Cuáles son las ciudades más congestionadas del mundo y qué soluciones proponen los expertos

Una problemática que enfrentan las grandes ciudades en las últimas décadas está entrando en fases cada vez más críticas: el colapso del tránsito por la cantidad de autos en circulación. El crecimiento demográfico, la expansión urbana y la preferencia por los vehículos privados han llevado a que numerosos centros urbanos experimenten niveles récord de congestión. Un informe de TomTom Traffic Index de 2026 revela que, de casi 500 ciudades analizadas durante 2025, solo 34 lograron reducir el tiempo de traslado por kilómetro respecto al año anterior, mientras que en la mayoría de las urbes, los tiempos de viaje aumentaron de forma sostenida.

Ciudades como Londres, Dublín, Ciudad de México, Barcelona y San Francisco figuran entre las más afectadas, con promedios de velocidad que en horarios pico caen a menos de 20 km/h y trayectos que, en algunos casos, pueden demorar más de tres minutos por cada kilómetro recorrido.

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El impacto de la congestión vehicular resulta especialmente grave en las ciudades más pobladas del planeta. Según el mismo índice, la capital mexicana encabeza el ranking mundial de congestión con un nivel del 75,9%, mientras que Bengaluru en la India y Dublín en Irlanda superan el 72%.

Según los datos, un habitante puede perder entre 150 y 200 horas al año atrapado en el tráfico, lo que afecta la productividad, la salud mental y la calidad de vida. Además, ciudades sudamericanas como Barranquilla y Bogotá muestran que la saturación vial no es exclusiva de las megaciudades, sino que se extiende a intermedias con infraestructura insuficiente para el parque automotor actual. Bajo este panorama, expertos han desarrollado soluciones para atenuar el colapso de calles, avenidas y autopistas.

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Vista aérea de una autopista de varios carriles con denso tráfico de coches, SUVs y camiones. La carretera está llena de vehículos en ambas direcciones

Soluciones para reducir el tráfico en ciudades

1. Transporte público eficiente y accesible

Garantizar que el transporte público cubra las necesidades reales de movilidad es uno de los pasos iniciales para disminuir la dependencia del coche. Alissa Kendall, directora del Instituto de Estudios del Transporte de la Universidad de California, destaca que la clave está en ofrecer trayectos rápidos y conexiones útiles, ya que los servicios lentos o limitados no logran convencer a quienes pueden permitirse un automóvil ni satisfacen a quienes dependen del sistema público.

Por ello, ampliar y mejorar la red de transporte colectivo representa una base esencial en la transformación urbana, explica a The Guardian.

La experiencia de ciudades extensas muestra que incentivar el uso del colectivo o el tren puede traducirse en ahorros y menos tráfico. Por eso, los esfuerzos deben centrarse en la calidad, la frecuencia y la cobertura del transporte más que en su gratuidad.

Expertos proponen expandir y mejorar el transporte público, incentivando trayectos rápidos y conexiones útiles, para reducir la dependencia del coche en las ciudades (AP Foto/Rodrigo Abd)

2. Espacios verdes, ciclovías y priorización de peatones

Rediseñar el espacio público para priorizar peatones y ciclistas es otra de las vías más rápidas para revitalizar la vida urbana y reducir el tráfico, según recomendaciones de expertos. Las ciudades que han reconvertido plazas de estacionamiento en zonas verdes, habilitado carriles exclusivos para bicicleta y peatonalizado calles han conseguido fomentar medios de transporte activos y seguros.

Hannah Budnitz, de la Universidad de Oxford, subraya que los autos utilizan el espacio de manera ineficiente, especialmente en horas pico, y la mayoría permanece estacionada gran parte del tiempo. Por ello, devolver el espacio urbano a otros modos de movilidad se convierte en una estrategia poderosa.

Las ciudades que han experimentado con cierres temporales de calles al tráfico, como Münster en Alemania y Estocolmo en Suecia, han logrado reducir la oposición pública mostrando en la práctica los beneficios de un entorno menos dominado por el automóvil. Estas medidas permiten que los residentes experimenten directamente mejoras en calidad de vida y seguridad vial.

Vista trasera de una multitud de personas caminando por una calle peatonal adoquinada flanqueada por edificios. Algunas figuras al fondo están difuminadas.

