Irak propuso crear un consejo unificado de coordinación de seguridad con Irán y Arabia Saudita para intentar recomponer la relación entre ambos países, marcada por una fuerte desconfianza. La iniciativa fue presentada por el asesor de seguridad nacional iraquí, Qasim al-Araji, quien señaló que busca abordar lo que definió como una “crisis de confianza” entre Teherán y Riad.
La propuesta surge después de un nuevo episodio de tensión entre Arabia Saudí e Irak. El 27 de julio, Riad aseguró que había derribado drones provenientes de territorio iraquí que tenían como objetivo instalaciones petroleras. Las autoridades saudíes atribuyeron el ataque a grupos vinculados con Irán.
Ante esa situación, el primer ministro de Irak ordenó abrir una investigación para determinar lo ocurrido. Hasta el momento, ni Arabia Saudí ni Irán se pronunciaron públicamente sobre la iniciativa planteada por Bagdad.
Irak busca controlar las armas de los grupos vinculados con Irán antes de la salida de EEUU
El gobierno iraquí también enfrenta un desafío dentro de sus propias fronteras debido a la presencia de grupos armados vinculados con Irán. El Ejército anunció la creación de un comité destinado a avanzar en el control estatal de las armas, una cuestión que durante años generó tensiones por la actividad de distintas facciones dentro y fuera de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una estructura paramilitar respaldada por el Estado que reúne a numerosos grupos alineados con Teherán.
En este contexto, Al-Araji sostuvo que la salida prevista de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, programada para el 30 de septiembre, puede convertirse en un punto de partida para avanzar hacia un mayor control estatal del armamento.
El funcionario pidió alcanzar un acuerdo para desarmar a las distintas facciones y separar su actividad de los partidos políticos, aunque también planteó la necesidad de garantizar los derechos de quienes integran esos grupos.
Por su parte, el presidente Nizar Amidi afirmó días atrás que solo dos o tres facciones todavía no entregaron sus armas. El mandatario se mostró confiado en que las negociaciones permitan resolver un problema que calificó como “altamente interrelacionado”.
Javier Negre confirmó que Fernando Cerimedo se desvinculó por completo de La Derecha Diario la semana pasada, días antes de que el consultor argentino fuera detenido en Bolivia acusado de enviar sicarios para asesinar a su expareja, Nadia Beller.
El periodista y propietario del portal liberal-libertario dio a conocer la situación en una entrevista con Eduardo Feinmann en Radio Mitre. Negre explicó que Cerimedo lo contactó personalmente la semana anterior al estallido del caso judicial para comunicarle que aceptaba la oferta de venta que él mismo le había planteado meses atrás. “Fernando, desde la semana pasada, llegó a un acuerdo privado de desvinculación total de La Derecha Diario y de mi persona”, declaró.
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Según Negre, las conversaciones para que Cerimedo abandonara la sociedad habían comenzado a principios de año, motivadas por la escasa participación del consultor en la gestión cotidiana del medio. “Le pedí por favor que se saliese del medio de comunicación, porque no tenía incidencia directa ni en la gestión, ni en el management, ni en cargos directivos”, señaló. La operación, que ya existía de palabra, quedó finalmente rubricada por escrito este viernes, luego de que la detención de Cerimedo retrasara los trámites finales.
La información aportada por Negre coincide con el testimonio de la propia Beller. La víctima del intento de femicidio salió públicamente en defensa del periodista español y rechazó que se lo vincule al caso. “Yo sí sabía que Fernando había vendido sus acciones como parte del proceso de finiquitar sus empresas para llevar adelante su proceso de divorcio. Esto no es algo que esté diciendo ahora para favorecer a nadie: es algo que me consta”, escribió Beller en una aclaración que difundió en sus redes sociales.
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Negre reconoció haber conocido a Cerimedo y haber compartido con él la estructura empresarial del portal, pero trazó una línea clara entre el área editorial y las actividades de consultoría que el acusado desarrollaba de forma paralela. “Fernando tenía una parte que es el asunto de la consultoría política, que tenía otro socio americano, y yo desconozco cualquier actividad que hiciese con él”, afirmó. En la misma línea, negó que La Derecha Diario haya recurrido a granjas de bots o cuentas coordinadas: “Fernando no tenía acceso a nuestras cuentas de redes sociales. El tráfico de La Derecha Diario es completamente orgánico”, sostuvo.
El periodista también fue consultado sobre el papel de Cerimedo en los encuentros de la comunidad hispana en Estados Unidos donde participa el presidente argentino Javier Milei. Negre aclaró que la empresa organizadora de esos eventos es Latino Wall Street y que Cerimedo nunca tuvo vinculación directa con esa iniciativa, más allá de haber recibido un reconocimiento en la gala de Hispanidad celebrada en Mar-a-Lago. “La Derecha Diario será un medio que difunda como medio de comunicación, como puede hacer Radio Mitre o cualquier otro medio. Pero la empresa organizadora es Latino Wall Street y el presidente Milei ha confirmado su asistencia”, precisó.
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Cerimedo permanece detenido desde el martes 18 de agosto, acusado de haber contratado sicarios para asesinar a Beller. Por su parte, la víctima pidió que su caso no sea instrumentalizado en disputas políticas. “No se puede utilizar el dolor y la gravedad de estos hechos como herramienta para atacar a personas que no tienen nada que ver, simplemente porque resultan convenientes dentro de una determinada narrativa política”, advirtió en su comunicado.
China acusó este lunes al gobierno de Estados Unidos de presionar a países de América Latina, entre ellos Argentina, para que sustituyan a proveedores tecnológicos chinos, después de que la Casa Blanca advirtiera de supuestos riesgos de espionaje, ciberataques e interrupciones de redes asociados a empresas del gigante asiático.
Lin Jian, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, calificó la estrategia estadounidense de “acoso tecnológico flagrante” y aseguró que “fabrica hechos y tergiversan la realidad”. China instó a EEUU a “dejar de interferir en el derecho de los países soberanos a elegir de forma independiente a sus socios de cooperación” y a poner fin a lo que calificó de “manipulación política”.
Hace diez días la Argentina y las actividades del gigante chino Huawei fue parte central de las tensiones entre las potencias. Un inédito cruce de advertencias y amenazas entre las embajadas de EEUU y China se desplegó tanto en foros empresarios como en redes sociales.
El embajador estadounidense, Peter Lamelas, afirmó en el marco del foro de energía de Amcham que “China exige a sus empresas que le den a su Estado acceso a cualquier dato que pasa por su tecnología y sus redes de IA. Cualquier dato que pasa por sus redes es controlado por el Partido Comunista chino. Esto no vale. Y tampoco va a ayudar a atraer inversores extranjeros a Vaca Muerta”.
