Samuel Smith recibió el diagnóstico de enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico progresivo que afectó su capacidad motriz. El músico, de 49 años, residente en Londres, encontró en la inteligencia artificial la posibilidad de concretar su segundo álbum, The Art of Letting Go. Utilizó plataformas como Suno y Udio para transformar grabaciones caseras y tarareos en maquetas musicales, las cuales sirvieron de guía para músicos profesionales durante la grabación del disco.
En el desarrollo del proyecto, el artista enfrentó temblores, rigidez y fatiga, síntomas habituales del Parkinson, lo que redujo su destreza en la guitarra. Según relató a la agencia de noticias Associated Press, el artista se vio obligado a buscar alternativas para preservar su creatividad.
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“Me enfrenté a una pregunta: no juegues, no seas creativo, o busca una salida, encuentra una ruta. Y para mí, esta era la ruta”, afirmó Smith en declaraciones recogidas por AP. De acuerdo con el mismo medio, el músico grabó melodías simples con su voz y las subió a aplicaciones de generación musical, donde especificó instrumentos y estilos para plasmar su visión artística. La IA no reemplazó su inspiración, sino que permitió que sus ideas se materializaran en demos.
La industria musical debate el uso de inteligencia artificial

La llegada de la inteligencia artificial a la música genera tensiones. Según el portal de noticias, empresas como Sony Music Entertainment, Universal Music Group y Warner Records presentaron demandas contra plataformas de generación musical en 2024, cuestionando el uso de obras protegidas para entrenar algoritmos.
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Posteriormente, Universal y Warner alcanzaron acuerdos de colaboración con Udio y Suno, respectivamente. Pese a la controversia, Smith defendió el uso responsable de estas tecnologías y subrayó su aporte para quienes enfrentan limitaciones físicas. “La IA no reemplaza nada para mí. Lo que hace es abrir camino, es potenciar. Me permite seguir escribiendo. Yo subo mis letras; yo subo mi música; la IA no la crea”, sostuvo.
Colaboraciones en el estudio
Matt Rollings, pianista y productor ganador del Grammy, lideró la producción del álbum y reunió a músicos del género bluegrass y folk. Entre ellos participaron Jerry Douglas, Alison Brown, Stuart Duncan, Bryan Sutton, Viktor Krauss, Jonatha Brooke y Glen Phillips. En el tema principal y en “Horizon”, Smith compartió estudio con el guitarrista Julian Lage.
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“Tuve unos diez minutos en el estudio cuando mi brazo se liberó… Así que, al final, pude plasmar mi último aliento como guitarrista”, recordó Smith sobre la experiencia con Lage, recogida por AP. El músico remarcó el valor de las colaboraciones y la posibilidad de grabar junto a referentes a quienes admiró durante años.
La IA y la democratización de la creación musical

Expertos como Ruaidhri Mannion, compositor y docente de la Universidad Brunel de Londres, analizaron el impacto de la inteligencia artificial en el proceso creativo. Sostuvo que estas herramientas facilitan la participación de personas con diferentes capacidades en proyectos musicales.
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“Si estas herramientas permiten que la gente participe con otros grupos creativos y animan a más personas a sentirse seguras para contactar con un conjunto musical, una orquesta o algo similar, entonces creo que todo eso es para mejor”, explicó Mannion. No obstante, el especialista advirtió que una dependencia excesiva de la tecnología podría afectar el aprendizaje y la experimentación propios del desarrollo artístico.
Polémica por los derechos de autor y la postura de los artistas

No obstante, plataformas como Udio y Suno negaron acusaciones de infracción y expresaron su voluntad de colaborar con la industria. Algunos músicos y activistas, como Tift Merritt y David Lowery, publicaron una carta abierta en febrero de 2026 titulada Así que no a Suno, donde manifestaron preocupación por la distribución masiva de obras generadas por IA a partir de música protegida.
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“Muchos miembros de nuestra comunidad están adoptando la IA responsable como herramienta de creación y como medio para que los fans exploren e interactúen con nuestro arte. Eso es maravilloso. Pero no es lo mismo que crear un entorno donde las obras generadas por IA a partir de nuestra música se distribuyan masivamente para diluir nuestros derechos de autor o, peor aún, para recompensar a quienes buscan activamente cometer fraude”, señaló el grupo en el documento citado por AP.
Smith aboga por el uso responsable de la IA
Smith participó en un evento organizado por el Instituto Berklee de Música y Salud en Nueva York, donde compartió su experiencia como músico con enfermedad de Parkinson. “Mi mensaje sería que si estas empresas quieren demostrar que tienen un lugar y un papel en la sociedad, que den un paso al frente. Que colaboren con profesionales de la salud, con musicoterapeutas, con la sociedad y que nos muestren de lo que son capaces”, propuso Smith.
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En la misma línea agregó, “mi hijo probablemente nunca me recordará jugando, y es desgarrador. Pero he logrado convertir esto en algo positivo y me niego a que esta enfermedad me defina”, concluyó el músico británico.

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