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  • Enzo Traverso: Milei, una ‘anomalía argentina’ comparable con la percepción de Mussolini en los años 20

    Enzo Traverso: Milei, una ‘anomalía argentina’ comparable con la percepción de Mussolini en los años 20

    —Usted ha propuesto el concepto de “posfascismo” para describir fenómenos que no constituyen simplemente una repetición del fascismo histórico. ¿Qué problemas analíticos aparecen cuando intentamos interpretar el presente con categorías formuladas para comprender una constelación histórica radicalmente distinta?

    —Hace más de diez años propuse esa noción. No digo que la inventé, porque la idea de “posfascismo” ya existía para subrayar las diferencias sustanciales entre esta nueva derecha radical que emerge en el mundo global y el fascismo clásico. Mi preocupación es que la definición tradicional de fascismo pueda convertirse en un obstáculo epistemológico para captar la novedad de estas nuevas derechas; es, en buena medida, una controversia terminológica más que sustantiva. Para mí, este posfascismo es la nueva cara del fascismo —como indica el título de la edición en castellano de mi libro—: es el fascismo del siglo XXI, que difiere claramente del clásico por el distinto contexto histórico. Una diferencia obvia es que estos nuevos gobiernos o movimientos de derecha radical no reivindican la herencia del fascismo ni se declaran fascistas; en muchos casos, incluso acusan a sus adversarios de fascismo, y, en términos generales, aceptan o dicen aceptar el marco de la democracia liberal. Su planteo es más retórico y demagógico. Hemos visto, en Estados Unidos o en Brasil, que están dispuestos a organizar fraudes o intentos de golpe para anular resultados electorales, pero lo hacen en nombre de la democracia. Donald Trump sostiene que Joe Biden intentó un fraude y que por eso él fue el verdadero ganador. Ese relato muestra una propensión hacia un estado de excepción, con la descomposición y el desmantelamiento del Estado de derecho: una destrucción de la democracia desde adentro, es decir, la transformación de la democracia liberal en un estado de excepción permanente, con un Ejecutivo preeminente que aplasta al Legislativo y somete al Judicial. Es un proceso, una tendencia, no una línea recta. Incluso en Estados Unidos las últimas decisiones de la Corte Suprema muestran que hay resistencias; el avance no es inevitable, pero la tendencia está claramente definida.

    —El fascismo histórico concebía la violencia como un instrumento fundacional del orden político, no solo como un medio, sino como un principio constitutivo. Las nuevas derechas, en cambio, parecen operar principalmente dentro de marcos institucionales, aunque a menudo legitiman formas de violencia simbólica o latente. ¿Qué lugar ocupa la violencia en el universo del posfascismo?

    —Hace diez años habría respondido que esa es una discrepancia radical: la violencia fue uno de los pilares del fascismo clásico. El fascismo, nacido en Europa —primero en Italia y luego difundido por el continente tras la Gran Guerra— llevó el lenguaje, las prácticas y los modos de acción de la guerra a la política; fue una suerte de militarización de la vida pública. Entonces decía que esa era una diferencia fundamental, porque las nuevas derechas emergen en un mundo no devastado por la guerra y moldeado por décadas de paz y relativa prosperidad. Hoy matizaría más mi respuesta, porque en Estados Unidos, el caso paradigmático, hubo intentos de anular elecciones, y existe una política confusa que combina expansionismo militar y violaciones del derecho internacional. También hay una militarización social: el ICE actúa en muchos casos como una milicia paramilitar que crea un clima de terror en la propia sociedad estadounidense. No enumeraré todos los episodios que lo confirman, pero hubo momentos significativos, como cuando Pete Hegseth, el ministro de la Guerra, se dirige al liderazgo militar y afirma: “El enemigo es interno”, lo que reintroduce la violencia en las relaciones sociales y políticas y remite a formas de violencia que hasta hace poco habrían resultado inimaginables en Estados Unidos u otros países. Ese fenómeno puede observarse, en menor grado, en algunas partes de América Latina y también en Europa, donde el giro autoritario es menos visible pero perceptible. Otro punto importante: en el fascismo clásico la dimensión autoritaria y violenta se inscribía en una tendencia al desarrollo del Estado —la noción de totalitarismo, del Estado total, con ambición de controlar y planificar todo—. Hoy existe un claro fortalecimiento de la dimensión represiva y autoritaria del poder, pero en el marco de una sociedad de mercado y de una economía neoliberal que no se discute. Desde ese ángulo, la diferencia con el fascismo clásico es grande.

    —Las continuas demostraciones de fuerza de Donald Trump, primero en el Caribe y ahora directamente en el Golfo, ¿encuentran alguna explicación en esa, podríamos decir, distinta manera de percibir los límites frente al uso de la violencia, ya no tanto interna sino externa?

    —Existe una dialéctica entre violencia interna y externa y una dinámica de radicalización perceptible. La analogía con los años de entreguerras no es una homología mecánica, pero sí hay paralelismos: tras el derrumbe del orden internacional del largo siglo XIX, la posguerra abrió un contexto de caos y desorden internacional; hoy vivimos también una situación de falta de orden internacional y un debilitamiento notable de las Naciones Unidas y de las instituciones encargadas de mantener ese orden. Algunos dirán que las intervenciones militares unilaterales no son inéditas —la guerra de Irak ya rompió el derecho internacional—, pero ahora la tendencia se inscribe con mayor desprecio por las instituciones y con la creación de organismos alternativos, como ese “Board of Peace” que simula una institución internacional alternativa a la ONU. Todo ocurre en un contexto de desorden. No soy especialista en relaciones internacionales, pero muchos subrayan el carácter improvisado, imprevisible y sin una estrategia clara de la administración Trump en Estados Unidos: se ven declaraciones contradictorias y no se aprecia un objetivo definido para esas operaciones. Desde mi punto de vista, es una situación sumamente preocupante.

    —El término “populismo” ha sido utilizado para describir tanto movimientos emancipatorios como derechas radicales contemporáneas. ¿Qué efectos produce esa equiparación en la forma en que comprendemos el posfascismo, y qué se pierde cuando se analiza a estas derechas con una categoría que tiende a deshistorizar sus raíces?

    —Responder desde Argentina es complejo porque el país es, en cierto modo, un paradigma del populismo y, al mismo tiempo, un caso muy particular. No sé hasta qué punto la experiencia histórica del peronismo puede extrapolarse para definir el populismo contemporáneo. El populismo en América Latina tiene rasgos diferentes a los populismos surgidos en Norteamérica o en Europa en otros momentos históricos. Mi posición —perfectamente debatible— es que el populismo es un estilo político presente tanto en líderes de derecha como de izquierda; se expresa mediante una retórica que opone “el pueblo” a “las élites”, presenta al pueblo como encarnación de todas las virtudes y a las élites como corruptas y orientadas a intereses particulares. El populismo privilegia la demagogia y a menudo enmascara la realidad; como tal, es un estilo político. Podemos decir que Donald Trump es un populista, pero también lo fue Hugo Chávez, y en Argentina hay otros ejemplos. Sin embargo, definir un estilo político no basta para determinar la naturaleza de un régimen, un movimiento, una ideología o un líder. Donald Trump, Nicolás Maduro y Hugo Chávez no son lo mismo; Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon tampoco lo son. El estilo populista no agota la esencia política de cada caso.

    —En nuestra anterior entrevista ya había estado Trump, pero no estaba Milei en la Argentina, y era alguien absolutamente desconocido e inimaginable que llegara a ser presidente. También el término populista nos plantea estas dificultades de colocar dentro de la misma ontología a populismos kirchneristas con el populismo de Milei. Más allá de que usted bien marca que la palabra populista sirve para una parte de las características, pero no para la esencia más profunda del sistema político que lleva adelante ese líder. ¿Usted encuentra algún tipo de contacto entre Milei y Trump, y en ese carácter transitivo, en Trump y el posfascismo del siglo XXI?

    —Ambos enfatizan sus afinidades. Cuando conversamos antes, el fenómeno Trump ya había surgido; su primer mandato fue distinto al segundo. En 2023 Milei era, al menos fuera de Argentina, percibido como una excepción: una anomalía argentina, un fenómeno local con explicación más antropológica que política, al modo en que en los años veinte se veía a Mussolini como un fenómeno mediterráneo. Pero de 2023 a 2024 la percepción cambió: Milei dejó de ser una anomalía y pasó a leerse como un precursor, la primera expresión de una tendencia más amplia. A pesar de las analogías y afinidades con Trump, hay diferencias. Milei es, en mi opinión, un doctrinario: tiene una visión estratégica y un proyecto —aunque con mayores dificultades para ejecutarlo en el contexto argentino—. Trump no es doctrinario; es, según categorías clásicas, un pragmático, casi maquiavélico en el sentido menos noble del término. A veces comparo al Estados Unidos trumpista con la Alemania hitleriana solo en la estructura del poder: los historiadores nos enseñaron que Hitler no era un monarca omnipotente sino el líder carismático que articulaba una coalición con centros de poder distintos; sin Hitler, el nazismo no se entiende. Lo mismo pasa con Trump: sin su figura carismática no se entiende el trumpismo. Pero detrás de Trump existen varios centros de poder con agendas distintas —hay corrientes que se oponen a la guerra contra Irán, otras que la apoyan, tecnofascistas con sus propios planes, corrientes conservadoras—; es una coalición. Por eso creo que hay discrepancias entre el Estados Unidos de Trump y la Argentina de Milei, aun cuando se pueda hipotetizar sobre afinidades.

