Netanyahu apeló al pueblo libanés para que se una a Israel en su lucha contra HezbollahEl primer ministro israelí despliega una ofensiva discursiva dirigida a la población civil del país vecino mientras las negociaciones para un alto el fuego se deterioran y Teherán condiciona cualquier acuerdo con Washington a que Líbano quede incluido en la tregua

Benjamin Netanyahu publicó un mensaje en video dirigido a los ciudadanos libaneses, en inglés y difundido en sus redes sociales, en el que los exhortó a rechazar a Hezbollah y alinearse con Israel. “Israel no está en guerra con ustedes. Estamos en guerra con Hezbollah, que ha tomado su país como rehén, que cumple las órdenes de Irán y que utiliza su territorio para lanzar ataques terroristas contra Israel”, aseguró el primer ministro, según su oficina. El llamamiento llegó en uno de los momentos de mayor tensión del conflicto: el Ministerio de Salud libanés elevó a más de 3.600 el número de muertos desde que las hostilidades se reanudaron el 2 de marzo, cuando venció la tregua acordada en noviembre de 2024.

Netanyahu enmarcó su discurso en términos de liberación, instando a los libaneses a “tomar las riendas de su futuro” y construir “seguridad y prosperidad” junto a Israel una vez que Hezbollah sea “desmantelado”. En la misma jornada, el presidente israelí, Isaac Herzog, tendió la mano al presidente libanés, Joseph Aoun, aunque condicionó cualquier avance a que Beirut “reduzca la influencia de Irán y de sus aliados”.

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ARCHIVO - Gente reunida en el lugar donde fue asesinado el líder de Hezbollah Hassan Nasrallah en un suburbio sureño de Beirut, el 29 de septiembre de 2024. (AP Foto/Hassan Ammar, Archivo)

La retórica contrasta con la situación sobre el terreno. Desde marzo, Israel llevó a cabo bombardeos sistemáticos en el sur del Líbano, el valle de la Bekaa y los suburbios meridionales de Beirut. El propio Netanyahu confirmó haber dado instrucciones al Ejército para “profundizar y ampliar” la presencia israelí en el territorio libanés, y aseguró que sus fuerzas han eliminado a cerca de 10.000 combatientes de Hezbollah desde el inicio del conflicto.

La escalada más reciente ilustra el riesgo de conflagración regional. El 7 de junio, Israel bombardeó Dahiyeh, bastión de Hezbollah en el sur de Beirut, ignorando peticiones de la Casa Blanca. Irán respondió con once misiles contra el norte de Israel —el primer ataque desde el alto el fuego de abril—, todos interceptados según el ejército israelí. Netanyahu ordenó entonces golpear objetivos en Irán, y anunció horas después una pausa al constatar que Teherán había cesado los lanzamientos.

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Hezbollah nació en 1982. Su secretario general, Naim Qasem, designado tras la muerte de Hassan Nasrallah en 2024, advirtió que el grupo no aceptará un alto el fuego parcial ni se retirará al norte del río Litani sin que Israel retire también sus tropas, condición que Tel Aviv rechaza.

Se lanzan misiles iraníes, tras el anuncio de la Guardia Revolucionaria de Irán de que el miércoles había llevado a cabo ataques contra una base estadounidense en Jordania y otros 21 objetivos en el Golfo, en represalia por los ataques estadounidenses en el estrecho de Ormuz, desde una ubicación indicada como Teherán (Irán) (REUTERS)

Las negociaciones atraviesan una fase crítica. Israel y Líbano acordaron la semana pasada, en conversaciones mediadas por Washington, un alto el fuego condicionado a un “cese completo” de los ataques de Hezbollah y a la evacuación de sus combatientes de las zonas fronterizas. El acuerdo contempla la creación de zonas bajo control exclusivo del Ejército libanés. Sin embargo, Hezbollah rechazó los términos y Netanyahu anunció que no sometería el pacto a votación del gabinete mientras el grupo no los aceptara.

La variable iraní añade complejidad al cuadro. Teherán condicionó cualquier acuerdo con Estados Unidos al cese de las hostilidades en Líbano. El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, lo formuló sin ambigüedad: “Insistimos en que un alto el fuego en Líbano es una condición esencial para cualquier acuerdo destinado a poner fin a la guerra”, según AFP. La postura iraní choca con la estrategia de la administración Trump, que busca separar el frente libanés de las negociaciones nucleares con Teherán, un divorcio que Teherán se niega a aceptar.

El discurso de Netanyahu a los libaneses combina propaganda de guerra —dividir a la población civil de su milicia— y señalización política hacia Washington. Israel insiste en que no busca destruir el Líbano, sino a Hezbollah. Tres meses de bombardeos intensivos demuestran que la frontera entre ambos objetivos es, para gran parte de la población civil libanesa, imposible de trazar.

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