Para un 85% de los argentinos, su salario pierde contra la inflación y la proporción entre oficialistas supera el 60%

El 85,1% de los argentinos sostuvo que su salario no supera la inflación, según Zentrix

La semana pasada se conoció que los salarios del sector privado registrado volvieron a perder contra la inflación, apenas subieron un 3% cuando el alza de precios fue de 3,4% en marzo. En ese contexto, un informe reciente de Zentrix reveló que el 85,1% de los argentinos manifestó que su salario no le gana a la inflación. Frente a ello, el estudio remarcó que el malestar económico adoptó un carácter estructural y dejó de percibirse como una fase transitoria.

El Monitor de Opinión Pública de Zentrix reflejó que la evaluación negativa de la economía personal y nacional se consolidó. El informe detalló que una parte amplia de la sociedad interpreta el presente como un régimen de vida marcado por restricción, incertidumbre y pérdida de capacidad de planificación.

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Según el relevamiento, el problema trasciende la reducción del poder adquisitivo: la expectativa de control sobre la propia trayectoria cotidiana se debilita y la economía doméstica obliga a recalcular consumos, postergar decisiones y naturalizar privaciones. De acuerdo con el informe, cuando el deterioro material se convierte en clima social, la distancia entre los datos oficiales y la percepción cotidiana revela una fractura entre estabilización macroeconómica y experiencia social.

El estudio indicó que siete de cada diez argentinos no creen que el dato del INDEC refleje adecuadamente la variación de precios que viven. Y más de ocho de cada diez afirmaron que su salario no le gana a la inflación. Es que la sociedad evalúa la economía no solo por la velocidad de los precios, sino por su capacidad concreta de recomponer poder de compra, previsibilidad y bienestar. Según el informe, “la inflación baja pero los hogares siguen sintiendo que pierden, el dato técnico no produce legitimidad social”.

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La encuesta de Zentrix mostró la evolución de la percepción salarial frente a la inflación desde septiembre de 2025 a mayo de 2026. En septiembre de 2025, el 77% respondió que su salario no le ganaba a la inflación. Ese porcentaje se mantuvo estable hasta febrero de 2026 y subió de manera marcada a partir de marzo, cuando alcanzó el 83,9%, en abril llegó al 86,6% y en mayo se ubicó en 85,1%. La proporción de quienes contestaron positivamente se redujo: en septiembre de 2025, el 19,8% respondió que sí, mientras que en mayo de 2026 solo el 11,3% mantuvo esa percepción favorable.

La muestra para la encuentra estuvo compuesta por 1.315 casos, abarcó respuestas de las 24 jurisdicciones del país y fue ponderada por región, edad y edad conforme al último padrón electoral. Por lo que las estimaciones nacionales reflejan la estructura sociodemográfica del electorado argentino, ajustada por estratos.

El informe de Zentrix analizó la diferencia entre votantes oficialistas y opositores. Entre quienes votaron al oficialismo en 2025, el 66,2% sostuvo que su salario no le gana a la inflación. Un 25,8% manifestó que sí y el 8,1% optó por no responder. En la oposición, la percepción negativa fue más marcada: el 98,7% dijo que su salario no le gana a la inflación y solo el 0,9% opinó lo contrario.

La encuesta destacó que el deterioro del poder adquisitivo atraviesa a ambos grupos políticos. Incluso entre los votantes oficialistas, una mayoría reconoció que su salario no supera el ritmo inflacionario. Pero el texto de Zentrix subrayó que esa experiencia no se traduce automáticamente en rechazo político. En el oficialismo, el malestar aparece contenido por una narrativa de justificación: el sacrificio puede leerse como costo necesario, herencia recibida o condición transitoria para ordenar la economía. En la oposición, el mismo deterioro se interpreta como prueba directa del fracaso del rumbo.

La división entre oficialistas y opositores tampoco implica dos realidades materiales completamente distintas, sino dos formas diferentes de interpretar una presión económica común. La preocupación material convive con otros marcos de interpretación, como la corrupción, la inseguridad, el orden o la necesidad de sostener el rumbo, en el caso oficialista. Entre los opositores, ingresos, desempleo, deuda, tarifas e inflación tienden a integrarse en una lectura crítica del presente, donde la fragilidad económica se transforma en juicio político.

Hasta qué fecha del mes alcanza el salario

El informe de Zentrix profundizó sobre la capacidad de los ingresos para llegar a fin de mes. Entre los votantes oficialistas, el 3,4% declaró que solo llega al 5 del mes; el 8,8%, hasta el 10; el 36,6%, hasta el 15; y el 47,7%, hasta el 20. Un 24,8% sostuvo que llega a fin de mes y el 24% manifestó que puede ahorrar. El 1,7% indicó que no tiene ingresos y el 1,8% no supo o no contestó.

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Entre los opositores, el 4,4% respondió que solo llega al 5 del mes; el 19,6%, hasta el 10; el 42,6%, hasta el 15; y el 69,4%, hasta el 20. El 22,9% dijo que llega a fin de mes y el 5% que puede ahorrar. Un 2,1% señaló que no tiene ingresos y un 0,6% no supo o no contestó.

El informe de Zentrix remarcó que la economía funciona como experiencia común, pero no como lenguaje político común. Ambos segmentos sienten restricciones, aunque la manera de narrarlas difiere. Pero advirtieron que el riesgo para el Gobierno es si la frontera entre ambos discursos se debilita y el sacrificio deja de interpretarse como tránsito hacia una mejora, para empezar a vivirse como condición permanente.

La desaceleración de la inflación que busca el equipo económico para los próximos meses tras el 2,6% de abril puede ordenar la macro, pero no necesariamente repara la vida cotidiana. El informe sostuvo que la percepción social sobre la economía no depende solo del ritmo de los precios, sino de la capacidad concreta de recomponer poder de compra, previsibilidad y bienestar.

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