Tras más de 40 años, resuelven el enigma de las heridas en espiral en los cachorros de foca de la isla de Sable

Durante más de 40 años, la presencia de mordeduras en espiral en los cachorros de foca de la isla de Sable desconcertó a la comunidad científica. Los hallazgos mostraban que decenas de crías aparecían cada año con heridas profundas, y los investigadores no lograban dar con el origen de este fenómeno recurrente.

La incertidumbre se mantuvo durante décadas, mientras biólogos y expertos analizaban sin éxito diferentes posibilidades sobre la causa de las lesiones. La sorpresa llegó cuando, tras años de investigación y avances tecnológicos, se documentó el primer caso de canibalismo entre focas grises (Halichoerus grypus) en la región.

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El descubrimiento, relatado por National Geographic y respaldado por un estudio publicado en la revista científica Marine Mammal Science, permitió a los científicos presenciar y registrar un ataque directo de un macho adulto a una cría. Este hallazgo cambió la comprensión sobre la mortalidad de los cachorros en la zona.

foca, atardecer, nadando debajo del agua, marino, océano, animal, especie - Imagen Ilustrativa Infobae

Las hipótesis sobre el origen de las heridas

Durante el extenso periodo de investigación, dos hipótesis principales guiaron los esfuerzos científicos. Una de ellas sugería la existencia de depredadores marinos desconocidos que, de alguna forma, atacaban a las crías de foca en la isla de Sable.

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La otra línea de trabajo apuntaba hacia la intervención humana, considerando que hélices de embarcaciones o redes de pesca podrían causar las características heridas en espiral. Ambas explicaciones resultaban plausibles ante la falta de pruebas concretas, pero ninguna logró ser confirmada en el entorno natural de la reserva atlántica.

Las heridas se describían como profundas y helicoidales, afectando tanto la piel como la grasa corporal hasta el hueso. La ausencia de pruebas directas mantuvo durante años el misterio abierto, generando múltiples debates en la comunidad científica.

focas paises bajos

La confirmación científica del canibalismo

El avance llegó cuando, mediante el uso de drones de vigilancia ambiental, los expertos lograron registrar en video un ataque de un macho adulto de foca gris a una cría indefensa. Este episodio recogido por Marine Mammal Science permitió a los investigadores abandonar las hipótesis anteriores. La documentación visual aportó la prueba que hasta entonces había faltado.

El biólogo Damian Lidgard, del departamento gubernamental canadiense Fisheries and Oceans Canada y coautor del estudio, manifestó: “Sin duda, nos sentimos aliviados al saber la causa real de las muertes”.

Las cifras más recientes reflejan la magnitud del fenómeno: 765 cachorros afectados en 2024 por heridas en espiral y 359 fallecidos en solo una jornada de 2025. El registro directo del canibalismo marcó un antes y un después en la interpretación del problema.

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El impacto en la población de focas grises

Según los datos, los expertos concluyen que el canibalismo no representa un peligro real para la supervivencia global de la foca gris en el Atlántico.

La producción anual en la isla de Sable supera los 71.000 nacimientos, cifra que hace que las muertes por canibalismo, inferiores a mil al año, sean demográficamente poco relevantes para la especie.

La población de focas grises se mantiene estable a largo plazo, sin que el fenómeno observado altere el equilibrio natural. La robustez de la especie permite que la mortalidad asociada al canibalismo pase prácticamente desapercibida en el conjunto general, según los datos recogidos durante los últimos años.

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El riesgo para la foca común

El foco de preocupación se desplaza ahora hacia la foca común (Phoca vitulina), mucho más vulnerable por su escaso número y su tendencia descendente en la isla de Sable. Los ataques de machos de foca gris representan una amenaza considerable para esta especie, que comparte hábitat y enfrenta una presión adicional por el canibalismo documentado.

La disminución de la foca común podría acelerarse si persisten los ataques, poniendo en entredicho la viabilidad de su población local. Los expertos advierten que, a diferencia de la foca gris, cualquier aumento en la mortalidad tiene consecuencias inmediatas y preocupantes para la continuidad de esta comunidad en la región.

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