    —Usted ha sugerido antes que América Latina funciona a menudo como un laboratorio político donde surgen fenómenos que luego adquieren dimensión global. ¿Qué rasgo del caso argentino permitiría proyectar ese fenómeno? ¿Estamos, con Milei, ante alguien que es causa de algo que aún está por suceder?

    —El caso de Milei confirma, en mi opinión, la idea de América Latina como laboratorio político, aunque ese laboratorio no incluye necesariamente todos los elementos que se desplegarán después. Argentina puede anticipar tendencias sin poder desplegar, por sí sola, proyectos de mayor envergadura —Italia fue laboratorio en los años veinte, pero Mussolini nunca concibió conquistar toda Europa, mientras que la Alemania nazi sí tuvo esa ambición. Un laboratorio dibuja tendencias y tiene sus límites.

    —Trump, a diferencia de Milei, valora la intervención del Estado en la economía, protege la industria y las fuentes de trabajo norteamericanas; es proteccionista y concede un papel activo al Estado. Milei, en cambio, es anarcocapitalista y considera que el Estado no debería intervenir o ni siquiera existir. Así como el populismo puede entenderse como un estilo, ¿es posible que el posfascismo del siglo XXI conviva con una economía neoliberal o con una economía más keynesiana, por decirlo de alguna manera?

    —Me resulta difícil responder con certeza porque mi conocimiento detallado de cada caso es limitado. Milei, como dije, es doctrinario y su planteo es claramente neoliberal: es una forma de autoritarismo neoliberal o de neoliberalismo autoritario, en el que la dimensión autoritaria acompaña el proyecto económico. Trump no es doctrinario: es pragmático y puede combinar medidas proteccionistas con otros fines; su proteccionismo golpea incluso a aliados como Europa. Históricamente, el neoliberalismo no se reduce solo a von Hayek o Mises: además de una teoría, es un modelo de poder y un modelo antropológico que promueve el individualismo y la competencia como prisma social. Desde esa perspectiva, creo que el Estados Unidos de Trump representa un autoritarismo posfascista neoliberal con muchas contradicciones, pero coherente en su tendencia. Esa tendencia no es incompatible con el expansionismo militar o con formas de imperialismo: no es el imperialismo de la Guerra Fría que pretendía establecer un orden internacional, sino un expansionismo que se acomoda a la existencia de potencias emergentes como China y un actor como Rusia. Es un imperialismo que interioriza las nuevas relaciones de fuerza del siglo XXI, en el que Estados Unidos, en términos de larga duración, es una potencia en declive y no una potencia ascendente.

    —Usted ha descrito el presente como una época marcada por la derrota de los proyectos emancipatorios del siglo XX. ¿Cómo fue posible que del Occupy Wall Street se terminara ocupando el Capitolio, que aquellos que decían “somos el 99%” y responsabilizaban al 1% por la concentración de la renta hayan invertido la lectura de los culpables y pasado a señalar a los políticos en lugar de a los superricos?

    —Si tuviera la clave para resolver eso, estaría muy satisfecho. Históricamente, las luchas emancipatorias abrieron caminos costosos y con obstáculos enormes; fue más fácil derrotarlas que alcanzar sus conquistas. El siglo XX fue, a la vez, el siglo de los fascismos, las dictaduras militares, las guerras totales y los genocidios, y también el siglo de las revoluciones: América Latina es un ejemplo de movimientos emancipatorios que lograron conquistas, algunas casi irreversibles. Si pensamos en la situación de las mujeres hoy respecto de hace un siglo, las diferencias son notables. Es cierto que después de Occupy Wall Street vino la ocupación del Capitolio, lo que muestra un giro preocupante. Pero también hubo victorias dentro del corazón del neoliberalismo global: la victoria de Zohran Mamdani en Nueva York es un indicio relevante, porque expresa una tendencia que excede ese caso particular. En la competencia entre fuerzas emancipatorias y fuerzas reaccionarias o autoritarias, hoy la ventaja parecería inclinarse hacia el fascismo, pero la resistencia es posible. Hechos como lo sucedido en Minneapolis muestran que pueden darse insurrecciones urbanas sostenidas y victorias concretas —ICE tuvo que retirarse—. Veo potencialidades similares en otros países. En Francia, por ejemplo, es posible que surja una líder posfascista, pero seguramente encontrará resistencias sociales muy poderosas. Lo mismo cabe para Argentina: Milei no es el producto de una sociedad pasiva; existe una efervescencia social notable y contra-poderes activos.

    —En el reportaje que le hice en 2021, cuando nadie imaginaba que podía llegar a la Argentina un presidente como Milei, usted fue clarividente y advirtió el riesgo de un neoliberalismo autoritario. Apelando a su capacidad oracular, ¿cuáles cree que son las condiciones de posibilidad para el futuro del sistema político? ¿La victoria de Mamdani o la derrota del ICE en Minneapolis indican que este ciclo de posfascismo del siglo XXI está llegando a su cenit? Y, en ese caso, ¿qué podría venir en los próximos años?

    —Hoy es imposible hacer un pronóstico certero. Puedo decir a qué aspiro, pero no sé si mis deseos influirán en los hechos. Zohran Mamdani enfrentará obstáculos gigantescos: sus adversarios disponen de enormes recursos económicos y mediáticos para derrotarlo, de modo que nadie puede asegurar que su proyecto tendrá vía libre o que culminará con éxito; puede incluso ser derrotado antes de terminar su mandato. También es posible que su ejemplo se difunda y sea emulado por otras grandes ciudades o países. Como decía Gramsci: “La única certeza es que habrá una lucha, pero el éxito de esta lucha no lo conocemos”.

    —En su libro “Gaza ante la historia”, usted propone interpretar la guerra en Gaza dentro de una historia más larga marcada por el colonialismo, la formación del Estado de Israel y las tensiones del orden internacional posterior a 1945. En paralelo, sobre Irán, ¿qué representa la revolución islámica? ¿Hay algo del orden antropológico que trasciende a un régimen político, o estamos frente a un ciclo de cambio de régimen en ese país?

    —Mi libro sobre Gaza es un ensayo histórico que aborda un genocidio, aunque no es mi campo de investigación específico del mundo árabe; lo trabajé porque la guerra movilizó categorías analíticas presentes en la historia europea —antisemitismo, antisionismo, sionismo, genocidio, pogrom— y consideré necesario aclarar su uso. En cuanto a Irán, tengo más dificultades porque no es mi especialidad. Lo que parece evidente hoy es que la guerra podría cerrar una larga secuencia iniciada con la revolución de 1979, pero es imposible prever sus consecuencias. La caída del régimen de los mulás y el asesinato de Jamenei podrían marcar el inicio de la desintegración progresiva del fundamentalismo islámico chiita —aunque el yihadismo sunita también ha sido forma de nacionalismo religioso—. No puede descartarse una ola de terrorismo islámico como reacción a la derrota del régimen iraní. Desde mi punto de vista, sería una tragedia que la secuencia concluyera con la restauración de un régimen monárquico encabezado por el hijo de Reza Pahlavi; eso sería un revés histórico para los movimientos emancipatorios. La revolución de 1979 no nació exclusivamente como un movimiento islámico: fue un proceso complejo que incluía potencialidades democráticas y socialistas, y movimientos recientes en Irán muestran corrientes diversas, algunas dispuestas a aceptar un regreso del Sha y otras radicalmente opuestas. Es imposible prever qué ocurrirá: la guerra no tiene objetivos claros, se habló de un cambio de régimen pero también se mencionó una solución intermedia al estilo de Venezuela; dentro de la administración hay corrientes distintas, y el papel de Israel es central. También es posible que un movimiento civil poderoso en Irán derrote al régimen antes que los bombardeos. Todo es posible, pero hacer previsiones ahora resulta muy difícil.

    Producción: Sol Bacigalupo.

  • Teherán amaneció envuelto en humo tras ataques de EEUU e Israel a depósitos petroleros; crece la tensión regional

    Teherán amaneció envuelto en humo tras ataques de EEUU e Israel a depósitos petroleros; crece la tensión regional

    Teherán amaneció bajo una densa nube de humo que oscureció el alba tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra instalaciones petroleras en la capital y sus alrededores. De acuerdo con Irna, la agencia oficial de noticias iraní, la ciudad permaneció cubierta por nubes negras que bloquearon la luz solar, creando una atmósfera opresiva y reduciendo la visibilidad desde las primeras horas del día.