En respuesta, la embajada de China en Argentina a través de un comunicado publicado en X, calificó sus acusaciones como una “calumnia sin ningún fundamento” y acusó a Washington de actuar con una “mentalidad de Guerra Fría”.
Los cruces se dan en momentos en que el responsable para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Juan Pablo Segura, señaló que la legislación china obliga a proveedores como Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI a cooperar con los servicios de inteligencia de Pekín y advirtió de que sus tecnologías plantean riesgos de espionaje, afirmaciones que China rechaza.
El funcionario estadounidense instó además a los socios de Washington en América a cambiar “rápidamente” a proveedores considerados de confianza para proteger a sus ciudadanos y su soberanía, un mensaje que posteriormente fue replicado por representaciones diplomáticas estadounidenses en la región.
Lin contraatacó este lunes recordando que Estados Unidos ha llevado a cabo durante años actividades de vigilancia y ciberataques en Latinoamérica y el Caribe.
La Cámara de Diputados debate este miércoles 26 de agosto dos proyectos clave: Inocencia Fiscal y la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Ambas iniciativas reabren la actividad legislativa tras dos meses sin sesionar.
El temario completo incluye cinco proyectos en total. Entre ellos, la adhesión al tratado de patentes, que busca incorporar a Argentina a un sistema internacional que unifique y simplifique el trámite de solicitudes de patentes internacionales mediante un procedimiento único.
Inocencia Fiscal II: menos controles para declarar bienes
El proyecto modifica el Régimen Simplificado de Declaración Jurada del Impuesto a las Ganancias que administra ARCA. Fue impulsado por el Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, y elimina los topes de ingresos anuales que hasta ahora se ubican en $1.000 millones anuales y $10.000 millones patrimoniales para todas las personas humanas y herencias no adjudicadas. Permite corregir errores en las declaraciones juradas sin perder el lugar en el régimen. También obliga a ARCA a probar con datos concretos cualquier diferencia antes de objetar una declaración y perdona multas a quienes ya regularizaron ajustes previos en Ganancias o IVA.
El objetivo declarado del Gobierno es sumar al circuito formal los “dólares del colchón”. Funcionarios de Economía estiman ese stock en un rango cercano a los USD 170.000 millones, cifra que no está respaldada por una medición oficial publicada y que debe leerse como una proyección política antes que como un dato verificado.
El borrador del proyecto fue impulsado principalmente por el caso Manuel Adorni. La esposa del entonces jefe de Gabinete se adhirió al régimen original antes de que él presentara su declaración jurada. La pareja está investigada por presunto enriquecimiento ilícito. El hecho instaló la pregunta de si los funcionarios públicos pueden beneficiarse de un régimen que ellos mismos administran.
La Libertad Avanza respondió con una cláusula que excluye a los funcionarios públicos de los beneficios del régimen, que pueden seguir usándolo solo como canal para presentar la declaración. Esa concesión sumó el apoyo de PRO y UCR en comisión.
La diputada oficialista Laura Rodríguez Machado aseguró que este proyecto busca “perseguir a los verdaderos evasores y no a quienes cumplen con sus obligaciones tributarias”. El Gobierno agregó una distinción técnica: no es un blanqueo de activos, sino una declaración jurada simplificada, que reduce la cantidad de datos, requisitos y documentación que un contribuyente debe presentar ante un organismo oficial.
La oposición rechazó el proyecto en bloque. La diputada nacional del Frente de Izquierda Myriam Bregman dijo que se trata de “una ley para los grandes evasores”. Esteban Paulón (Partido Socialista) aseguró que la iniciativa “tiene una trampa” y que “es un jubileo”. “Nos va a costar mucho”, señaló. En una posición similar se ubicó el peronista Guillermo Michel, quien calificó al proyecto como inconstitucional: “El Estado no puede renunciar a su facultad de fiscalización”.
El Gobierno descarta reunir las dos sanciones -Diputados y Senado- antes del 27 de agosto, fecha límite para presentar las declaraciones juradas de Ganancias 2025. La meta de esta sesión es que Diputados lo apruebe y el trámite siga después en el Senado. En comisión, el proyecto pasó por 37 votos contra 33.
La reforma del BCRA: un solo objetivo y blindaje para sus autoridades
Javier Milei presentó la reforma por cadena nacional el 30 de julio desde la Casa Rosada, con críticas a la gestión de Cristina Kirchner y a la ex titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont. El texto entró a Diputados al día siguiente. Obtuvo dictamen de mayoría el 12 de agosto, con 42 firmas sobre 73 diputados presentes.
El proyecto reemplaza los cinco objetivos vigentes desde 2012 por uno solo, centrado exclusivamente en preservar el valor de la moneda. Para garantizar la solvencia del organismo, prohíbe los adelantos transitorios al Tesoro, los préstamos a las provincias y el uso de letras intransferibles, además de limitar la distribución de utilidades únicamente a las ganancias que el BCRA efectivamente obtenga.
También refuerza su autonomía institucional al sacar al Ministerio de Economía del directorio y exigir una mayoría de dos tercios en ambas cámaras del Congreso para remover a sus autoridades. Por último, elimina las reservas de libre disponibilidad y establece un mecanismo para cancelar de forma progresiva tanto los adelantos acumulados como las letras intransferibles existentes.
El Gobierno la califica como una de las “reformas estructurales más importantes de los últimos 91 años” y sostiene que sirve para “poner fin a la estafa de financiar dinero para la alta política”. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, planteó otra cosa: el organismo ya opera bajo buena parte de esas restricciones en la práctica. En comisión, economistas afines al Gobierno compararon la inflación mensual promedio de Brasil y Perú -0,4%- con la de Argentina en el mismo período -4,2%-.
Maximiliano Ferraro(CC) marcó la contradicción central del proyecto: “Milei propone mayorías agravadas de dos tercios para la remoción de los miembros del directorio, pero no exige esa misma mayoría, u otra calificada, para su designación”. El Gobierno nombró a Bausili sin esa mayoría reforzada.
Julia Strada (Unión por la Patria) cuestionó otro punto: dijo que la reforma habilitaría usar el oro del BCRA como garantía, porque Bausili “no se animó a firmar el préstamo contra el oro” tras una denuncia previa. También objetó la derogación del artículo 61 de la Ley de Administración Financiera, que obligaba al BCRA a dictaminar sobre la sostenibilidad de la deuda.
El bloque peronista se retiró del plenario durante el debate en comisión. La bancada de Germán Martínez (Unión por la Patria) vació la sala en otra sesión, después de cuestionar que solo se invitara a exponer a economistas afines al Gobierno.
El verdadero test del 26 de agosto no es la ley, es el número
Los dos proyectos llegan al recinto con números de naturaleza distinta, y esa diferencia importa para entender qué tan resuelta está cada votación.
