La OTAN estudia planes alternativos de defensa para Europa tras el anuncio de Estados Unidos de recortar el número de aeronaves y buques de guerra que aportaría en una crisis de seguridad, según informaron The New York Times y Reuters el viernes.
Washington prevé reducir sus cazas disponibles para la alianza de aproximadamente 150 a 100 unidades —entre F-16 y F-15E—, recortar los aviones de reconocimiento marítimo de 26 a 15 y retirar por completo los ocho aviones cisterna de reabastecimiento aéreo que mantenía en Europa, de acuerdo con dos altos funcionarios europeos citados por The New York Times.
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El plan también contempla el redespliegue de un submarino lanzamisiles, un portaaviones y varios buques de guerra, junto con los aviones que operan en las misiones del grupo de combate del portaaviones. Además, uno de los dos grupos de bombarderos asignados a la defensa de Europa podría ser reasignado, según la misma fuente. El Departamento de Defensa de Estados Unidos no respondió a las solicitudes de comentario.
Los recortes afectarían directamente la capacidad de la alianza para ejecutar ataques de largo alcance y llevar a cabo operaciones de vigilancia, advirtió The New York Times. Según un funcionario de la OTAN que habló en condición de anonimato, las reducciones abarcan también submarinos, aviones de patrulla marítima y drones, aunque las capacidades espaciales estadounidenses de apoyo al targeting se mantendrían disponibles.
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El general estadounidense Alex Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN, reconoció que “Estados Unidos sigue comprometido a proveer capacidades limitadas pero críticas a la alianza”. En la Feria Aérea ILA de Berlín, el jueves, señaló que la prioridad debe ser adquirir y desplegar activos con rapidez, mencionando los sistemas de fuego de largo alcance y los drones como elementos capaces de mitigar el riesgo a corto plazo.
Tras una reunión de aliados celebrada el 2 y 3 de junio para evaluar las carencias generadas por la decisión estadounidense, Grynkewich instó a los países europeos y a Canadá a suplirlas con aeronaves tripuladas y no tripuladas, así como con buques de guerra, reclamando que eso ocurra “ahora y en el corto plazo”. Washington espera conocer cómo sus aliados planean cubrir esos vacíos antes de la cumbre que reunirá al presidente Donald Trump con sus homólogos en Turquía los días 7 y 8 de julio.
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El secretario de Estado Marco Rubio calificó ese encuentro la semana pasada como “probablemente la reunión más importante en la historia de la OTAN, porque hay cosas que necesitan aclararse y resolverse”. La portavoz de la alianza Allison Hart reconoció ante Reuters que históricamente ha existido una dependencia excesiva de las fuerzas estadounidenses, y sostuvo que el reequilibrio de responsabilidades fortalecería a la alianza al reducir la dependencia de un único aliado.
La administración Trump ha acusado en reiteradas ocasiones a los gobiernos europeos de subinvertir en sus fuerzas armadas y ha instado tanto a Europa como a sus aliados asiáticos a elevar el gasto en defensa hasta el 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB). El Mando Europeo de EE.UU. indicó este mes que “redimensionaría” sus aportaciones al Modelo de Fuerzas de la OTAN para garantizar que Europa asuma “la responsabilidad primaria de su propia defensa convencional”.
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En paralelo, el cuartel general militar de la OTAN anunció el viernes que reducirá su fuerza de seguridad en Kosovo —conocida como KFOR— mediante la retirada de tropas y equipos. La misión, desplegada desde 1999 para mantener la paz entre Kosovo y Serbia, llegó a contar con 50.000 efectivos y fue reforzada con 1.000 soldados adicionales en 2023 tras una nueva escalada de violencia. Estados Unidos aporta actualmente 590 militares a KFOR, la segunda contribución más numerosa tras Italia, con 907 efectivos.
Grynkewich señaló que los informes de inteligencia y los movimientos de tropas rusas sugieren que “Rusia no busca un conflicto con la OTAN”, país que además enfrenta dificultades de reclutamiento mientras continúa su guerra en Ucrania. Gobiernos y servicios de inteligencia europeos han advertido, no obstante, que el presidente ruso Vladímir Putin podría estar en condiciones de lanzar un ataque en otra parte del continente en un plazo de tres a cinco años, especialmente si logra imponerse en Ucrania.
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(Con información de AFP, AP y Reuters)
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