio, presentado ante la Subcomisión de Servicios Financieros sobre Supervisión e Investigaciones, describe con detalle cómo estos esquemas permiten a organizaciones como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación mover capitales ilícitos de manera ágil, barata y casi imposible de rastrear, fortaleciendo su capacidad para traficar drogas, armas y personas.

En palabras de Leland Lazarus, fundador de Lazarus Consulting y experto en temas relacionados al régimen de Beijing, “las redes chinas de lavado de dinero se han convertido en un habilitador financiero central para los carteles de la droga de México y organizaciones criminales aliadas. Estas redes ayudan a los carteles a mover rápidamente grandes sumas de efectivo provenientes de la venta de drogas en Estados Unidos, transformándolas en valor utilizable en México y más allá”. Lazarus subrayó ante el Congreso norteamericano que el fortalecimiento de esta arquitectura financiera ha incrementado la capacidad de los carteles para traficar fentanilo, cocaína, metanfetamina y armas a través de la frontera, con consecuencias directas para la seguridad en ambos países.

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El informe presentado el pasado 9 de junio ante esa comisión señala que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos identificó entre 2020 y 2024 operaciones sospechosas vinculadas a redes chinas por un valor total de unos 312.000 millones de dólares. Estos movimientos, registrados en más de 137.000 reportes de la Ley de Secreto Bancario, han llevado a las autoridades financieras a considerar estos esquemas como un “riesgo mayor” para el sistema de control antilavado de la región.

El sistema “flying money”: el corazón del lavado

La modalidad más utilizada por estas redes es conocida como “flying money” o transacciones espejo, una práctica con raíces históricas en comunidades chinas desde la dinastía Tang. El mecanismo, descripto por Lazarus en su informe, funciona así: “Un operador del cartel en Estados Unidos entrega grandes sumas de efectivo provenientes de la venta de drogas a un intermediario vinculado a la banca subterránea china. El socio de ese intermediario, en México, se encarga de entregar el equivalente en pesos a los operadores del cartel en ese país, a menudo en cuestión de horas. Los dólares nunca cruzan físicamente la frontera”.

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Leland Lazarus, fundador y CEO del think tank Lazarus Consulting, LLC., comparece ante el Congreso de los Estados Unidos.

Este sistema permite a los carteles evitar transferencias bancarias directas y aprovechar la demanda de dólares por parte de ciudadanos chinos que buscan acceder a divisas fuera de los estrictos controles de capital impuestos por la República Popular China. “Las redes prosperan porque se sitúan en la intersección de dos incentivos poderosos: la demanda de los carteles de liquidar rápidamente pesos en México y la demanda china de acceso no registrado a dólares estadounidenses fuera del alcance de los controles de capital de Pekín”, agregó Lazarus.

Globalización del fenómeno

A lo largo de su exposición, Lazarus detalló que estos esquemas dependen de una arquitectura financiera compleja, que incluye depósitos estructurados en ventanillas y cajeros automáticos, uso de cheques de caja, empresas fantasma, lavado basado en comercio, negocios de servicios financieros, compras de bienes de lujo y propiedades, transferencias informales de valor y, en algunos casos, criptomonedas. En Los Ángeles, por ejemplo, “operadores vinculados al Cártel de Sinaloa utilizaron documentos falsos y empresas fantasma para abrir cuentas, realizar depósitos repetidos en efectivo y convertir fondos en cheques de caja o criptomonedas, mientras las fuerzas del orden rastreaban cientos de movimientos de efectivo por el sur de California”.

El fenómeno ha trascendido la frontera entre Estados Unidos y México. La investigación presentada en el Congreso documenta casos similares en Brasil, Canadá, Chile, Paraguay y el Caribe. En Brasil, por ejemplo, la policía desmanteló en 2026 una red de distribución de electrónicos gestionada por ciudadanos chinos, presuntamente vinculada al Primer Comando Capital (PCC), acusada de lavar más de 190 millones de dólares en solo siete meses. En Chile, la operación “Hora Zero” permitió allanar 53 oficinas y casas de cambio en la zona franca de Iquique, donde se investiga el uso de 112 empresas fantasma para lavar fondos ilícitos.

Infografía muestra un mapa global con flechas de China a América y texto: 'Redes chinas blanquean miles de millones para cárteles mexicanos'. Destaca $312 mil millones y métodos.

En Canadá, el Proyecto Athena de la agencia FINTRAC analizó casi 48.000 transacciones vinculadas a esquemas de banca clandestina, hallando una dinámica similar: transferencias desde China —especialmente Hong Kong— seguidas de movimientos rápidos de fondos a través de instituciones financieras y sectores de alto valor, utilizando compradores ficticios, compras de lujo y transacciones inmobiliarias.

