
El viceministro de Economía, José Luis Daza, aseguró que el peso argentino se convertirá en una de las monedas más fuertes de la región, debido a la nueva matriz exportadora y a las inversiones proyectadas, que en conjunto generarán un flujo de dólares récord. Asimismo, hizo alusión al debate sobre el nivel del tipo de cambio y aseguró que el dólar “no está planchado”.
En un evento organizado por Fitch Ratings, el funcionario ponderó, en primer lugar, el cumplimiento del objetivo de compra de divisas fijado por parte del BCRA en USD 10.000 millones y sostuvo que, de continuar a la velocidad vista hasta ahora, se podría llegar a los USD 24.000 millones.
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Sin embargo, afirmó: “No creemos que vamos a seguir a este pace, pero claramente estamos outperforming. Ya llegamos a la compra consistente con las metas de acumulación del FMI y la balanza total de Argentina se ve extraordinariamente positiva”.
“A comienzos de 2025, sabíamos que enfrentábamos una situación política muy compleja, que íbamos a enfrentar turbulencias, pero empezamos a trabajar desde muy temprano tanto con el Fondo como con el Tesoro de EEUU para tener un prestamista de última instancia”, relató.
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En retrospectiva, señaló: “Una de las cosas que siempre me llamó la atención era que se decía que había escasez de dólares. Pero la razón por la cual faltaban era que existía un conjunto de políticas macroeconómicas absolutamente inconsistentes con el precio de la divisa”.
En ese marco, explicó que Argentina es una economía que no ha recibido inversiones significativas durante más de 20 años y que se encontraba profundamente descapitalizada. Ahora, “la estamos abriendo al mundo, eliminando restricciones comerciales, de inversión y operativas”.
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Por ello, “habrá una una verdadera avalancha de inversión extranjera que todavía no se materializa”. El RIGI y la celeridad de las aprobaciones de proyectos cumplen un rol clave en ese sentido.
Con foco en el agro, la minería y la energía, Daza remarcó que “estamos atrayendo dólares para invertir en sectores que van a producir más dólares, con lo cual se espera un flujo constante de divisas que va a ir creciendo de forma sumamente significativa”.
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“Este año, combinado las exportaciones mineras y energéticas, vamos a tener USD 20.000 millones superávit. En lo que va de 2026, la energía ya aportó más dólares que la agricultura. Estamos agregando un campo entero a la economía argentina y vamos a sumar otro más”.
En otro orden, se refirió a la discusión recurrente en torno al tipo de cambio: que está atrasado, planchado, intervenido. “El tipo de cambio flota. Además, si se analiza la volatilidad cambiaria, no se planchó, se normalizó”, precisó Daza y añadió que las fluctuaciones del peso argentino ahora es prácticamente equivalente a las variaciones que se observan en México, Chile, Brasil y Colombia.
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“Cuando los empresarios me preguntan qué va a pasar con el dólar, mi respuesta es clara: no apuesten a una devaluación para salvar su negocio“, enfatizó, aclarando que nadie sabe qué va a pasar con el tipo de cambio. ”Es uno de los misterios, de los puzzles, que en economía no podemos predecir”.
Pero, teniendo en cuenta la oferta de divisas proyectada, con una base exportadora más diversificada, Daza cree que la moneda argentina “se va a convertir en una de las más fuertes del continente”.
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Por otra parte, el viceministro del Palacio de Hacienda se refirió a la fuerte dolarización de 2025, en el marco del proceso electoral, y subrayó que, no obstante, “la gente mantuvo los dólares en el sistema bancario y no hubo una corrida”, lo cual representa “un cambio extraordinariamente importante para un país que ha sufrido confiscaciones de ahorro”.
También, el funcionario dijo que la situación fiscal mejoró drásticamente y que hoy tiene apoyo en todo el espectro político. Incluso, “peronistas y kirchneristas hablan de mantener el esquema fiscal. La visión de la sociedad sobre el rol de los déficits se modificó, y eso no va a volver atrás”.
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Aun así, piensa que el superávit en las cuentas públicas “depende en gran medida de dos personas: el presidente Milei y el ministro Caputo, porque no se ha consolidado una institucionalidad permanente”.
Para finalizar, puso foco nuevamente en el grado de apertura. “Somos el país más cerrado de la región y, posiblemente, el segundo o tercero del mundo. Para dimensionarlo, incluso Corea del Norte tenía menos trabas al comercio internacional que la Argentina”. “Este aislamiento implica pérdida de productividad, de compañías que pueden operar a gran escala y de incorporación de tecnología”.
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Como contraste, Daza mencionó el caso de Vietnam, que a comienzos de los años noventa era una economía más pobre que la argentina, recién salida del comunismo y con un nivel de integración internacional similar. Tras liberalizar y adoptar reformas de mercado, logró multiplicar casi por cinco su ingreso por habitante. Mientras tanto, en la Argentina este indicador acumula unos 15 años de retroceso.
“Si eliminamos las trabas, vamos a ser uno de los países que más crece en el mundo”, apuntó.

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