    La Media Luna Roja de Irán advirtió sobre la posibilidad de lluvias tóxicas en las próximas horas, consecuencia de la generación de grandes volúmenes de combustible en los depósitos impactados. Según la entidad humanitaria, la exposición a la lluvia contaminada podría provocar quemaduras químicas en la piel y daños pulmonares. En un comunicado citado por Irna, la organización recomendó a la población evitar el contacto con el agua de lluvia y, en caso de exposición, enjuagar la piel con agua fría corriente.

    El impacto ambiental y sanitario de los ataques ha generado inquietud entre los habitantes de Teherán. La densa sombra que cubre la ciudad y el riesgo de precipitación tóxica mantienen en alerta a los servicios de emergencia y a las autoridades sanitarias, que monitorean la calidad del aire y el agua. Los daños a la infraestructura petrolera y la interrupción del suministro de combustible añaden presión sobre el normal funcionamiento de la capital.

    La situación se desarrolla mientras equipos de bomberos y personal especializado continúan con las tareas de enfriamiento y evaluación de daños en las instalaciones atacadas. Las autoridades iraníes no han reportado víctimas mortales hasta el momento, pero mantienen el estado de emergencia ante posibles complicaciones derivadas de la contaminación ambiental.

    Por su parte, el gobernador de Teherán, Mohammad Sadegh Motamedian, confirmó que la distribución de combustible se encuentra “interrumpida temporalmente” a raíz de los daños en la red de suministro. Según informó Irna, los ataques de la noche anterior alcanzaron depósitos petroleros clave, lo que provocó cortes en el abastecimiento de gasolina en la capital y zonas aledañas. Motamedian precisó que los equipos de emergencia trabajan para restablecer la normalidad en el menor tiempo posible.

    Las operaciones aéreas de Estados Unidos e Israel incluyeron cinco objetivos, según detalló a la televisión pública el presidente ejecutivo de la Compañía Nacional de Distribución de Productos Petroleros de Irán, Keramat Veyskarami. El directivo especificó que “cuatro depósitos de petróleo y un centro de transporte de productos petroleros, en Teherán y en la provincia de Alborz, fueron atacados por aviones enemigos”. De acuerdo con la información difundida por Irna, las cinco instalaciones resultaron dañadas aunque “el fuego estaba bajo control” al cierre de la madrugada.

  • Tras nueva foto con Trump, Milei cerrará la gira en Chile asistiendo a la asunción de Kast, su nuevo socio

    Tras nueva foto con Trump, Milei cerrará la gira en Chile asistiendo a la asunción de Kast, su nuevo socio

    Javier Milei tendrá desde el miércoles un socio estratégico en la región, cuando asuma en Chile José Antonio Kast, el dirigente de derecha y ultraconservador que llegó a la primera magistratura del país trasandino tras haber perdido en las dos elecciones anteriores. Por las coincidencias políticas y económicas entre ambos mandatarios, se abre una nueva etapa en la relación bilateral. Milei y Kast ya anunciaron que buscan impulsar una alianza y conformar un bloque de países con gobiernos de derecha y economías liberales, como el grupo de diez naciones que, invitados por Donald Trump, participó ayer de la cumbre “Escudo de las Américas”. Milei y Kast estuvieron entre los presentes (ver página 2).

    Milei, tras completar su agenda en los Estados Unidos, partirá el miércoles hacia Chile. Allí asistirá a la asunción de Kast, ceremonia que se realiza en la sede del Congreso Nacional en la ciudad de Valparaíso, a 120 kilómetros de Santiago. El acto se celebra ante diputados, senadores, autoridades entrantes y salientes, además de diplomáticos y jefes de Estado invitados.

    El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile confirmó la presencia de varios líderes: el rey Felipe VI de España, Rodrigo Paz de Bolivia, Rodrigo Chaves de Costa Rica, Daniel Noboa de Ecuador, y el vice Félix Ulloa, en representación de Nayib Bukele, de El Salvador. También asistirán representantes de otros países como Honduras, Hungría, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay. Ya avisaron que no concurrirán los presidentes Lula da Silva, de Brasil; Claudia Sheinbaum Pardo, de México; y Gustavo Petro, de Colombia.

    Dos días después de ganar las elecciones el 14 de diciembre pasado, Kast viajó a reunirse con Milei en la Casa Rosada. Antes, hizo una parada cercana a Balcarce 50: el Ministerio de Economía. Allí visitó a José Luis Daza, el secretario de Política Económica y virtual viceministro de Luis “Toto” Caputo. En ese encuentro, el presidente electo lo tentó para que fuera su ministro de Economía.

    WDaza nació en Buenos Aires y vivió hasta los 4 años. Estudió economía en la Universidad de Chile y luego desarrolló su carrera en Wall Street, donde conoció a Caputo. Mantiene una relación estrecha con Kast y fue uno de los voceros económicos en la campaña de 2021. Finalmente, Daza declinó la invitación: considera que su rol en el equipo económico es relevante —es el número dos del ministro— y se lo menciona como el enlace del gobierno argentino con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, además de liderar las negociaciones con el FMI. El presidente electo de Chile presentó su gabinete en enero: el elegido para conducir Economía es Jorge Quiroz, un economista de perfil técnico.

    En la misma fecha de la reunión con Kast, el Gobierno anunció que promovería una cumbre de mandatarios de derecha de la región para este año. El objetivo: fundar un bloque regional alineado con los Estados Unidos que unificara criterios en materia económica, de seguridad e inteligencia. Esa intención se plasmó ayer en un cónclave impulsado por Trump y al que, además de Milei y Kast, asistieron el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz; el de Costa Rica, Rodrigo Chávez; el de República Dominicana, Luis Abinader; el de Ecuador, Daniel Noboa; el de El Salvador, Nayib Bukele; el de Guyana, Irfaan Ali; el de Honduras, Nasry Asfura; el de Panamá, José Raúl Mulino; el de Paraguay, Santiago Peña; y el de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.

    En ese contexto, en Casa Rosada evaluaban incorporar ese cónclave en la nueva edición de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC). La cita, prevista para diciembre del año pasado, se postergó y todavía no tiene nueva fecha de realización. En la primera edición de la CPAC, en 2024, Milei dijo: “Defendemos una causa justa y noble: la idea histórica de Occidente”, remarcó. El Presidente propuso formar una “alianza de naciones libres, estableciendo nuevos lazos políticos, pero también comerciales, culturales diplomáticos y militares”.

    A tono con la motosierra libertaria, Kast ya anunció recortes en la administración, por ejemplo en el frente fiscal. La Oficina del Presidente Electo transmitió instrucciones para que se efectúen reducciones del gasto en gabinetes ministeriales y subsecretarías, con el objetivo de que sea al menos un 15% menor que el de la gestión saliente.

    En 2019, Kast fundó el Partido Republicano y fue diputado en varias oportunidades. A la presidencia de Chile llegó el 14 de diciembre último, tras derrotar en la segunda vuelta a la oficialista Jeannette Jara.

    Era la tercera vez que se presentaba: había perdido en 2017 contra Sebastián Piñera y en 2021 frente a Gabriel Boric, el presidente saliente.

  • La Roca de las Tres Ballenas y la política ambiental: cómo un ícono tailandés impulsa debate global

    La Roca de las Tres Ballenas y la política ambiental: cómo un ícono tailandés impulsa debate global

    En el noreste de Tailandia, rodeada por extensos bosques protegidos, se alza la formación rocosa de Hin Sam Wan, conocida como la Roca de las Tres Ballenas. Este enclave, situado en la provincia de Bueng Kan —la más nueva del país—, atrae por su antigüedad de 75 millones de años y por la silueta de sus tres gigantescas moles de arenisca que, desde ciertos ángulos, parecen una familia de cetáceos sobre la cresta de una montaña.

    Su nombre, tomado del tailandés y que significa exactamente “Roca de las Tres Ballenas”, forma parte del Parque Forestal Phu Sing, una amplia reserva que protege tanto la biodiversidad regional como este fenómeno geológico modelado por la erosión y los movimientos tectónicos durante millones de años.

    Desde lo alto de las formaciones, los visitantes pueden contemplar el río Mekong, los bosques colindantes e incluso las montañas del distrito de Pakkading, en la República Democrática Popular Lao. En días despejados, el paisaje revela el carácter fronterizo y biogeográfico de Bueng Kan, provincia ubicada a 751 kilómetros de Bangkok.

    Tras años de relativo anonimato internacional, la región vivió un crecimiento turístico; hoy existen rutas que promueven el turismo responsable dentro del enfoque impulsado por la agencia oficial de turismo de Tailandia (TAT) y su programa “7 Greens”, creado en 2011 para fomentar prácticas sostenibles, según National Geographic.

    La agencia oficial de turismo de Tailandia (TAT) sostiene una gestión orientada a garantizar la conservación de estos paisajes y su disfrute por las generaciones futuras. Según la TAT, el objetivo es que los intereses ecológicos y la experiencia cultural prevalezcan por sobre la explotación masiva. En ese marco, la Roca de las Tres Ballenas se ajusta de modo ejemplar al planteamiento de sostenibilidad, ya que es uno de los destinos donde la actividad turística se desarrolla bajo estrictas pautas de bajo impacto.