Inocencia Fiscal II salió de comisión con una votación cerrada: 37 votos a favor contra 33 en contra, sobre 70 presentes. Es un resultado ajustado, sostenido con una concesión puntual -la exclusión de los funcionarios públicos de los beneficios del régimen- que costó negociación directa con PRO y UCR. Con ese margen, cualquier ausencia o cambio de posición en el recinto puede alterar el resultado.
La reforma del BCRA, en cambio, no se resolvió con una votación de sí o no en comisión, sino con la firma de un dictamen de mayoría: 42 firmas sobre 73 diputados presentes, respaldadas por LLA, PRO, UCR, Producción y Trabajo, Independencia e Innovación Federal. Firmar un dictamen no equivale a comprometer el voto en el recinto, pero sí anticipa una base de apoyo más amplia y con más bloques aliados que la de Inocencia Fiscal II, que dependió de una negociación más estrecha y de último momento.
Comparados en esos términos -no como cifras equivalentes, sino como indicadores de cuánto trabajo de construcción de mayoría queda pendiente antes del recinto- la reforma del BCRA llega con el camino más allanado. Inocencia Fiscal II, en cambio, necesita sostener casi sin fisurasel mismo esquema de alianzas que logró en comisión, algo más difícil de garantizar en una sesión donde también se vota el proyecto más resistido por la oposición.
La diferencia en la solidez de cada mayoría sugiere dónde está la prioridad real del Gobierno. El proyecto con la base más amplia y menos expuesta a filtraciones de última hora es el que reorganiza la arquitectura institucional de la política monetaria, no el que regula el régimen tributario de las personas físicas. Blindar al BCRA de futuros cambios políticos -vía mayorías agravadas para remover autoridades- apuesta a la permanencia del modelo económico más allá del resultado electoral. La asimetría entre los requisitos para designar y remover autoridades no es, bajo esta lectura, un error de diseño, sino que es el diseño.
Esa apuesta tiene un riesgo concreto. Concentrar poder de veto institucional en directores designados en este mandato, sin exigir el mismo consenso para nombrarlos, puede leerse hoy como blindaje técnico. Puede leerse mañana, si LLA pierde terreno electoral, como atrincheramiento de una gestión puntual. Ese intercambio -previsibilidad de política monetaria a cambio de flexibilidad institucional futura- es, para esta lectura, el centro real de la disputa, más allá de los detalles sobre adelantos transitorios o letras intransferibles.
La sesión del 26 de agosto mide algo más grande que dos leyes puntuales: si el Gobierno puede construir mayorías legislativas estables después de un invierno sin sesiones, y hasta dónde ese margen sostiene el modelo económico que hoy solo tiene garantizada la letra de la ley.
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A poco más de un año de las elecciones presidenciales, todavía no hay candidatos definidos ni encuestas confiables sobre la intención de voto. Sin embargo, hay un actor que ya empezó a votar: el mercado. Todos los días, los operadores compran y venden activos argentinos incorporando una lectura que combina la macroeconomía, el humor social y el cálculo político de lo que puede pasar el 24 de octubre de 2027.
En ese contexto, un informe de la consultora GMA Capital buscó ir más allá de la simple constatación de que el riesgo país subió, para explicar qué probabilidad de triunfo le está asignando el mercado a Javier Milei en las elecciones presidenciales de 2027 si se toma como insumo exclusivo el precio de los bonos.
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El punto de partida es un dato concreto: desde el 7 de julio, el riesgo país argentino pasó de 403 a 505 puntos básicos. Según GMA, esto “no se debió a un solo factor: fue una sucesión” de eventos. La consultora identificó tres frentes: un contexto financiero internacional adverso, con la suba de tasas largas en Estados Unidos; un agotamiento del efecto sorpresa de los superávits gemelos, fiscal y comercial; y un deterioro de la economía cotidiana de los hogares que empezó a trasladarse al humor político.
El “trade electoral”
Con ese diagnóstico como base, GMA descartó que la reciente caída de los bonos responda a una simple toma de ganancias. “Entre los operadores hay consenso: se trata de un movimiento idiosincrático”, señaló el informe, que agregó que “el mercado está a un paso de empezar a moverse al ritmo del trade electoral, incluso con 14 meses todavía por delante”.
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Para medir esa anticipación, la consultora propuso una métrica específica: la “tasa forward” entre dos bonos en dólares que vencen en 2027 y en 2028 (el AO27 y el AO28). Esa tasa se puede explicar como el rendimiento que el mercado exige, de manera implícita, por sostener el riesgo argentino durante ese año puntual que separa ambos vencimientos, el que coincide con la elección presidencial. Qué costo exige el inversor, hoy, por apostar un año más al esquema de Milei.
El ejercicio compara la opción de invertir directamente en el bono más largo o de invertir en el más corto y reinvertir después: “esa tasa de indiferencia entre ambos saltos, la forward, hoy se ubica en 15,9% anual”, precisó GMA. Descontado su comparable en bonos del Tesoro de Estados Unidos, ese nivel equivale a una sobretasa de 1.064 puntos básicos, es decir, más del doble del riesgo país actual, concentrada exclusivamente en el tramo que atraviesa la definición electoral.
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Dos escenarios opuestos
A partir de ese spreads, GMA construyó un cuadro con dos escenarios extremos de riesgo país: 250 puntos básicos en caso de continuidad de Milei, comparable al de Turquía, y 2.000 puntos en caso de una oposición extrema surgida de las urnas en 2027.
Combinando esos valores, el riesgo país de contado de 500 puntos se explica por la fe en que el experimento de Milei va a llegar a buen puerto al menos hasta diciembre de 2027, algo a lo que le asigna una probabilidad del 85,4 por ciento.
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Pero si se toma como referencia el spread implícito en la tasa forward que separa al bono que vence en 2027 y al que vence en 2028, después de las elecciones, y su spread soberano equivalente a unos 1.064 puntos, la probabilidad asignada a que Milei seguirá siendo el ocupante de la Residencia de Olivos cae al 53,5%, contra un 46,5% de chances para una hasta el momento impredecible oposición.
“Guiándonos solo por la forward, la contienda luce más pareja de lo que suele asumirse”, planteó GMA. En otras palabras, los precios de los bonos sugieren que los inversores están pagando precios consecuentes con una elección que se parece cada vez más a una moneda al aire. “Como los dos escenarios implican spreads diametralmente opuestos, el mercado penaliza con dureza cada punto que el oficialismo pudiera perder”, explica la consultora conducida por el economista Nery Persichini. Esto explica por qué alcanza un deterioro moderado en la confianza para mover con fuerza el precio de la deuda.