Métodos de operación

Entre los casos más emblemáticos presentados ante el Congreso destaca la “Operación Fortune Runner”, desmantelada en 2024. El Departamento de Justicia norteamericano acusó a 24 personas de formar parte de un grupo californiano asociado con la banca subterránea china, que habría lavado más de 50 millones de dólares en ganancias del Cártel de Sinaloa. Las autoridades de México y China colaboraron en la detención de fugitivos, lo que refuerza la dimensión internacional de estos esquemas.

Otro caso relevante es el de Zhi Dong Zhang, conocido como “Brother Wang”, extraditado a Estados Unidos tras ser arrestado en México, escapar de arresto domiciliario y ser recapturado en Cuba. Su red habría lavado más de 77 millones de dólares a través de más de 100 empresas fantasma en EstadosUnidos y mantenía vínculos con el tráfico de precursores de fentanilo, cocaína y metanfetamina para ambos carteles principales de México.

La investigación también menciona la designación en 2025 de bancos mexicanos como CIBanco, IntercamBanco y Vector Casa de Bolsa como instituciones preocupantes por facilitar transacciones vinculadas tanto a carteles como a pagos de precursores químicos desde China, lo que demuestra la capacidad de estos canales para penetrar instituciones financieras formales.

Cooperación internacional

El testimonio de Lazarus matiza que “el registro público no establece de manera concluyente un control directo del Partido Comunista Chino sobre las operaciones de lavado asociadas a los carteles”. Las redes actúan esquivando los controles de capital chinos, lo que implica que no son simples instrumentos formales del régimen. Sin embargo, “el Estado chino posee una capacidad significativa de aplicación de la ley y vigilancia para desmantelar estas redes de manera efectiva”. Como ejemplo, en junio de 2024, la policía china abrió una investigación sobre una operación de lavado tras recibir una alerta de Estados Unidos relacionada con el Cártel de Sinaloa, lo que demuestra que “Beijing puede actuar sobre estas redes cuando lo decide”.

El informe recomienda presionar a China para que sancione a estas redes de lavado que actúan con total libertad sin la lupa del régimen (Reuters)

Lazarus recomendó elevar estas denuncias a niveles más altos de decisión. “El lavado de dinero chino y las actividades criminales globales chinas deben tratarse con la misma urgencia que el comercio, los aranceles, los minerales críticos y la inteligencia artificial”. Recomendó exigir resultados medibles a China en la persecución de banquerosclandestinos, corredores de divisas ilegales y facilitadorescomerciales vinculados al financiamiento de los carteles. “Las redes de lavado suelen depender de intermediarios sociales y lingüísticos de confianza. Analistas, investigadores y traductores con dominio del mandarín y el fujianés son críticos para la misión”, advirtió Lazarus en el informe al que tuvo acceso Infobae.

Destacó además el desarrollo de Dragon Tracker, una plataforma de inteligenciaartificial que permite mapear la actividad criminal vinculada a China, identificar rutas y patrones, y fusionar datos de inteligencia financiera y policial a escala internacional. “Una herramienta como Dragon Tracker puede multiplicar la eficacia de los investigadores, fiscales y equipos de cumplimiento bancario”, señaló Lazarus.

Una amenaza sistémica

La comparecencia concluyó con una advertencia sobre el riesgo sistémico que representa esta convergencia para la integridad financiera y la seguridad regional. “Nuestra nación enfrenta una nueva y peligrosa convergencia: carteles mexicanos que envenenan comunidades estadounidenses y redes chinas de lavado de dinero que explotan nuestros bancos, corredores de comercio, zonas francas, empresas fantasma y redes de confianza de la diáspora más rápido de lo que nuestras instituciones pueden responder”.

Añadió que “cada pastilla de fentanilo que llega a un adolescente estadounidense, cada envío de carteles que cruza nuestra frontera, cada traficante que puede convertir instantáneamente dólares sucios en valor utilizable y cada empresa fantasma que oculta al verdadero dueño de las ganancias criminales forma parte del mismo ecosistema. Los carteles generan la violencia. Las redes chinas mueven el dinero. La debilidad de las normas de transparencia, la fragmentación de la aplicación de la ley y la falta de recursos permiten que el sistema siga operando”.

Frente a este escenario, Lazarus pidió al Congreso exigir reportes regulares de amenaza, restaurar la transparencia sobre los beneficiarios reales, reforzar el control de los corredores comerciales y financieros de alto riesgo y apoyar el desarrollo de capacidades tecnológicas y de inteligencia para desmantelar estas redes a gran escala. Recalcó que “el costo de la inacción se medirá en muertes por fentanilo, violencia de carteles, instituciones corruptas, integridad financiera debilitada y comunidades de todo el hemisferio expuestas a la depredación criminal”.

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