Estados Unidos y Japón avanzan conjuntamente en una estrategia para acelerar la producción de misiles, en respuesta al aumento de las tensiones regionales con China sobre la situación en torno a Taiwán y las amenazas del régimen de Corea del Norte.
La propuesta, conocida como “Operación Potenciación” (Operation Supercharge), fue presentada por el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, al secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, durante una reunión en el marco del Diálogo de Shangri-La, en Singapur, informó la oficina de Koizumi mediante un comunicado.
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El encuentro tuvo como eje central el desarrollo y fabricación conjunta de sistemas como el SM-3 Block IIA y el AMRAAM, así como la definición de medidas concretas para acelerar su producción. La iniciativa concreta el acuerdo alcanzado en marzo durante la cumbre entre la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebrada en la capital estadounidense.
Durante la reunión, Koizumi explicó la revisión del marco legal japonés sobre la transferencia de equipos y tecnología de defensa. Por su parte, Hegseth manifestó su apoyo a los cambios impulsados por Tokio y respaldó los esfuerzos del gobierno japonés para reforzar sus capacidades militares, según el comunicado del Ministerio de Defensa nipón.
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El contexto de la reunión estuvo marcado por los recientes informes del diario japonés Yomiuri Shinbun, que indicaron que el líder chino, Xi Jinping, habría dirigido críticas a la primera ministra Takaichi y al presidente de Taiwán, Lai Ching-te (William Lai), durante una cumbre con Trump en Beijing, acusándolos de representar una amenaza a la estabilidad regional.

El informe nipón no menciona de manera explícita a Taiwán, pero aclara que ambos ministros de Defensa discutieron asuntos regionales, “incluidos temas relacionados con China”. Además, acordaron intensificar la dispersión aérea flexible y la presencia bilateral en la región suroccidental de Japón, con énfasis en las islas Nansei, situadas cerca del territorio taiwanés, y respaldaron la presencia temporal de activos militares estadounidenses en la zona.
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El Ejército Popular de Liberación (EPL) de China realizó este domingo patrullas aéreas y navales en las inmediaciones del arrecife Huangyan, conocido internacionalmente como Scarborough y denominado Bajo de Masinloc en Filipinas, según informaron fuentes castrenses. La zona, ubicada en el mar de China Meridional, es objeto de una prolongada disputa territorial entre ambos países.
En un comunicado, el Teatro Sur del EPL afirmó que el arrecife constituye “parte intrínseca del territorio chino” y detalló que “durante este mes, se han intensificado las patrullas de alerta” en los alrededores del enclave. El documento sostuvo que “estas patrullas constituyen una contramedida eficaz para hacer frente a todo tipo de violaciones de derechos y actos provocadores”.
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En paralelo, autoridades asiáticas confirmaron Corea del Sur y Japón retomarán el 7 de junio el ejercicio naval de búsqueda y rescate SAREX, suspendido desde hace nueve años, en un contexto de acercamiento bilateral. Los detalles del operativo se definieron durante una reunión en Singapur entre el ministro de Defensa surcoreano, Ahn Gyu-back, y Koizumi.
El SAREX es un simulacro marítimo que busca mejorar la respuesta conjunta entre la Armada de Corea del Sur y la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón frente a emergencias en buques, además de promover la cooperación humanitaria. De acuerdo con la información oficial, por parte surcoreana intervendrá el buque de desembarco Cheonjabong, de 4.900 toneladas, mientras que Japón desplegará el destructor Aegis Kongo, de 7.250 toneladas, y un helicóptero SH-60K. Las maniobras tendrán lugar en aguas internacionales al sureste de la isla surcoreana de Jeju.
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Ambos gobiernos ya habían acordado en enero reanudar estos ejercicios, aunque sin precisar entonces ni la fecha ni los medios que participarían. El simulacro permanecía interrumpido desde 2018, tras un incidente en el que Japón acusó a un destructor surcoreano de apuntar con su radar de tiro a un avión de patrulla japonés en la zona económica exclusiva nipona, en un periodo marcado por disputas históricas y un fuerte deterioro en las relaciones bilaterales.
La reanudación del SAREX, que se realizó por última vez en diciembre de 2017, representa un nuevo avance en la cooperación de defensa entre Corea del Sur y Japón. El contexto actual está determinado por los recientes lanzamientos de misiles desde Pionyang y por las tensiones entre China y Japón en torno a Taiwán.
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Durante la reunión, Koizumi declaró que “nunca se había dado antes una reunión tan cercana entre las dos partes”, subrayando que estos encuentros obedecen a la necesidad de enfrentar “el difícil entorno de seguridad regional”, según la agencia surcoreana de noticias Yonhap.
En mayo, el presidente surcoreano, Lee Jae-myung, y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, celebraron una cumbre de tono cordial en Andong, ciudad natal de Lee, pese al perfil revisionista histórico de la mandataria nipona. Ambos reafirmaron la importancia de cooperar con Estados Unidos en materia de seguridad y en la desnuclearización de Corea del Norte.
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(Con información de EFE)

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