    Hin Sam Wan cuenta con una red de senderos que permite alcanzar las formaciones principales a pie, atravesando el Parque Forestal Phu Sing. De las tres “ballenas”, solo dos —las de mayor tamaño— están habilitadas al público; la más pequeña, conocida como la del “hijo”, permanece cerrada al acceso terrestre para preservar su integridad y el entorno inmediato.

    La característica más notable de estas estructuras es su antigüedad: 75 millones de años, un período en el que los dinosaurios aún habitaban la Tierra. Integradas en una reserva forestal de amplia diversidad biológica, albergan especies endémicas de flora y fauna de la región nororiental de Tailandia, además de cascadas y miradores naturales. Al atardecer, los tonos anaranjados iluminan la extensa superficie arbórea, realzando la singularidad geológica y el atractivo paisajístico del sitio.

    El nombre deriva de la forma alargada y redondeada de las rocas, esculpidas por el viento, la lluvia y las grietas naturales a lo largo del tiempo. Desde la cima de las “ballenas” se aprecia, además del río Mekong, vastas zonas de bosques protegidos y, en la lejanía, las montañas del país vecino. La sensación para quienes las visitan es la de estar suspendidos sobre la jungla, en un privilegiado punto de observación natural.

    En Bueng Kan, los turistas tienen a su disposición nueve rutas de senderismo que atraviesan bosques, cruzan cascadas y permiten observar una amplia variedad de plantas y animales. Estas rutas están diseñadas para segmentar los flujos de visitantes y evitar la sobrecarga en puntos frágiles. La caminata hasta los bloques de arenisca resulta una forma ecológica y respetuosa de explorar los paisajes del noreste tailandés.

    La mayoría de los viajeros dedica un día a explorar las formaciones, y muchos prolongan la visita hasta el atardecer para ver el sol ocultarse desde lo alto de la roca. Se recomienda llevar calzado apropiado y suficiente agua, pues los recorridos pueden ser largos y presentar tramos de exigencia física moderada. Desde la cima, el panorama ofrece vistas nítidas de la frontera natural entre Tailandia y la República Democrática Popular Lao, lo que subraya el carácter singular de la experiencia.

    Además de las formaciones geológicas, el entorno cuenta con áreas de descanso y miradores, y brinda la oportunidad de conocer la labor de las comunidades locales y su vínculo con el uso sustentable del territorio.

    Para quienes buscan adentrarse en la cultura del noreste tailandés, la visita al Life Community Museum en Bueng Kan resulta imprescindible. Este museo viviente fue fundado por una estilista gastronómica tailandesa, cuya familia vive en la propiedad, y funciona como un espacio de inmersión en el modo de vida Isan sin interferir en la cotidianidad de la comunidad. El proyecto involucra a 45 familias de la zona, que participan en su gestión y contenidos, promoviendo la transmisión respetuosa de su patrimonio.

    El Life Community Museum ocupa 12 rai (casi cinco acres) y comprende una casa tradicional de arquitectura Isan, un mercado y un área dedicada al arte urbano, donde destacan representaciones del Naga, considerados espíritus guardianes del río Mekong. Los murales, pintados sobre láminas metálicas onduladas, se observan tanto en el museo como en algunos edificios aledaños y constituyen una de las facetas más singulares del arte popular local.

    El mercado, que se organiza los sábados, permite a los visitantes adquirir productos elaborados por productores agrícolas, artesanos y artistas locales. Esta instancia favorece el diálogo directo entre quienes habitan la región y quienes la visitan, generando oportunidades de intercambio y reconocimiento mutuo.

    Diversos relatos que los integrantes de la comunidad comparten al ofrecer sus productos aportan matices a la experiencia, la cual suele permanecer en la memoria de los viajeros una vez concluida la estadía.

    La espiritualidad ocupa un lugar central en la identidad de Bueng Kan y en la cultura Isan. A poca distancia del museo, un templo local abrió sus puertas para compartir con los visitantes la dimensión espiritual de la región. Uno de sus espacios está dedicado a las artesanías de los budistas Isan, que a través de técnicas y motivos tradicionales representan el recorrido simbólico de la vida y la muerte según la cosmovisión local.

    Este esfuerzo por compartir la cultura se vincula estrechamente con la filosofía de turismo responsable que promueve la TAT a través del programa “7 Greens”. Como parte de la política de preservación, la gestión del flujo de visitantes y la valorización de las prácticas comunitarias buscan asegurar que propuestas como el Life Community Museum o los senderos alrededor de la Roca de las Tres Ballenas se mantengan accesibles y conservadas para el futuro.

  • Corrientes recibió casi la cuarta parte del total de los ATN ejecutados en 2026

    Corrientes recibió casi la cuarta parte del total de los ATN ejecutados en 2026

    El 30 de enero, la página oficial del Ministerio del Interior resumía un encuentro entre el titular de esa cartera, Diego Santilli, y el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, de la siguiente manera: “Durante la reunión, celebrada en la Casa de Gobierno, ambos destacaron las acciones conjuntas y coincidieron en la necesidad de que el Congreso apruebe la reforma laboral”. La misma nota resalta, un poco más adelante, que el Gobierno enviaría $ 3 mil millones en concepto de Aportes del Tesoro a esa provincia, “para paliar la crisis que atraviesa por las inundaciones en los municipios de San Luis del Palmar, San Roque y Santa Lucía”. Los tres senadores correntinos votaron en consonancia con lo manifestado por el gobernador y apoyaron la reforma laboral planteada por el oficialismo nacional, que también cumplió su promesa. Con la transferencia en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) de febrero, Corrientes se transformó en la jurisdicción más beneficiada en lo que va de 2026: recibió $ 6 mil millones de un total de $ 27 mil que se ejecutaron entre enero y febrero: el 22,2%.

    PERFIL consultó al Ministerio del Interior y al gobierno correntino por este tema, pero, hasta la publicación de esta nota, no tuvo respuesta.

    Solamente siete provincias argentinas recibieron transferencias en concepto de ATN en el primer bimestre: después de Corrientes están Misiones, Salta, Santa Cruz y Chubut (con $ 4 mil millones), Jujuy con $ 3 mil millones y Neuquén con $ 2 mil millones.

    Los datos surgen de un análisis que hizo la consultora Politikon Chaco con información del presupuesto abierto y de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP).

    La misma consultora, en otro documento elaborado en conjunto con el centro de estudios Idesa, explica que la asignación de estos fondos –que se componen del 1% de la masa coparticipable neta y el 1% de la porción coparticipable del Impuesto a los Bienes Personales– es de carácter discrecional, por lo que, en muchos casos, “está influida por consideraciones políticas”. Por lo general, aclaran, la recaudación no se distribuye en su totalidad en el período fiscal anual. “Cuando esto sucede, si bien el Gobierno nacional no puede destinar los recursos a otros fines, los fondos no distribuidos disminuyen el gasto nacional y por ende pasan a formar parte del resultado fiscal (aumentan el superávit o disminuyen el déficit)”. En el primer bimestre del año, el porcentaje de ejecución fue del 15,2% de lo recaudado, lo que representa una caída respecto al mismo período de 2025, cuando ese número fue del 17,1%.

    El documento realiza una comparación de la ejecución y la distribución de estas asignaciones no automáticas en diferentes gobiernos argentinos y concluye que, durante la gestión actual, “se observa un quiebre respecto del patrón histórico” ya que “las transferencias discrecionales hacia provincias tradicionalmente favorecidas fueron prácticamente inexistentes”.

    El factor central de este reparto, afirman, “estuvo en la necesidad de alianzas con gobernadores, donde los ATN compensaron, aunque parcialmente, el recorte de otras transferencias presupuestarias”.

    Si se considera el total de las transferencias no automáticas a las provincias –esto es, los ATN más otros fondos nacionales destinados a salud, educación, obra pública o pago de medidas judiciales– el primer bimestre de 2026 presentó una baja real interanual del 47,2% contra 2025, con un total de $ 160.425 millones ejecutados. Es, según Politikon, el peor bimestre en materia de ejecución desde 2005 (con la excepción de 2024).

    Del total distribuido el 55,5% fue para CABA ($ 88.990 millones, de los cuales en febrero $ 87.597 millones fueron en concepto del cumplimiento de medida cautelar CSJN 1864/2022). El resto para Entre Ríos (7,5%), Córdoba (6,3%), La Pampa (6,3%) y Misiones (5%). En el extremo opuesto se encuentran Formosa, Catamarca y Chaco, que representan el 0,3% entre las tres.

    En términos interanuales, algunas provincias presentaron en febrero bajas significativas: Río Negro (-99,1%), Chaco (-98,7%), Mendoza (-98,5%), La Rioja (-98,9%), Catamarca (-96%) y Entre Ríos (-95,9%) son algunas de ellas. En esta última provincia, el diputado de Unión por la Patria y extitular de la Aduana, Guillermo Michel, cuestionó al gobernador Rogelio Frigerio por apoyar las políticas nacionales aún con una caída sustancial en la coparticipación: según un informe privado del legislador, Entre Ríos percibió $ 45.337 millones menos en el primer bimestre del año. En el total de las provincias, señaló, ese monto es de $ 1 billón. Catamarca, Chaco y Mendoza aún no respondieron ante la consulta de este medio, y desde La Rioja aseguraron que el gobierno nacional les adeuda un total de US$ 1.200 millones “en concepto de un punto de coparticipación que históricamente se le transfirió a la provincia”.

