A las compañías energéticas que se dirigen a Venezuela se les exige que instalen sus propias centrales eléctricas para operar sus plantas de petróleo y gas natural y protegerse de los frecuentes apagones en la deficiente red eléctrica del país.
Las nuevas regulaciones, elaboradas para la ley petrolera venezolana, exigen que las empresas sean autosuficientes en la generación de energía en las zonas de petróleo y gas. Según un borrador de las regulaciones, estas también contemplan permitir que empresas privadas suministren energía a las empresas petroleras. A diferencia del pasado, las empresas deberán operar fuera de la red eléctrica para evitar sobrecargar un sistema eléctrico ya frágil, según el documento que circuló a mediados de mayo y al que tuvo acceso Bloomberg.
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El acceso a un suministro eléctrico confiable representa un desafío para el anhelo histórico de Venezuela de convertirse nuevamente en una potencia energética, un objetivo reforzado tras la destitución del Nicolás Maduro por parte del gobierno de Trump a principios de enero y el levantamiento de las sanciones. La medida estadounidense dio paso a una nueva administración encabezada por la número dos de Maduro, Delcy Rodríguez, una nueva ley petrolera y una avalancha de inversionistas a Caracas para asegurar contratos

Las nuevas regulaciones buscan proteger la red eléctrica venezolana, que sufre frecuentes cortes que afectan a los hogares y dificultan las operaciones de las petroleras. La extracción de petróleo de los pozos depende de motores eléctricos susceptibles a las fluctuaciones de la frecuencia de la red. Si se detectan variaciones, los motores se apagan, lo que provoca una caída en la producción hasta que el pozo pueda reiniciarse mediante un sistema o manualmente por los trabajadores. El resultado es pérdida de tiempo y producción.
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Los cortes de electricidad del 23 de abril afectaron a 827 pozos de Chevron Corp. en la Faja del Orinoco, al este de Venezuela, que alberga vastas reservas de crudo, lo que resultó en una disminución de la producción, según un documento consultado por Bloomberg. Los cortes ocurren a diario en los campos de petróleo y gas de Venezuela, según tres personas con conocimiento de la situación y registros históricos de producción consultados por Bloomberg. Más del 95% de los pozos de la importante petrolera estadounidense en los campos del Orinoco dependen de la red eléctrica nacional. Menos del 5% de las plataformas petrolíferas de la zona funcionan con generadores, según una de las personas consultadas.
“Cada vez que ocurre uno de esos grandes apagones —de esos que dejan de funcionar los refrigeradores y se bloquean las computadoras—, imagínense el impacto en los pozos petroleros”, declaró Susana Brugada, portavoz de Chevron, en una reunión con grupos humanitarios el 21 de mayo, transmitida por la cadena de televisión local Televen.
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La situación es similar en el lago de Maracaibo, una cuenca petrolífera en el noroeste del país. La empresa conjunta estatal Petrozamora, que bombea hasta el 8% de la producción total del país, está ayudando a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) a modernizar la planta de gas de San Timoteo para aumentar la producción, según una persona familiarizada con el asunto.
Chevron, PDVSA y el Ministerio de Información de Venezuela no hicieron comentarios.
Venezuela depende en gran medida de la energía hidroeléctrica y, en menor medida, de centrales que queman fueloil y gas natural para generar electricidad. Pero décadas de corrupción desenfrenada, falta de inversión y mantenimiento deficiente han paralizado proyectos y centrales, haciendo que la red eléctrica sea más vulnerable.
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Según Miguel Lara, asesor de empresas energéticas extranjeras, las centrales hidroeléctricas operan al 60% de su capacidad y las termoeléctricas al 20% de su potencial. Se han reportado un total de 35 cortes de energía entre enero y abril, indicó Lara, quien dirigió la agencia de planificación energética de Venezuela entre 1999 y 2004. La demanda nacional genera un déficit de entre 2.000 y 3.000 megavatios, añadió.
“El actual déficit de suministro del país implica que cualquier expansión de la actividad petrolera depende de la autogeneración para satisfacer esa creciente demanda”, afirmó Lara. “Dado que la red eléctrica nacional carece actualmente de la capacidad para cubrir esta demanda, habría que garantizarla reduciendo el suministro eléctrico a la población, lo cual no considero una opción viable”.
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(Bloomberg)
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