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Para que ese spread baje, GMA identificó tres condiciones: que la macro no derrape, que la micro repunte y que se modere el color político de la oposición, algo que la consultora considera poco probable en un escenario global de polarización.
No todos en el mercado creen que las chances de reelección de Milei sean tan bajas. Más aún, no todos creen que si no reelige eso es necesariamente catastrófico para los activos argentinos. Por ejemplo la gigante de la calificación de riesgo Moody’s sostuvo recientemente que “es probable que las políticas actuales continúen independientemente del resultado de las elecciones de 2027”, ya sea con un segundo mandato de Milei o con un gobierno sucesor, aunque advirtió que ante un triunfo opositor podría haber cierta desaceleración del ajuste.
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El ejercicio de GMA no reemplaza a las encuestas, pero ofrece una lectura alternativa: mientras no haya sondeos confiables, el mercado ya empezó a incorporar en el precio de los bonos una definición electoral bastante más ajustada de lo que suele suponerse.
China advirtió este lunes que tomará “medidas necesarias” para proteger sus intereses si Estados Unidos impone sanciones secundarias contra los países que mantienen relaciones comerciales con Irán. Pekín rechazó nuevamente la estrategia de presión de Washington y pidió evitar nuevas acciones que puedan profundizar las tensiones internacionales.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, afirmó durante una conferencia de prensa que Pekín seguirá “de cerca” la evolución de la situación y adoptará medidas para salvaguardar sus “derechos e intereses legítimos”. Sin embargo, el funcionario no precisó qué tipo de acciones podría implementar China.
China cuestiona la estrategia de EEUU
La advertencia china se produce después de que el Gobierno de Donald Trump anunciara una nueva ofensiva económica contra Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anticipó que Washington buscará penalizar a los países y entidades que continúen facilitando operaciones comerciales y financieras con Teherán.
Las posibles sanciones secundarias estadounidenses abren un nuevo frente de tensión entre Washington y Pekín.
FX
Entre las actividades que podrían quedar bajo presión estadounidense se encuentran las compras de petróleo iraní y las transferencias de dinero. Bessent también advirtió que cualquier país que proporcione “cualquier tipo de ayuda vital a Irán” podría enfrentar consecuencias económicas.
Frente a este escenario, Lin Jian sostuvo que las sanciones y las medidas de presión “no ayudan a resolver los problemas”. Según el portavoz, este tipo de acciones solamente agravará y escalará la situación, algo que, de acuerdo con Pekín, no beneficia a ninguna de las partes involucradas.
El funcionario chino también llamó a los actores involucrados a mantener la calma y evitar decisiones que incrementen las tensiones. Además, pidió que se retomen “lo antes posible” el diálogo y las negociaciones para intentar encontrar una salida al conflicto.
China es el principal comprador del petróleo iraní
La posición de Pekín adquiere especial relevancia por sus vínculos económicos con Teherán. China es el principal comprador de petróleo iraní y llegó a absorber alrededor del 90% de las exportaciones de crudo del país en los últimos años.
China es el principal comprador del petróleo iraní y concentra cerca del 90% de sus exportaciones de crudo.
Bloomberg
Ese nivel de intercambio comercial convierte a China en uno de los países más expuestos a una eventual ampliación de las sanciones estadounidenses contra los socios económicos de Irán. Una medida de Washington que alcance a los compradores de petróleo podría afectar directamente las relaciones comerciales entre Pekín y Teherán.
China ya había rechazado la semana pasada las amenazas estadounidenses. En aquella oportunidad, sin embargo, el Gobierno chino se había limitado a señalar que las sanciones y la presión “no son la solución”, sin anticipar qué respuesta adoptaría si Washington avanzaba contra sus intercambios con Irán..
EEUU anunció el “Día D” contra Irán
Estados Unidos prepara una ofensiva económica contra Irán que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, definió como un “Día D económico”, con el objetivo de cortar las fuentes de financiamiento de Teherán y aumentar la presión para que vuelva a negociar. Sin embargo, Washington todavía no detalló las medidas que implementará.
Bessent aseguró que se trata de “la mayor ofensiva financiera jamás organizada contra un adversario” y sostuvo que el objetivo será aislar por completo al régimen iraní. El funcionario amplió así las amenazas realizadas durante la última semana por el presidente Donald Trump, quien anticipó “enormes consecuencias económicas” para los países que mantengan negocios con Teherán.
En la provincia de Buenos Aires empezó a tomar forma una preocupación incómoda para el gobierno de Axel Kicillof: el deterioro social avanza por carriles que no coinciden con los indicadores tradicionales de inseguridad. Los homicidios bajan. Los asesinatos en ocasión de robo, también. La estadística más dura del delito no confirma, al menos por ahora, el cuadro de colapso que el oficialismo nacional busca proyectar sobre territorio bonaerense. Pero eso no trae alivio en La Plata. Al contrario: obliga a mirar otra zona del problema, la que se mete en los hogares, atraviesa a los jóvenes, roza a la propia Policía y empieza a ofrecerle a las economías criminales nuevas oportunidades de expansión.
Ese es el punto en el que la discusión deja de ser solo policial y se vuelve política. La acusación de Javier Milei sobre un supuesto “baño de sangre” en Buenos Aires no encuentra correlato en los números de homicidios. Pero desde la administración de Kicillof tampoco pueden limitarse a responder con esa refutación, porque en los datos que maneja la Provincia aparecen señales que no encajan en la lógica clásica de la inseguridad y que, leídas en conjunto, dibujan un escenario más complejo que una simple baja del delito violento.
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La pregunta que sobrevuela al gobierno bonaerense no es si el deterioro social ya se tradujo en una ola de violencia callejera. Los propios números oficiales no permiten sostener eso. El interrogante es otro: qué tipo de tensiones se están acumulando mientras ese salto todavía no ocurre, en qué lugares se expresan y hasta dónde pueden crecer si las condiciones materiales siguen deteriorándose.
Una balacera en Fuerte Apache ayudó a ordenar esa inquietud. El episodio derivó en detenidos y en un operativo policial amplio. Pero el dato que llamó la atención de los investigadores no fue solo el enfrentamiento entre grupos vinculados al narcomenudeo. Detrás de la disputa apareció otro negocio: el préstamo de dinero.
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La economía doméstica como puerta de entrada
El caso interesa menos por su dimensión episódica que por lo que pone en evidencia. En barrios donde muchas familias necesitan efectivo y no encuentran financiamiento por las vías tradicionales, una organización criminal con dinero disponible tiene una vía de penetración mucho más amplia que la venta de drogas. La familia que necesita cubrir una deuda, pagar una urgencia médica o simplemente llegar a fin de mes puede terminar entrando en contacto con una estructura ilegal sin haber tenido antes ningún vínculo con ese mundo.