3. Movilidad activa y superación de barreras sociales

Entender las razones por las que la población sigue optando por conducir es fundamental para diseñar soluciones efectivas. Brian Caulfield, profesor de transporte en el Trinity College de Dublín, señala que las barreras para el uso de transporte público, la bicicleta o el caminar pueden ser culturales, de seguridad o de accesibilidad, y solo una consulta exhaustiva permite identificarlas.

Soluciones como ampliar los horarios nocturnos del transporte o mejorar la iluminación urbana pueden resultar más atractivas para quienes aún dependen del vehículo particular. Además, normalizar el uso del transporte público ayuda a combatir el estigma que asocia a colectivos y trenes con la pobreza, indican los especialistas.

El problema en las periferias de grandes ciudades

Uno de los mayores retos para reducir la cultura del vehículo particular se presenta fuera de los centros urbanos, en las zonas periféricas y suburbios. En estas áreas, la distancia entre los hogares y los lugares de trabajo, así como la escasa densidad urbana, complica la implantación de soluciones eficientes de movilidad alternativa.

Susana López-Aparicio, subdirectora de medio ambiente urbano en el instituto de investigación NILU de Noruega, señala que la discrepancia territorial entre residencia y empleo es una de las causas centrales de los problemas de tráfico en las grandes ciudades europeas, reflejándose en la congestión diaria durante las horas pico.

Las restricciones temporales al tráfico implementadas en más de 60 municipios italianos buscan reducir las emisiones durante episodios severos de contaminación atmosférica (Europa Press)

Mejorar el transporte público en estas zonas resulta fundamental, aunque representa un desafío adicional, ya que muchas veces las periferias quedan fuera del alcance directo de los gobiernos municipales. La estrategia pasa por ampliar la cobertura y la frecuencia de los servicios, asegurando que los habitantes de los suburbios tengan alternativas reales al coche privado.

López-Aparicio lo comprobó en un estudio sobre la expansión urbana de Varsovia y también en su experiencia personal tras mudarse de las afueras al centro de Oslo. Con el cambio, no solo ganó acceso a más opciones de transporte público, sino que además pudo realizar sus actividades cotidianas caminando. Esta vivencia ilustra cómo una mejor planificación urbana puede contribuir a disminuir la necesidad de desplazamientos largos y, por ende, la dependencia del automóvil.

Efectos de la restricción al tráfico

El colapso de calles, avenidas y autopistas no es la única problemática que surge a partir de la gran cantidad de autos. La contaminación también juega un papel central y algunas soluciones pueden mitigar los efectos de ambas complicaciones al mismo tiempo. En respuesta a episodios de polución atmosférica severa, varias ciudades italianas han implementado restricciones temporales al tráfico con el objetivo de reducir las emisiones nocivas y mejorar la calidad del aire.

Más de una docena de municipios italianos, incluyendo Turín, capital de la región de Piamonte, prohibieron la circulación de coches fabricados antes de 2013 en días de alta suciedad. Estas medidas suelen activarse cuando se registran periodos prolongados de tiempo soleado, poca lluvia y ausencia de viento, condiciones que dificultan la dispersión de contaminantes. En ciudades que se encuentran en valles o cadenas montañosas, como Santiago de Chile o Ciudad de México, el efecto es aún peor.

La contaminación es otra problemática que surge a partir del colapso de autos en grandes ciudades (EFE/Tom Hevezi)

Según información de Reuters, durante uno de estos episodios, más de 60 municipios italianos activaron alertas por niebla tóxica y elevaron los niveles de restricción. En la región de Lombardía, Milán había anunciado prohibiciones similares, aunque tuvieron que ser levantadas temporalmente ante una huelga de transporte público que amenazaba con dejar a la población sin alternativas de movilidad. Este caso ilustra cómo la efectividad de las restricciones depende en gran medida de la existencia de un sistema de transporte alternativo eficiente y accesible.

El ingeniero Renato Grampa explica que la geografía de Milán, rodeada de montañas, contribuye al problema. Cuando no hay viento, el aire queda estancado en el valle, atrapando las emisiones provenientes tanto de los autos como de los sistemas de calefacción.

El Índice de Calidad del Aire mostró que Italia figuraba entre los países más contaminados de Europa occidental en ese momento, con niveles considerados insalubres, especialmente en la Toscana, donde se alcanzó un máximo de 170 puntos (catalogado como poco saludable) en el índice internacional. Ciudades como Florencia y otras siete localidades toscanas prohibieron entonces la circulación de vehículos altamente contaminantes durante cinco días.

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