    Ese punto de coparticipación fue eliminado hace 37 años, pero todos los gobiernos lo reconocieron “excepto el de Javier Milei”, afirmaron. En 2025 llevaron el caso a la Corte Suprema. Más allá de esta deuda señalaron que en el primer bimestre de 2026, en concepto de coparticipación, la provincia recibió $ 19.292 millones menos que en el mismo período del año anterior.

    La coparticipación se redujo en febrero. Para el segundo mes del año, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), el Gobierno nacional envió al consolidado de provincias más CABA $ 5,4 billones en concepto de coparticipación, leyes especiales y compensaciones. Esto, frente a los $ 4,4 billones enviados durante igual período del año anterior, representa una caída real del 7,4%. Esa disminución se explica, continúan desde el instituto, por la variación interanual negativa en la recaudación del IVA (13%) y del impuesto a las ganancias (0,8%).

    La coparticipación –las transferencias automáticas menos leyes complementarias y compensaciones–, habría descendido un 8,8% real de acuerdo con esta misma fuente.

    El Centro de Economía Política Argentina, por su parte, concluyó que, en febrero, se observa una disminución interanual de la totalidad de los recursos de origen nacional destinados a las provincias en el orden del 4%.

    El cálculo se realizó en base a una inflación estimada en 2,4% para ese mes. Algunas consultoras adelantaron que fue del 2,9%.

  • Ofensiva israelí en Líbano contra “comandantes clave” de la Fuerza Quds iraní eleva la tensión regional

    Ofensiva israelí en Líbano contra “comandantes clave” de la Fuerza Quds iraní eleva la tensión regional

    Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron haber atacado en Beirut a comandantes clave de la Fuerza Quds, perteneciente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. Según el comunicado del Ejército, esos líderes, responsables de operaciones extraterritoriales, actuaban en la capital libanesa con el objetivo de promover complots terroristas contra el Estado de Israel y su población, en coordinación con la Guardia Revolucionaria en Irán.

    Las FDI afirmaron que el régimen iraní opera de forma sistemática en entornos civiles, tanto en Irán como en Líbano, y utiliza a los habitantes como escudos humanos para alcanzar sus fines.

    Además, indicaron que el Cuerpo libanés de la Fuerza Quds actúa como enlace entre el grupo terrorista Hezbollah y el régimen iraní, contribuyendo al fortalecimiento de esa organización.

    Antes de la operación, las FDI afirmaron haber adoptado medidas para minimizar riesgos a la población civil, entre ellas el uso de armas de precisión y la vigilancia aérea. El Ejército israelí reiteró que no permitirá el asentamiento de elementos terroristas iraníes en territorio libanés y que proseguirá con la eliminación selectiva de los comandantes del régimen dondequiera que operen.

    El sábado por la noche, el Ejército israelí informó haber atacado varios depósitos de combustible en Teherán que, según sus servicios de inteligencia, eran utilizados por las fuerzas armadas iraníes para sostener infraestructura militar. Según el comunicado, la operación fue ejecutada por la Fuerza Aérea israelí con el apoyo de los servicios de inteligencia del país.

    Las autoridades militares dijeron que este ataque constituye “un paso más en la profundización del daño a la infraestructura militar del régimen iraní”. Keramat Veyskarami, director ejecutivo de la Compañía Nacional de Distribución de Productos Petrolíferos de Irán, afirmó que resultaron “dañados” depósitos de petróleo y un centro de transporte de productos petrolíferos.

    El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, sostuvo que el país mantiene un control casi total del espacio aéreo iraní tras una semana de ataques coordinados con Estados Unidos. “Gracias a nuestros valientes pilotos y a los pilotos estadounidenses, hemos logrado el control casi total del espacio aéreo sobre Teherán”, afirmó Netanyahu.

    El mandatario israelí expresó su agradecimiento al presidente estadounidense Donald Trump por reconocer la amenaza que representa Irán, tanto para la seguridad de Estados Unidos como para la estabilidad global.

    Netanyahu subrayó que, durante la primera semana de la ofensiva conjunta, Israel eliminó al líder supremo Ali Khamenei y destruyó instalaciones gubernamentales, fábricas de armamento y cientos de lanzadores de misiles balísticos, atribuyendo estos resultados a la acción de pilotos israelíes y estadounidenses.

    Los ataques de Israel y Estados Unidos sobre territorio iraní se han intensificado desde el inicio del conflicto, con cerca de 3.400 bombardeos dirigidos a instalaciones estratégicas.

    Netanyahu afirmó: “En estos últimos días, Irán ha atacado a 12 países vecinos. Los apoyamos. Son muchos los países que ahora se vuelven hacia nosotros para cooperar”. Según el gobierno israelí, la destrucción de cientos de lanzadores de misiles balísticos y la eliminación del líder supremo han reducido de forma significativa la capacidad ofensiva de Irán.

    Netanyahu advirtió que la ofensiva continuará “con toda nuestra fuerza” y destacó que la operación, iniciada el 28 de febrero junto a Estados Unidos, se mantendrá hasta alcanzar los objetivos definidos, entre ellos la erradicación del régimen iraní y la generación de condiciones para una futura relación pacífica entre ambos países.

    “Quien deponga las armas no tendrá nada que temer; quien se niegue a hacerlo sufrirá las consecuencias”, concluyó Netanyahu.

    En paralelo, los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) calificaron este domingo de peligrosa escalada del conflicto los ataques lanzados por Irán contra Kuwait y Baréin. El secretario general de la organización, Jasem Mohamed Albudaiwi, condenó en un comunicado los “nefastos ataques iraníes contra infraestructuras” de ambos países y sostuvo que reflejan la “escalada de violencia” impulsada por Teherán para “desestabilizar la seguridad y la estabilidad en la región”.

    (Con información de EFE)

  • Milei se sumó al escudo ‘antinarco’ de EE.UU. y esquivó la chicana de Trump

    Milei se sumó al escudo ‘antinarco’ de EE.UU. y esquivó la chicana de Trump

    Javier Milei concluyó su participación en la cumbre Escudo de las Américas, en Miami, Estados Unidos, eufórico. En su viaje número 16 al país norteamericano consiguió una nueva foto con su par Donald Trump, mantuvo un breve encuentro con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y se llevó otro reconocimiento por difundir “las ideas de la libertad”. Sin embargo, no advirtió el pase de facturas que le lanzó el jefe de la Casa Blanca en su presencia, al recordar que el éxito electoral de La Libertad Avanza lleva su sello.

    “Salió todo tal cual lo planeado y Milei estaba feliz, en éxtasis”, relató a PERFIL una voz libertaria que acompaña al Presidente. Fue la primera de las cinco jornadas que Milei pasará en el exterior. La última será este miércoles en Valparaíso, Chile, para asistir a la jura de José Antonio Kast como nuevo presidente del país trasandino (ver página 14).

    Esta primera escala de la gira fue en Miami y lo tuvo como protagonista del foro que la Casa Blanca definió como un escudo para el continente americano, aunque con una misión marcada por el trumpismo: combatir al narcotráfico en una región atravesada por intervenciones militares, como la captura del presidente Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero. La escena de este sábado incluyó a mandatarios de derecha de todo el continente y quedó signada por la ausencia de grandes países de la región, como Brasil, presidido por Luiz Inácio Lula Da Silva, y México, cuya mandataria, Claudia Sheinbaum, fue destinataria de las críticas de Trump (ver página 40).

    El argentino llegó acompañado por el canciller Pablo Quirno y se cruzó con el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent. El encuentro no fue bilateral, pero quedó inmortalizado en una foto de sonrisas y pulgares arriba, difundida por la comunicación libertaria y celebrada por el propio Milei en X, su red social predilecta.

    El jefe de Estado, a modo de balance, sostiene que con su participación en este tipo de cónclaves “Argentina vuelve a tener voz en el mundo, es protagonista” y que él se consolida como un referente “de las ideas de la libertad que van a hacer a Argentina grande nuevamente”. Haber recibido el premio Economic Freedom Award, otorgado por Latino Wall Street en reconocimiento a su rol como “máximo difusor de las ideas de la libertad a nivel mundial”, reforzó esa percepción.

    Eso sí: en ningún momento pareció advertir que Trump le recordó que las elecciones legislativas de 2025 las ganó La Libertad Avanza exclusivamente gracias a su respaldo. “Iba un par de puntos abajo, subió como un cohete en Argentina y Milei está aquí”, dijo el dirigente republicano, en un claro pase de facturas.

    En plena campaña electoral, el jefe de la Casa Blanca había condicionado cualquier asistencia financiera al resultado de los comicios. Para muchos libertarios, ese respaldo fue clave para que la fuerza violeta ganara a nivel nacional.