No hay elementos para afirmar que esa modalidad se haya expandido de forma generalizada en todo el Conurbano. Pero en la mirada oficial funciona como una advertencia. No porque describa todavía una tendencia consolidada, sino porque señala un punto de contacto cada vez más delicado entre deterioro económico, fragilidad social y capacidad de captura de las organizaciones criminales. Ahí, una necesidad cotidiana deja de ser solo un problema doméstico y empieza a convertirse en una puerta de entrada para mecanismos de coerción territorial.
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Ese tipo de episodios convive con una paradoja que define buena parte del presente bonaerense. Entre enero y agosto de 2025 se registraron 451 homicidios dolosos en la provincia. En el mismo período de 2026 fueron 434. La caída fue del 3,8%. La curva descendente, además, no es un accidente de corto plazo: en 2015 hubo 1.247 homicidios; en 2019, 905; en 2024, 823; en 2025, 780. La proyección oficial para este año, a partir de los primeros ocho meses, es de 742.
Los datos, que forman parte de los informes que utiliza el Ministerio de Seguridad bonaerense a cargo de Javier Alonso, tienen un efecto político inmediato. La narrativa libertaria sobre una provincia desbordada por la violencia no se sostiene en el principal indicador de letalidad criminal. La frase del “baño de sangre”, esgrimida desde el oficialismo nacional para embestir contra la administración bonaerense, quedó absorbida por la confrontación política. Pero la serie estadística disponible, en principio, no la avala.
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Tampoco lo hace otro de los rubros sensibles de la agenda pública. Los homicidios en ocasión de robo bajaron de 47 a 39 en los primeros ocho meses del año, una reducción del 17%. Los femicidios pasaron de 33 a 24, una caída del 27,3%. Pero, al mismo tiempo, las estadísticas públicas indican que los ajustes de cuentas subieron de 80 a 84 y las riñas letales crecieron de 97 a 105.
Esa combinación obliga a una lectura más fina. No hay un salto generalizado en la violencia criminal que permita trazar una línea recta entre deterioro económico y aumento de homicidios. Pero tampoco aparece un cuadro enteramente tranquilizador. Lo que empieza a observarse es un deterioro que se expresa de otras maneras: las tensiones no se concentran en una sola estadística, ni irrumpen todas en el espacio público, ni adoptan de inmediato la forma del delito callejero. Se desplazan. Entran en los hogares. Se expresan en la salud mental. Alteran las dinámicas barriales. Modifican la relación entre necesidad económica y economías ilegales.
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Es, en alguna medida, un deterioro social que empieza a pegar puertas adentro. La violencia intrafamiliar es una de las señales que siguen las autoridades bonaerenses. La otra, mucho más difícil de interpretar y atravesada por múltiples factores, es el crecimiento de los suicidios.
La violencia, puertas adentro
Ese desacople es uno de los principales problemas de lectura para el oficialismo bonaerense. En otros momentos de fuerte deterioro económico y social, la discusión se ordenaba con relativa rapidez alrededor del aumento de robos, homicidios y delitos violentos. Hoy el cuadro es menos lineal y, por eso mismo, más difícil de traducir políticamente. La Provincia de Buenos Aires puede exhibir una baja de homicidios para rechazar el diagnóstico de colapso, pero no puede convertir esa estadística en una imagen de “normalidad”. Porque los informes que maneja muestran otra cosa: un corrimiento de las violencias hacia zonas menos visibles, menos cuantificables y, en varios casos, más complejas de abordar desde el Estado.
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Uno de esos datos es el crecimiento de los suicidios. Según la información que utiliza el Ministerio de Seguridad bonaerense, en 2024 se registraron 4.249 suicidios en todo el país y en 2025 fueron 5.209, un aumento del 22,6% en apenas un año.
El salto adquiere aún más peso por un cambio de fondo en el mapa de las muertes violentas. Desde 2023, de acuerdo con la información oficial analizada por la Provincia, los suicidios pasaron a ser la principal causa de muerte violenta en la Argentina, por encima de los homicidios dolosos y de las muertes en siniestros viales. Ese dato altera la conversación pública sobre violencia social y desacomoda los marcos clásicos con los que la política suele interpretar la inseguridad.
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Buenos Aires reproduce esa tendencia. La tasa provincial fue de 7,3 suicidios cada 100.000 habitantes en 2022, subió a 8,4 en 2023, alcanzó 10,8 en 2024 y llegó a 11,9 en 2025, según las series consolidadas con las que trabaja el Ministerio de Seguridad. La aclaración metodológica no es menor. El Sistema Nacional de Información Criminal había consignado inicialmente una tasa de 7,7 para 2024. Después, la Provincia cruzó esa base con los registros del Ministerio de Salud y detectó casos no incorporados al conteo original. La revisión elevó el dato a 10,8 y corrigió una comparación que, de otro modo, habría sobredimensionado el salto.
Con esa revisión, el aumento fue del 28,5% entre 2023 y 2024 y del 10,2% entre 2024 y 2025. Sigue siendo una evolución fuerte y, sobre todo, introduce una discusión distinta. Para el gobierno bonaerense, no se trata de establecer una causalidad automática entre deterioro económico y suicidios: los propios informes no permiten esa simplificación. Se trata, más bien, de registrar que el malestar social también aparece en terrenos donde la política de seguridad convencional ofrece respuestas limitadas o directamente insuficientes.
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La preocupación adquiere otra dimensión cuando se observa la incidencia del fenómeno entre jóvenes y adolescentes. Ahí el problema deja de ser solo estadístico y adquiere una dimensión generacional. La Provincia no tiene elementos para afirmar que exista una explicación única ni para asociar de manera directa esos episodios con una determinada variable económica o social. Lo que sí registra es la necesidad de observar con especial atención lo que ocurre entre los sectores más jóvenes.
El dato alcanza incluso a la Policía Bonaerense, una institución clave para cualquier gobierno provincial y, al mismo tiempo, uno de los ámbitos donde el fenómeno adquiere una forma especialmente sensible. Los informes internos sobre suicidios de efectivos en 2024 y 2025 muestran una concentración entre agentes jóvenes y de las jerarquías más bajas. El 80% de quienes murieron tenía menos de 40 años, el 75% pertenecía a los escalafones inferiores y el 70% llevaba menos de diez años en la fuerza. En la mitad de los casos se utilizó el arma reglamentaria.
La tasa de suicidio dentro de la fuerza fue estimada en 45 casos cada 100.000 efectivos, un nivel que la propia documentación oficial define como muy alto. No se trata solo de un problema de salud mental dentro de una institución armada. También obliga a observar una estructura sometida a estrés persistente y exposición cotidiana a la violencia, y las condiciones laborales que la propia Provincia empezó a revisar como parte de su estrategia de prevención.
