Por qué decir “no” en el trabajo puede perjudicar más a las mujeres, según diversos estudiosLos expertos advierten que estas expectativas afectan las oportunidades de ascenso, la productividad y la igualdad en el ámbito laboral

En el entorno profesional, poner límites en el trabajo sigue siendo una cuestión compleja, sobre todo para las mujeres, quienes enfrentan consecuencias específicas al negarse a asumir tareas adicionales.

Estudios recientes recogidos por ELLE, revista internacional centrada en moda, belleza y temas de actualidad, muestran que esta actitud no es neutral y afecta la carrera y la percepción dentro del equipo.

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Establecer límites y decir “no” en el trabajo sigue teniendo consecuencias, especialmente para las mujeres. Según el medio citado, las expectativas sociales y organizacionales les atribuyen una mayor disponibilidad y disposición para colaborar, por lo que negarse a asumir tareas adicionales puede afectar su imagen y limitar el reconocimiento que reciben en el ámbito profesional.

Persona en camisa gris sentada a una mesa, revisando papeles con un bolígrafo. Una laptop abierta y más documentos están sobre la mesa. Luz natural entra por una ventana al fondo.

Negarse a asumir tareas que no resultan esenciales puede llevar a juicios negativos y afectar la reputación laboral, en particular de las mujeres. Las normas de género siguen exigiendo que ellas sean más colaborativas; por ello, rechazar actividades adicionales suele traducirse en menos oportunidades de avance y perpetúa la desigualdad de género laboral en entornos actuales.

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Consecuencias de aceptar tareas no promocionables

Aceptar sistemáticamente tareas que no impulsan la carrera puede provocar una “trampa de la disponibilidad”. Según el medio, este fenómeno aporta valor a lo relacional, pero rara vez contribuye al desarrollo profesional.

Vista de un focus group con ocho profesionales, cuatro mujeres y cuatro hombres, sentados alrededor de una mesa de madera con documentos en una oficina blanca.

Romper este patrón implica un coste reputacional, especialmente para las mujeres, quienes son vistas como menos colaborativas cuando fijan límites claros.

Las investigaciones de la economista Linda Babcock demuestran que las mujeres asumen más “tareas no promocionables”, como organizar reuniones o apoyar a compañeros.

Estos trabajos resultan necesarios para el funcionamiento organizacional, pero rara vez son visibles o valorados en los procesos de promoción. Así, el reparto desigual limita las oportunidades de ascenso y refuerza el sesgo de género profesional.

Una mujer latina joven vista de perfil, sentada en un escritorio, tecleando en un teclado y mirando fijamente dos monitores con código y gráficos. Colegas al fondo.

Un estudio liderado por Brent A. Scott, psicólogo organizacional, indica que una sobrecarga de trabajo reduce el rendimiento en las tareas más importantes. “La sobrecarga no solo agota: también empeora los resultados en aquello que realmente importa para progresar”, señaló según lo recogido por ELLE.

Productividad y bienestar al poner límites en el trabajo

Establecer prioridades y rechazar tareas poco relevantes beneficia tanto la productividad como la calidad del trabajo. Las investigaciones de Leslie A. Perlow, profesora e investigadora especializada en comportamiento organizacional y gestión del tiempo en el trabajo, concluyen que “proteger espacios de trabajo concentrado” es vital para el desempeño.

Hombre con camisa azul en un escritorio de oficina, con las manos en la cabeza, rodeado de laptop, papeles y post-its. Colegas trabajan en el fondo.

Este enfoque adquiere más relevancia a medida que expertos señalan la importancia de priorizar actividades estratégicas y de impacto elevado. La tendencia de aceptar continuamente nuevas tareas puede obstaculizar el avance profesional y la aspiración a puestos de liderazgo.

Por otra parte, los estudios de Adam Grant aportados por el medio citado destacan que quienes ayudan de forma constante no siempre obtienen buenos resultados.

“Las personas que ayudan constantemente a otros… pueden acabar en los niveles más bajos de desempeño por dispersar su tiempo en tareas que no son valoradas”, advierte Grant. Discernir cuándo colaborar y cuándo rechazar una petición es determinante para la trayectoria profesional.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Obstáculos estructurales y soluciones para reducir la desigualdad de género laboral

El origen del problema trasciende las decisiones individuales. La psicóloga Madeline E. Heilman apunta que las penalizaciones por no cumplir con las expectativas de cooperación afectan especialmente a las mujeres: “Cuando no lo son, se produce una disonancia que suele resolverse penalizando su comportamiento”, indica su investigación, citada por ELLE.

Las normas sociales y organizacionales establecen estándares distintos según el género, lo que dificulta el progreso hacia la igualdad real. El medio citado destaca que provocar cambios duraderos exige acciones que transformen las reglas internas y valoren el trabajo realizado más allá de la mera disponibilidad.

Mujer sentada en un escritorio de oficina con la cabeza apoyada en su mano, mostrando signos de cansancio. Sobre la mesa hay una laptop, documentos y una taza de café.

En España, solo el 27% de empleados se declara satisfecho con su trabajo, dato que, según el análisis de ELLE, evidencia la necesidad de revisar cómo se mide el éxito y la colaboración en los entornos laborales.

Dominar el arte de decir “no” se consolida como una herramienta fundamental para quienes desean proteger su bienestar mientras desarrollan una carrera estratégica y alineada con sus intereses. Este aprendizaje resulta esencial para avanzar sin renunciar a la equidad ni al crecimiento profesional, según las observaciones recogidas por el medio citado.

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