    En ese marco, el magnate dedicó parte de su mensaje a agradecer a los dirigentes que apoyaron la iniciativa. “Les agradezco. Algunos de ellos que acabo de conocer, pero la mayoría son amigos, muchos de los cuales apoyé, y ellos aceptaron ese respaldo y acabaron ganando a lo grande. No he tenido un mal respaldo todavía”.

    Durante su exposición destacó el eje central del acuerdo alcanzado con otros gobiernos de la región: “El núcleo de nuestro acuerdo es el compromiso de usar la fuerza militar letal para destruir los centros de los carteles y redes terroristas”. Además, aseguró que las fuerzas desplegadas enfrentarán a los carteles “sedientos de sangre, que imponen su voluntad mediante asesinatos, torturas, extorsión, narcotráfico, sobornos y terror”.

    Al republicano lo escucharon con atención 12 líderes regionales. Además de Milei, estuvieron Rodrigo Paz (Bolivia), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Nasry “Tito” Asfura (Honduras), Mohamed Irfaan Alí (Guyana), José Raúl Mulino (Panamá), Santiago Peña (Paraguay) y Kamla Persad-Bissessar (Trinidad y Tobago). El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, también fue de la partida pero no participó de la postal final porque estuvo reservada exclusivamente a mandatarios y socios fundadores de la organización.

    Milei volverá a encontrarse con el dirigente chileno el miércoles para presenciar la ceremonia de asunción. Se trasladará al país trasandino tras participar en el Argentina Week en New York ese mismo miércoles, y viajará acompañado únicamente por su hermana, Karina Milei, ya que el resto de la comitiva, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y los ministros Federico Sturzengger (Desregulación y Transformación del Estado), Luis Caputo (Economía) y Quirno, regresarán un día antes a la Argentina.

    Para el jueves se esperaba una visita a Buenos Aires del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, pero, según confiaron a PERFIL, sería suspendida.

    Hitos de la gira

    ◆ Domingo 8, Nueva York, Estados Unidos. Tercera visita a la tumba del Rebe de Lubavitch en el cementerio de Montefiore, Queens.
    ◆ Lunes 9 de marzo. A las 14 disertará en la Yeshiva University. A las 22, discurso en la Gala Anual J100 de The Algemeiner.
    ◆ Martes 10 de marzo. 09.50: reunión con Jamie Dimon, CEO del JP Morgan.
    ◆ Inauguración de la Argentina Week 2026. 23.30: aterrizaje en Santiago, Chile.
    ◆ Miércoles 11 de marzo: asistencia a la ceremonia de asunción presidencial de José Antonio Kast en el Congreso Nacional, Valparaíso.

  • Por qué 1.000 barcos pierden su GPS en Medio Oriente y qué implica para el comercio y la seguridad global

    Por qué 1.000 barcos pierden su GPS en Medio Oriente y qué implica para el comercio y la seguridad global

    Las capacidades del sistema de posicionamiento global (GPS) de los buques de carga, los petroleros y otras embarcaciones que permanecen varadas en Medio Oriente por la escalada del conflicto son, probablemente, inferiores a las de un teléfono celular.

    Según expertos, esa carencia explica por qué desde el inicio de los ataques entre Estados Unidos e Israel la interferencia en las señales de navegación satelital ha dejado a alrededor de 1.000 buques en el Golfo y en el Golfo de Omán sin poder determinar su posición, de forma temporal o permanente.

    Dimitris Ampatzidis, analista senior de riesgos y cumplimiento en la firma de inteligencia del mercado energético Kpler, dijo a AFP que esa cifra equivale aproximadamente a la mitad de los buques en la zona.

    La gran mayoría de esas embarcaciones está frente a las costas de los Emiratos Árabes Unidos y de Omán.

    Un sistema de navegación satelital se compone de una constelación de satélites que transmiten señales horarias a la Tierra, lo que permite al receptor calcular su ubicación con precisión.

    Los smartphones modernos captan señales de cuatro constelaciones: el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) estadounidense, el europeo (Galileo), el ruso (GLONASS) y el chino (BeiDou).

    Hoy, la mayoría de los teléfonos celulares emplean dos bandas de frecuencia GPS: una más antigua y débil y otra más reciente y potente.

    Pero “muchos barcos solo escuchan la señal GPS civil original, llamada señal L1 C/A. Es la que existe desde principios de los años 90 para uso civil”, explicó a la AFP Todd Humphreys, profesor de ingeniería de la Universidad de Texas en Austin.

    Por eso, la mayoría de los buques no pueden confiar en los sistemas BeiDou o Galileo si el GPS falla.

    La situación resulta aún más grave en la aviación, por las normas propias del sector.

    “Hoy en día, no se encuentra ningún avión en el mundo cuyo receptor GPS integrado sea capaz de rastrear e interpretar señales distintas del GPS L1 C/A. Por lo tanto, está obsoleto desde hace 15 años”, afirmó Humphreys.

    Interferir una señal GPS “no es tan complicado”, dijo Katherine Dunn, autora de un próximo libro sobre la historia del GPS, “Little Blue Dot”.

    Lo único que se necesita es “otro transmisor de radio que pueda transmitir en la misma frecuencia, pero más fuerte”, dijo, lo que crea “un muro de confusión”.

    La suplantación de identidad es más sofisticada y más peligrosa, y afecta al Sistema de Identificación Automática (AIS) de un barco.

    Cada barco envía, una vez por segundo, un mensaje por una frecuencia de radio universal que informa su identidad, destino y posición.

    La suplantación manipula ese sistema, haciendo que el buque afectado emita una posición falsa o incoherente, lo que puede llevar a que parezca estar en tierra en Irán o en los Emiratos.

    Hoy las señales GPS no sólo sirven para fijar una ubicación: también alimentan relojes a bordo, sistemas de radar y registros de velocidad, dijo Dunn.

    Por eso, aun cuando las embarcaciones frente a los Emiratos o Kuwait estén protegidas del fuego de drones y escoltadas por el Estrecho de Ormuz, navegar sin GPS resultaría peligroso.

    “Dado el tamaño de los barcos, se ha hecho necesaria la asistencia electrónica para dirigirlos”, dijo un capitán de marina mercante que ha navegado en buques de carga alrededor del mundo.

    Las tripulaciones “tienen que recurrir a instrumentos del siglo XX: radares o puntos de referencia visibles”, explicó a la AFP bajo condición de anonimato.

    Sin duda, la interferencia de señales se emplea con fines tanto ofensivos como defensivos. Los países del Golfo orientan sus sistemas hacia sus propias costas para repeler los drones iraníes Shahed guiados por satélite, aceptando, como coste considerado aceptable, la perturbación de sus propias vidas.

    Israel aplicó la misma medida en 2024, al igual que Irán tras sus 12 días de confrontación con Israel el año pasado.

    “Aunque su propio tráfico aéreo o marítimo, sus repartidores o sus aplicaciones de citas se vean afectados por interferencias y suplantación de GPS, lo harán, como hizo Israel. Israel lo hizo durante un año en 2024”, afirmó Humphreys.

    Para la navegación aérea y marítima, las empresas emergentes desarrollan tecnologías alternativas que emplean el campo magnético de la Tierra o la navegación inercial.

    Pero para los buques actuales, navegar sin GPS sigue siendo una perspectiva distante.

    (AFP)

  • Contexto internacional agrava costos y reitera el trilema de la política económica argentina

    Contexto internacional agrava costos y reitera el trilema de la política económica argentina

    Varios economistas han señalado el “trilema” de política económica que afronta el Gobierno: reducir la inflación, acumular reservas en el BCRA y lograr la reactivación de la actividad. Conseguir esas tres metas de forma simultánea se le ha mostrado esquivo.

    La prioridad oficial desde el inicio fue bajar la inflación, objetivo que se alcanzó —en términos de la tasa mensual— hasta mayo de 2025.

    La acumulación de reservas se postergó hasta el comienzo de la denominada “fase 4”, periodo en el que el Banco Central ha comprado más de USD 3.000 millones.

    El tercer objetivo, referido a la producción y el empleo, quedó relegado. Como el Gobierno busca recuperar una inflación descendente, sostiene tasas de interés elevadas y absorbe del mercado, incluso en exceso, los pesos que el BCRA inyecta al comprar dólares. De ese modo encorseta al dólar y apuesta a que una política ortodoxa, basada en el control de los agregados monetarios, termine sometiendo a los precios.

    Con la guerra en Medio Oriente, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 puntos básicos y el “vuelo a la calidad” jugó en contra de los activos argentinos

    Ahora, con la guerra en Medio Oriente ocupando el centro de la política y la economía internacionales, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 pb y el “vuelo a la calidad” perjudicó a los activos argentinos, neutralizando e incluso invirtiendo el efecto neto del conflicto sobre la economía local. En el lado positivo, el conflicto aumenta en dólares las exportaciones de crudo y subraya las ventajas de Argentina como futuro proveedor mundial de GNL (el gas que se transporta en forma líquida, en buques metaneros, tras su licuefacción en plantas fijas o móviles).