La agenda institucional que suma presión
Ese conjunto de datos devuelve la discusión al centro de la pelea entre la Casa Rosada y la Gobernación. En el gobierno de Kicillof sostienen que las políticas económicas de Milei afectan empleo, actividad, ingresos y financiamiento provincial. Esa tesis organiza una parte importante del enfrentamiento entre ambos gobiernos. Pero la propia información bonaerense obliga a introducir un matiz incómodo: el deterioro material no se trasladó, hasta ahora, de manera lineal al delito letal.
La paradoja es esa. Si las condiciones sociales se deterioraron, como sostiene la Provincia, los homicidios no acompañaron ese proceso. Los asesinatos durante robos tampoco. Y la tendencia descendente sigue vigente en 2026. Por eso la pregunta interna ya no pasa solo por describir el presente: pasa por leer lo que ese presente puede incubar.
Esa necesidad de anticipación explica por qué el gobierno bonaerense empezó a mirar con más atención un abanico de fenómenos que, tomados por separado, podrían parecer desconectados: violencia intrafamiliar, suicidios, jóvenes expuestos a situaciones extremas, policías bajo desgaste grave, redes criminales que se insertan en la economía doméstica a través del préstamo informal. Ninguno de esos elementos, aislado, define un cuadro de inseguridad en los términos tradicionales. Juntos, en cambio, componen una fotografía social y política bastante más inquietante.
Los próximos meses, además, agregarán presión institucional. En septiembre está prevista la puesta en marcha del nuevo régimen penal juvenil, que redujo a 14 años la edad mínima de responsabilidad penal. Su implementación obligará a reorganizar procedimientos, capacidades estatales y formas de intervención sobre adolescentes en conflicto con la ley. Para la Provincia, el cambio no llega en un vacío: se incorpora a un escenario donde el malestar social, la vulnerabilidad juvenil y la discusión sobre seguridad ya vienen cargados de tensión política. Para la aplicación de ese cambio, de todos modos, se requerirá una adhesión de cada distrito al nuevo régimen.
Ese mismo mes comenzará también la implementación del sistema acusatorio federal en el Distrito Federal de La Plata. La reforma traslada la investigación penal a los fiscales y deja en los jueces las funciones de control y decisión jurisdiccional. El cambio excede por mucho a la capital bonaerense. La jurisdicción comprende 45 partidos y zonas estratégicas para causas vinculadas al narcotráfico y al crimen organizado.
Ahí aparece otra preocupación dentro de la estructura bonaerense. Si la provincia ya enfrenta un escenario social más opaco, con violencias menos visibles y mercados ilegales que buscan nuevas formas de inserción, la pregunta es si la Justicia Federal tiene hoy la capacidad suficiente para responder al nuevo esquema. Un análisis elaborado con la experiencia de Santa Fe como referencia estima que Buenos Aires necesitaría al menos 56 nuevas fiscalías federales penales y 21 defensorías, además de más juzgados.
La observación remite a un problema estructural. El Conurbano reúne densidad urbana, corredores logísticos, puertos, aeropuertos, barrios populares y circuitos ilegales de una escala sin equivalente en el país. Esa complejidad no solo vuelve más difícil la persecución del narcotráfico: también vuelve más exigente cualquier estrategia estatal que intente intervenir antes de que los procesos de deterioro social se traduzcan en violencia criminal abierta.
La presión se ve también en otro dato de fondo. A fines de 2023 había 58.917 personas privadas de la libertad bajo responsabilidad provincial. Para el 16 de julio de 2026 eran 66.493, es decir, 7.576 detenidos más, un aumento del 12,86% en poco más de dos años y medio.
Al mismo tiempo, la cantidad de presos alojados en comisarías cayó de 2.368 a 1.579, una baja del 33,32%. El crecimiento se concentró sobre todo en el Servicio Penitenciario y, en menor medida, en los sistemas de monitoreo electrónico. También allí asoma una imagen que desarma lecturas simples: hay más detenidos y menos homicidios. Hay menos presos en comisarías y más presión sobre la estructura penitenciaria. Hay mejores números en algunos delitos graves y, a la vez, signos de deterioro que no entran del todo en la contabilidad clásica de la seguridad.
Eso es lo que hoy intenta leer La Plata: no una explosión ya consumada, sino un conjunto de desplazamientos. El deterioro puede no aparecer todavía en el corazón de la estadística criminal y aun así producir efectos profundos sobre la vida cotidiana, la salud mental, la convivencia social y la capacidad de penetración de las organizaciones ilegales.
En ese marco, el caso de los prestamistas ligados al narcomenudeo adquiere un valor de síntesis. Muestra cómo una estructura con efectivo, presencia territorial y capacidad de intimidación puede avanzar sobre necesidades básicas y ampliar su influencia más allá de la droga. Muestra también algo más incómodo para la política: que el deterioro social no siempre se expresa primero en el delito que más mide el Estado, sino en zonas donde el daño tarda más en volverse visible y donde la respuesta pública resulta bastante más difícil.
La preocupación del gobierno bonaerense está, en última instancia, ahí: no en los números que hoy puede mostrar para discutir con Milei, sino en aquello que esos números todavía no terminan de revelar.
Este miércoles vence el plazo para que el exjefe de Gabinete Manuel Adorni presente a la justicia la documentación para justificar el desmedido aumento de su patrimonio. El ex vocero presidencial debe explicar una diferencia de más de cuarenta y tres millones entre ingresos y egresos familiares, así como el origen de pagos por 400 mil dólares. Habrá que ver si pudo reunir la documentación que le requirieron o si pide una prórroga para presentarla.
El fiscal Gerardo Pollicita, que tiene a su cargo la investigación por presunto enriquecimiento ilícito de Adorni, presentó el pasado 10 de agosto un requerimiento, en el que formuló veinte preguntas sobre las inconsistencias que encontró en la repentina fortuna del ex funcionario.
Esas 20 preguntas son claves para determinar la situación judicial de Adorni. Una vez recibidas, el fiscal definirá si lo cita o no a declaración indagatoria, consignó Página/12.
Hasta ahora, el ex jefe de Gabinete ha dado una serie de argumentos contradictorios y cambiantes. Por ejemplo, al declarar ante el Congreso dijo que tenía todo declarado (“nunca existió ocultación alguna”, aseguró, pero tras abrirse la causa judicial presentó una declaración jurada en la que aparecieron cerca de medio millón de dólares más.
En una entrevista con La Nación+ dijo que el dinero en cuestión era el fruto de inversiones en criptomonedas originadas, según su versión, en 2014 (época en que invertir en Bitcoin era una jugada de alto riesgo). “Invertimos unos 200.000 dólares y ganamos aproximadamente 300.000”, aseguró. También dio a entender que mucho antes, en 2002, había encontrado dinero en la casa de su padre, tras su muerte.