    Gas argentino para Europa, a futuro

    Ese potencial se plasmó en el reciente acuerdo entre el consorcio Southern Energy, liderado por Pan American Energy, y la alemana SEFE (sigla de Securing Energy for Europe), para proveer 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027.

    Juan Bosch, presidente de Saesa y experto en comercialización de hidrocarburos, dijo a Infobae: “nos encuentra en una situación muy distinta a la que estábamos acostumbrados; de deficitarios (USD 7.000 millones de balanza comercial energética en 2012) a superavitarios (USD 7.000 millones en 2025), fundamentalmente por exportaciones de petróleo. Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto en materia de producción sino también en rutas de transporte afectadas. Somos una fuente sólida y atractiva para consumidores de GNL”.

    Sin embargo, recordó Bosch, en la próxima “ventana de invierno” Argentina seguirá importando GNL (a priori, se estima que serán entre 15 y 20 cargas) a un precio ahora muy volátil y con una novedad: la importación y administración ya no la hará la estatal Enarsa, que engrosaba la cuenta fiscal de subsidios, sino la empresa privada que gane la licitación que se hará en abril para importar el GNL que llegue a la terminal de Escobar y venderlo a la demanda interna (entre los posibles interesados se menciona a Trafigura, YPF, Total Energies y Naturgy).

    Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto (Bosch)

    “Estamos viendo precios para esa importación muy elevados y será el primer invierno en que la gestión la haga una empresa privada. A priori debería ser más eficiente en análisis de costos y evaluación de riesgos, pero falta ver las opciones y cómo se ejecuta, y cómo se presenta el invierno”, dijo Bosch.

    Gas acorralado, en el presente

    A diferencia del petróleo, donde existen muchos más oferentes y rutas alternativas de transporte, el cierre del estrecho de Ormuz afectó con mayor severidad al gas. No solo cesó la actividad de Qatargas, que aporta el 20% del GNL mundial; además no hay certezas sobre cuándo podría reanudarse, explicó Bosch, y eso demandaría al menos un mes desde que el conflicto se dé por resuelto, algo hoy incierto.

    La zona es clave no solo por el gas, sino también por la producción de fertilizantes y por el equilibrio del mercado mundial de aluminio. Cuando Estados Unidos e Israel ampliaban sus ataques sobre Irán, ALBA (Aluminios Bahrein) negociaba la compra de Dunkerque, la principal planta de aluminio de Europa. Así, el aluminio —el segundo metal más comerciado del mundo, detrás del hierro y por delante del cobre— acumula una suba de más del 25,7% en lo que va del año e impacta en todo el espectro metalífero.

    Los fertilizantes, a su vez, son claves para la productividad del campo, que seguirá siendo durante varios años el principal proveedor de divisas de la Argentina. “Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado, pero el aumento de precios sí está sucediendo a las puertas de la siembra en el hemisferio norte, en particular en Estados Unidos y eso pone presión adicional sobre los precios de los granos”, explicó Guido D’Angelo, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

    El impacto sobre precios fue esta vez inferior a lo ocurrido en febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, pero a la incertidumbre sobre los valores se suma ahora la duda sobre la provisión en sí, dado que la oferta está mucho más concentrada. Ese fenómeno se refleja en que el aumento de los precios spot (de contado) ha superado al de futuros a un año, indicativo de que el mercado apuesta a una resolución del conflicto antes de ese plazo. Sin embargo, no se espera que eso ocurra de inmediato.

    Fertilizantes y el campo argentino

    D’Angelo precisó que cerca del 50% del consumo de fertilizantes en Argentina es importado. En 2025 el país importó poco más de USD 2.000 millones en fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se explica por una parada técnica de Profertil y por el temporal en Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta productora del país.

    Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, indica un estudio de la BCR, son la urea, un nitrogenado, y el fosfato monoamónico (MAP).

    A su vez, maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país, según datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa). Además, el maíz sufrió un impacto negativo en precios porque Irán es uno de los principales importadores mundiales, abastecido mayormente por Brasil. El principal período de importación de fertilizantes es la segunda mitad del año y responde a decisiones de siembra ya tomadas hacia mayo.

    La suma y resta de efectos que el conflicto genera sobre la economía argentina es un ejercicio resbaladizo. En principio, el aumento del precio del petróleo, de la soja, del trigo y del litio favorece comercialmente a la Argentina. Pero varios de esos factores, y el conjunto, ejercerán más presión sobre los precios y la inflación.

    Cuestiones de confianza

    Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de la Fundación Mediterránea y uno de los analistas más agudos del “trilema” de política económica, sostiene que el “vuelo a la calidad”, típico de los momentos de crisis e incertidumbre, golpeó con fuerza a los activos argentinos.

    Frente a expectativas de inflación aún altas, dijo el economista del Ieral, el Gobierno redobló la apuesta: restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (aun con los fuertes vencimientos que enfrenta este año y el próximo), bajo la hipótesis de que la relativa escasez de pesos y de bonos argentinos hará que ambos se revaloricen. Por ahora, eso no está ocurriendo.

    Frente a expectativas de inflación todavía altas el gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (Vasconcelos)

    Según Vasconcelos, el Gobierno desconoce el lado de la demanda o, dicho de otro modo, que “las negras también juegan”. Así, por ejemplo, mientras Argentina cerró febrero con un nivel de riesgo país equivalente al de fin de 2025, Ecuador, que partía de un nivel similar, aprovechó el momento y lo redujo a la zona de 450 puntos básicos.

    De igual forma, existe una diferencia de 36 puntos porcentuales entre la caída del Merval en dólares —11% respecto de fin de 2025— y el aumento del Bovespa brasileño, que ganó 25% en el mismo período (hasta fin de febrero, antes del inicio del conflicto en Medio Oriente). Lo mismo, apunta Vasconcelos, se refleja en la divergencia entre las ADR bancarias: las de bancos argentinos cayeron 15%, mientras las de sus pares brasileños subieron en promedio 28%.

    De ese modo, la “luna de miel” legislativa del Gobierno y el discurso abiertamente confrontativo de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso son expresiones de un dominio político que, por ahora, no encuentra respaldo en la evolución de la economía, marcada por cierres y despidos.

    El Presidente, que en los próximos días participará en la Argentina Week en Nueva York, debe evaluar si el entusiasmo que suscitan sus ideas y discursos en ciertos ámbitos equivale a la confianza que su Gobierno necesita generar para resolver el trilema: acumular reservas, reducir el riesgo país, desacelerar la inflación e impulsar la actividad y el empleo de manera simultánea.

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  • Clima de negocios: Argentina Week, ritmo económico y reelección de Milei, según presidente de JP Morgan

    Clima de negocios: Argentina Week, ritmo económico y reelección de Milei, según presidente de JP Morgan

    El presidente de JP Morgan Argentina y el Argentina Week

    Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia y uno de los organizadores del Argentina Week –junto a la Embajada Argentina en EEUU, Bank of Americas y el fondo Kaszek–, adelantó que el evento de promoción que el gobierno de Javier Milei celebrará la próxima semana en Nueva York está “mega sold out”.

    El encuentro convocará a más de 400 líderes del sector privado, funcionarios de Estados Unidos, referentes de la política internacional, miembros del gabinete y buena parte del círculo rojo local. Participarán como panelistas más de 50 CEOs y presidentes de empresas argentinas y asistirán más de 100 ejecutivos.

    Según el ejecutivo, “el objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas”.

    En una entrevista con Infobae, Gómez Minujín habló sobre las expectativas y los desafíos para la llegada de capitales al país, la estrategia del Gobierno, el rol de los mercados internacionales y la coyuntura económica. También describió la situación actual de JP Morgan en la Argentina y la relación bilateral con Estados Unidos.

    La relación bilateral entre Argentina y EEUU

    “Hay un interés muy importante por Argentina. Se intentó en otro momento, pero nunca se llegó a concretar. Ahora hay una sensación de que hay cambios, por la situación que está viviendo Argentina, por el presidente Milei o una combinación de esos factores. Va a ser un evento único, que hasta ahora nunca ocurrió para Argentina”, detalló el ejecutivo en diálogo con este medio.

    Es hijo de la artista plástica Marta Minujín y del fallecido economista Juan Carlos Gómez Sabaini. Tiene 60 años y pasó la mitad de su vida en el banco estadounidense, cuyo origen se remonta a 1799 y a John Pierpont Morgan como referente: ingresó en 1995 y preside la filial local desde 2008. Antes trabajó en el BID, en Washington. Presidió ArteBA, es cofundador y miembro del Consejo Consultivo de Fundación Cruzada Argentina y presidió hasta el año pasado Amcham, la centenaria cámara de empresas de EEUU en el país.

    En la torre del banco, la más grande de EEUU y la más valiosa del mundo si se considera su capitalización —unos USD 780.000 millones—, en Park Avenue, Midtown Manhattan, se desarrollará la primera jornada de Argetina Week. Jamie Dimon, el CEO de la entidad, presentará a Javier Milei.