Para el fiscal, “los incrementos, adquisiciones y desembolsos” que hizo Adorni durante los dos años y medio que integró el gobierno de Javier Milei “no encuentran hasta el momento explicación suficiente”.
Según la investigación, Adorni percibió 35 sueldos durante el tiempo que fue funcionario. Sumados a los ingresos de su esposa, los ingresos familiares fueron de 229 millones de pesos. Sin embargo, los gastos en el mismo período fueron de 272 millones, es decir 43 millones de pesos más.
Por otra parte, Adorni usó dólares para pagar viajes (como Aruba y Nueva York), alquileres, compra de inmuebles y refacciones. Esos billetes (que utilizó en efectivo) no encajan en lo más mínimo con sus ingresos. Por la compra de la casa en el country Indio Cuá, con todas sus refacciones (lo que incluía la famosa cascada, la pileta climatizada, el jacuzzi, la parrilla de lujo, entre otras cosas) y el departamento de la calle Miró 550 con sus muebles, el desembolso fue 402.578,12 dólares.
El requerimiento de la fiscalía señaló, además, que Adorni manejó cuatro billeteras cripto (en Binance, Lemon, BUENBIT Y Satoshi Tango) que nunca incluyó en sus declaraciones juradas. Por otra parte, tuvo ingresos de origen desconocido en su cuenta del Banco Nación por 7,5 millones de pesos y existen dudas sobre otros posibles bienes.
El Ministerio de Economía formalizó la adjudicación de ocho tramos de rutas nacionales a operadores privados por un plazo de 20 años, como parte de la tercera etapa de la Red Federal de Concesiones. La decisión quedó establecida en la Resolución 1379/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial.
La norma lleva la firma del ministro de Economía, Luis Caputo, quien había anticipado la adjudicación la semana pasada. Según detalló el funcionario, esta etapa comprende más de 3.900 kilómetros de rutas nacionales, distribuidos en ocho corredores y con inversión privada.
MÁS INVERSIÓN PRIVADA PARA RUTAS NACIONALES SEGURAS Y EFICIENTES
Se adjudicaron más de 3.900 kilómetros de rutas nacionales en el marco de la Etapa III de la Red Federal de Concesiones (RFC), que comprende ocho tramos distribuidos en 11 provincias. La operación y el… pic.twitter.com/4JEFqOXZqz
Privatización de rutas: el Gobierno adjudicó ocho corredores viales por 20 años
“El sector privado realizará la operación y el mantenimiento de las trazas viales sin erogaciones del Estado Nacional“, sostuvo el Gobierno al comunicar la adjudicación. Los trazados incluidos atraviesan las provincias de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Tucumán, Corrientes, Chaco, Misiones y Mendoza. Los corredores fueron organizados en los tramos Cuyo, Centro Norte, Noroeste, Chaco-Santa Fe, Litoral, Noreste, Centro y Mesopotámico.
La concesión contempla la construcción, explotación, administración, reparación, ampliación, conservación y mantenimiento de las rutas, además de la prestación de servicios a los usuarios y el desarrollo de nuevas actividades complementarias que permitan generar ingresos adicionales. Todo se realizará bajo el régimen de concesión de obra pública por peaje.
En cuanto a las adjudicaciones, el Tramo Centro fue asignado a AFEMA S.A. – Pablo Federico e Hijos S.A. – Guido Mogetta S.A., con una tarifa de $1.399 sin IVA. El Tramo Centro Norte quedó a cargo de José Cartellone Construcciones Civiles S.A., por $2.175 sin IVA, mientras que el Tramo Mesopotámico fue adjudicado a IEB Construcciones S.A. – Trading MRG S.A.U., por $3.564,99 sin IVA.
Para el Tramo Noroeste, la oferta seleccionada correspondió a Autovía Construcciones y Servicios S.A. – Vapeu S.R.L. – Guigivan S.R.L., por $2.285 sin IVA. En el Tramo Litoral resultó ganadora la propuesta de JCR S.A. – Néstor Julio Guerechet S.A., por $2.876,04 sin IVA, mientras que el Tramo Noreste fue adjudicado a Carlos E. Enriquez S.A. – Hormi S.A., por $2.950 sin IVA.
El Tramo Chaco-Santa Fe quedó en manos de José Eleuterio Pitón S.A. – Rovial S.A. – Obring S.A., por $3.520 sin IVA. En tanto, el Tramo Cuyo fue otorgado a Laugero Construcciones S.A. – Green S.A. – Corporación del Sur S.A., por $3.090,2462 sin IVA. Todos los contratos tendrán una vigencia de 20 años.
La resolución también detalló las propuestas que fueron consideradas inadmisibles y luego rechazadas. Entre ellas figuran las presentadas por Lemiro Pablo Pietroboni S.A. – Merco Vial S.A. – Frontera S.A. para los tramos Centro Norte y Noroeste.
También fueron desestimadas las ofertas de INMAC S.A. – Tecnoedil S.A. Constructora – Rowing S.A. para los tramos Centro Norte y Noreste. La UTE había reconocido, luego de la apertura de los sobres económicos, la existencia de errores en sus propuestas. La Comisión Evaluadora consideró que esa situación comprometía la seriedad e inalterabilidad de las ofertas económicas y recomendó su exclusión.
Además, fueron rechazadas las presentaciones de CPC S.A. en los tramos en los que participó, junto con propuestas específicas de Autovía Construcciones y Servicios S.A. – Guigivan S.R.L. y de José Cartellone para el Tramo Noreste.
El proceso de privatización de los corredores viales comenzó con el Decreto 97/2025, dictado en febrero del año pasado, que autorizó la privatización total de Corredores Viales S.A. y habilitó al Ministerio de Economía a avanzar con las licitaciones. La primera etapa, correspondiente a la precalificación de los oferentes, fue aprobada en julio de 2026.
De acuerdo con la resolución, el dictamen de evaluación de las ofertas económicas no recibió impugnaciones dentro de los plazos establecidos en los pliegos.
Con la adjudicación de esta tercera etapa, el Gobierno sostiene que completó la concesión de más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales, distribuidos en 16 tramos estratégicos. Según había señalado Caputo, por esos corredores circula cerca del 80% del tránsito nacional y la previsión oficial es que los 16 tramos estén “todos en obra” a partir de fines de septiembre.
Los ocho corredores adjudicados
La medida alcanza a ocho corredores: Centro, Centro Norte, Mesopotámico, Noroeste, Litoral, Noreste, Chaco-Santa Fe y Cuyo. Las concesiones tendrán una duración de 20 años.
Para el Tramo Centro, la concesión quedó en manos de AFEMA S.A. – Pablo Federico e Hijos S.A. – Guido Mogetta S.A., con una tarifa ofertada de $1.399 más IVA.