    — ¿Qué cree que buscan los inversores que asistirán al evento?

    — Es una agenda amplia que abarca salud, tecnología, economía del conocimiento, agronegocios, minería y energía. Participarán funcionarios del gobierno de EEUU, embajadores de ambos países, ministros y autoridades del gobierno argentino, con Milei a la cabeza. Jamie Dimon abrirá el evento y presentará al Presidente. El objetivo es promover a Argentina: estamos apuntando a la economía real y a las finanzas, pero sobre todo a inversión directa, que es lo que el país necesita.

    Gómez Minujín habló también de la coyuntura económica local

    — ¿Qué le falta a Argentina para terminar de convencer a ese público inversor?

    — Aún falta conocimiento sobre lo que realmente está ocurriendo en Argentina. En el Argentina Week se va a discutir y mostrar dónde está parado el país y qué falta para avanzar. Hay que transmitir confianza. Muchos inversores observan la coyuntura y se preguntan qué pasará el año que viene en las presidenciales. Los últimos presidentes no pudieron renovar sus mandatos porque la sociedad no estaba satisfecha. ¿Se podrá esta vez dar vuelta la página, posicionar al país, generar empleo, bajar la inflación de verdad y mantener el superávit? Esa es la pregunta que se hacen todos. ¿Por qué nos va mal si tenemos recursos naturales, capital humano y un territorio increíble sin conflictos raciales y religiosos? Es momento de creer que esta vez puede ser diferente.

    — ¿Qué sería un Argentina Week exitoso?

    — Que los participantes perciban a Argentina como un lugar atractivo para invertir. Ese sería el éxito.

    — ¿Cómo definiría la relación bilateral entre Argentina y EEUU?

    — No recuerdo un momento de tanta cercanía. Más allá de la relación personal entre Milei y Trump, el gobierno americano nos ve como un aliado particular e importante. El año que viene hay elecciones y eso suele traer volatilidad y temor: la gente se refugia en el dólar. Pasó antes. Estoy convencido de que Estados Unidos jugará un papel significativo, como ocurrió en las elecciones de medio término del año pasado, tratando de ayudar en la estabilización del país.

    — ¿Ve una situación similar, un eventual apoyo si fuera necesario?

    — Sí, porque nos perciben como un aliado estratégico.

    El número 1 de JP Morgan y la tensión entre el Gobierno y un grupo del “círculo rojo” local

    — ¿Cómo ve la economía argentina en este 2026, considerando el escenario internacional y los conflictos bélicos recientes?

    — Argentina históricamente ha sido una economía cerrada y es financieramente más débil. Necesitamos que el contexto global esté estable para poder acceder a los mercados. Nos impacta lo que sucede en Medio Oriente porque genera incertidumbre mundial y encarece todo. Los problemas no se resolvieron y hoy no hay acceso al mercado de capitales; eso llevará tiempo. Estamos en un proceso de estabilización tras el riesgo sistémico de 2023. Las cosas se van ordenando de a poco, pero aún no cruzamos al otro lado del río. En algún momento de este año habría que salir al mercado internacional de capitales. El ministro Luis Caputo no quiere hacerlo a tasas elevadas y tiene sentido proteger el superávit fiscal.

    — El Gobierno parece privilegiar el mercado interno a la hora de buscar financiamiento; ¿coincide con esa estrategia?

    — En cuanto surja una nueva ventana internacional, debería intentarlo, aunque la situación es más compleja ahora. Paralelamente, es necesario desarrollar un mercado de capitales local, como tienen la mayoría de los países. Desde la expropiación de las AFJP, un error grave según mi visión, se destruyó parte del mercado de capitales.

    — Áreas de research de muchos bancos internacionales emitieron informes críticos sobre Argentina la última semana. ¿Los bancos le soltaron la mano al país?

    — No, no creo. Hablo por JP Morgan: tenemos una mirada constructiva y pensamos que la inflación seguirá bajando. El año cerrará en torno al 26%, por debajo de 2025, y habrá un crecimiento de 3,4%, con arrastre estadístico del año pasado. No todos los sectores están bien: agro, energía y, potencialmente, minería están mucho mejor que otros que dependen del consumo masivo. Estamos transitando hacia una economía más abierta y en ese proceso habrá ganadores y perdedores; por eso hay ruido y preocupación. El sector industrial demanda un tipo de cambio distinto o que no se aumenten impuestos para facilitar importaciones. Son ajustes puntuales. El Gobierno plantea que sin resolver la macro no se puede resolver la micro.

    — ¿Qué es lo que más le preocupa de la coyuntura macroeconómica argentina?

    — No quiero parecer parcial por mi especialidad financiera, pero Argentina debe acceder al mercado de capitales a tasas más bajas. No debe crecer la desconfianza social por falta de crecimiento del sector privado. Por eso hacemos el Argentina Week: para intentar generar inversión en el sector privado y en la economía real. Debemos lograr que la economía crezca en su conjunto, algo que todavía falta.

    — Además de bajar la inflación, ¿en qué debería enfocarse Argentina a corto plazo?

    — Era necesario aprobar la reforma laboral, no solo para modernizar la ley sino para mostrar que el Gobierno tiene la gobernabilidad para impulsar reformas.

    — ¿Es una buena reforma?

    — Es buena, pero no será un game changer: no significa que automáticamente todo el mundo vendrá a invertir. La confianza es clave. Otra vez, habrá que ver qué sucede en las elecciones del año que viene. Creo que una continuidad sería positiva.

    — ¿Cree que esa continuidad tiene posibilidades?

    — Creo que sí. Depende de factores que ya mencioné: acceso al mercado, mayor inversión, reducción de la inflación y evitar una recesión. Son variables importantes. La gente vota por su bolsillo y su situación personal. Si hoy hubiera elecciones, el presidente Milei ganaría. Además, la oposición no logró renovar su discurso.

    — Hay una tensión creciente entre el Gobierno y sectores empresariales, sobre todo industriales. ¿Cómo interpreta ese contexto?

    — Los industriales necesitan tasas de interés más bajas para renovarse y competir internacionalmente. Requieren maquinaria y mayor inversión. No hay un sector de la construcción activo ni un mercado hipotecario desarrollado. Si el riesgo soberano sigue alto será difícil que bajen las tasas. Existe además la reforma tributaria: el Gobierno podrá decir que ya redujo algunos impuestos y retenciones y que el superávit es esencial. Esa es la tensión que se está dirimiendo.

    — ¿La virulencia en los discursos complica estos procesos?

    — Los ataques personales no ayudan. Nunca estuve a favor de ellos, que sí ocurrieron en momentos anteriores, cuando los presidentes ponían a alguien entre la espada y la pared. El Presidente tiene su estilo y no le está yendo mal. Es importante escuchar y respetar todas las posiciones.

    — Hablemos del banco: ¿qué es JP Morgan hoy en Argentina?

    — Este país es increíble y puede dar mucho más. Es como tener un auto de carrera frenado. Por eso seguimos invirtiendo. Tenemos un centro de servicios, el BACC (Buenos Aires Corporate Center), donde trabajan 4.000 personas y proyectamos llegar a 5.000. Abrimos muchas vacantes: el año pasado contratamos 1.000 personas y recibimos 50.000 postulaciones. Vamos a seguir creciendo porque hacemos trabajo de alto valor agregado; no somos un call center. Además, mantenemos nuestro negocio tradicional de banca de inversión, ayudando a grandes empresas a conseguir financiamiento y financiando proyectos.

    — ¿Cómo es exportar servicios a la propia corporación desde Argentina con el actual nivel del dólar y de costos?

    — El costo es el doble que en India y Filipinas, por ejemplo, y se acerca al de algunas áreas de países más desarrollados, como ciertos sectores del Reino Unido. El punto es que aquí hay talento igual o mejor que en los lugares más sofisticados del mundo. El costo salarial argentino es más alto que hace un año, pero competimos con posiciones de primer nivel en otros mercados que son aún más caras. No nos medimos con India; nos medimos con Estados Unidos. Y allí seguimos siendo muy competitivos.

    — ¿Hace cuánto está en el banco?

    — Hace 30 años. Como presidente, desde 2008. Pasé por varias crisis.

    — ¿Cuál fue el mejor y el peor momento en esas décadas?

    — El peor fue 2001: yo estaba en el banco, aunque no como presidente. Fue una crisis financiera sistémica gravísima; Argentina retrocedió mucho. Habría que analizar cómo llegamos a ese punto, a esa bomba de tiempo. El año de la pandemia, 2020, también fue muy complicado. En Argentina uno está acostumbrado a vivir en crisis, por lo que buscar el ajuste más fino es inusual.

    — ¿Y el mejor momento?

    — Hoy vivimos una de las mejores etapas. Hay expectativa de que Argentina pueda dar vuelta la página y progresar. Si no lo logra, si el Gobierno fracasa y los argentinos volvemos a caer, será muy difícil de sostener. La sociedad no está en su mejor momento, pero hay mucha expectativa y gente apostando a este cambio. Si no lo logramos como conjunto y con liderazgo, será muy decepcionante.

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