El Tramo Centro Norte fue adjudicado a José Cartellone Construcciones Civiles S.A., con una tarifa de $2.175 más IVA.
En el Tramo Mesopotámico, el ganador fue IEB Construcciones S.A. – Trading MRG S.A.U., con una tarifa de $3.564,99 más IVA.
El Tramo Noroeste quedó para Autovía Construcciones y Servicios S.A. – VAPEU S.R.L. – GUIGIVAN S.R.L., que ofertó $2.285 más IVA.
Para el Tramo Litoral, la adjudicación fue para JCR S.A. – Néstor Julio Guerechet S.A., con una tarifa de $2.876,04 más IVA.
El Tramo Noreste será operado por Carlos E. Enriquez S.A. – HORMI S.A., que ofertó $2.950 más IVA.
En el Tramo Chaco-Santa Fe, la concesión quedó en manos de José Eleuterio Pitón S.A. – ROVIAL S.A. – OBRING S.A., con una tarifa de $3.520 más IVA.
Finalmente, el Tramo Cuyo fue adjudicado a Laugero Construcciones S.A. – GREEN S.A. – Corporación del Sur S.A., con una tarifa de $3.090,2462 más IVA.
El Gobierno busca ampliar el esquema a 9.000 kilómetros
La Etapa III representa otro avance dentro de un programa más amplio: la Red Federal de Concesiones prevé incorporar más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales estratégicas, por las que circula aproximadamente el 80% del tránsito del país, según informó el Gobierno.
El Ejecutivo también remarcó que el nuevo modelo no contará con subsidios del sector público. “El nuevo sistema no contará con ningún subsidio por parte del sector público”, señaló el comunicado oficial, que planteó como objetivo abandonar “esquemas deficitarios” y avanzar hacia un sistema orientado a mejorar la calidad de la red vial.
El control de los contratos quedará a cargo de Vialidad Nacional, que supervisará su cumplimiento bajo un esquema de control por resultados, con el objetivo de garantizar condiciones de seguridad y niveles adecuados de servicio para los usuarios. La adjudicación de esta tercera etapa se suma a las anteriores licitaciones de la Red Federal de Concesiones y constituye uno de los principales pasos del Gobierno en su estrategia de reducir la participación directa del Estado en la operación y mantenimiento de la infraestructura vial.
Estados Unidos prepara una ofensiva económica contra Irán que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, definió como un “Día D económico”, con el objetivo de cortar las fuentes de financiamiento de Teherán y aumentar la presión para que vuelva a negociar. Sin embargo, Washington todavía no detalló las medidas que implementará.
Bessent aseguró que se trata de “la mayor ofensiva financiera jamás organizada contra un adversario” y sostuvo que el objetivo será aislar por completo al régimen iraní. El funcionario amplió así las amenazas realizadas durante la última semana por el presidente Donald Trump, quien anticipó “enormes consecuencias económicas” para los países que mantengan negocios con Teherán.
La advertencia de Bessent a los países que comercien con Irán
En un artículo de Financial Times, Bessent señaló que la nueva etapa de presión apunta también contra los gobiernos y empresas que permiten que Irán mantenga sus canales comerciales y financieros: “Quienes facilitan las actividades de Irán compran y transportan su petróleo”, escribió.
Scott Bessent aseguró que Estados Unidos prepara una ofensiva financiera de una magnitud sin precedentes contra Irán.
El secretario del Tesoro también cuestionó a quienes permiten transbordos marítimos de combustible, operaciones bancarias y movimientos financieros vinculados con Teherán: “Hacen la vista gorda ante los transbordos marítimos de combustible y el uso ilícito de sus bancos, mientras ocultan el alcance de su complicidad”, afirmó.
Según Bessent, esos países consideran que mantener sus vínculos con Irán es la alternativa más segura: “En resumen, estos países calculan que apaciguar al régimen es la opción más segura. Pero harían bien en considerar las consecuencias de sostenerlo”, sostuvo.
El funcionario además advirtió que cualquier respuesta militar iraní a las nuevas medidas tendrá consecuencias. Según afirmó, si Irán responde con fuerza a la ofensiva económica, Trump “respondería con rapidez y contundencia”.
Irán desafía al “Día D” de EEUU
Desde Teherán, las autoridades rechazaron el relato estadounidense sobre el alcance de la ofensiva. El vicecanciller Kazem Gharibabadi cuestionó las afirmaciones de Washington sobre el supuesto debilitamiento de las capacidades militares y nucleares iraníes: “Ustedes dicen que el poder militar de Irán ha sido ‘desmantelado’, que el 100% de sus fábricas miltiares han sido ‘destruidas’ y que su programa nuclear ha sido ‘enterrado’”, señaló.
Luego puso en duda que esas declaraciones representen una victoria para el país norteamericano: “¿Es esto una victoria o el reconocimiento de la derrota de Estados Unidos?”, agregó.
La cancillería iraní también lanzó una advertencia a los países que decidan colaborar con la campaña estadounidense. El portavoz Esmail Baqai afirmó que cualquier participación tendrá consecuencias y sostuvo que la cooperación con Washington será considerada una complicidad con acciones agresivas contra Irán.
Esmail Baqai, portavoz de la Cancillería iraní, advirtió sobre las consecuencias de colaborar con Estados Unidos.
Cancillería de Irán
La tensión se produce mientras el estrecho de Ormuz continúa en el centro del conflicto. Irán mantiene cerrada esa vía estratégica para el comercio de hidrocarburos y exige que Estados Unidos levante el bloqueo naval sobre sus puertos, elimine las sanciones petroleras y descongele activos iraníes en el exterior antes de permitir su reapertura.
Qué significa un “Día D”
“Día D” es un término militar que significa el día en que comienza una operación. La “D” corresponde a Day (“día” en inglés). El Ejército de Estados Unidos señala que se trata de una denominación de código utilizada para identificar la fecha de una operación sin revelar necesariamente cuándo tendrá lugar.
El término ya era utilizado por las fuerzas estadounidenses antes de la Segunda Guerra Mundial, pero quedó mundialmente asociado al 6 de junio de 1944, cuando los Aliados iniciaron la invasión de Normandía durante la Operación Overlord. Fue una de las mayores operaciones anfibias de la historia y marcó un punto decisivo en la liberación de Europa occidental de la ocupación nazi.
Además, el sistema permitía establecer referencias temporales sin mencionar una fecha concreta: D-1 era el día anterior a la operación y D+1, el posterior. Por eso, cuando hoy alguien habla de un “Día D” en política, economía o negocios, suele utilizarlo de manera metafórica para referirse a un momento decisivo en el que comienza una acción de gran importancia.