Gobernar desgasta, y tarde o temprano las urnas pasan la factura. Un informe analizó la evolución del respaldo a 17 mandatarios entre mayo y octubre de 2026, con especial foco en el presidente estadounidense, Donald Trump y su análogo brasileño, Lula Da Silva quienes afrontan procesos electorales y con la conclusión de que la aprobación puede convivir con desenlaces electorales distintos.
El estudio fue presentado por el Observatorio Pulsar.UBA, con 226 mediciones. A dos días del ballotage en Brasil el estudio reveló que el presidente brasileño mantuvo niveles relativamente estables, alrededor del 46%, antes de la segunda vuelta. Por el lado estadounidense – que tendrá sus comicios el próximo 3 de noviembre – Trump no logra recuperar apoyo y se ubica en un 38%.
El telón de fondo es un desgaste generalizado. De los 14 mandatarios que siguieron en sus cargos durante todo el año, 12 perdieron respaldo respecto del primer cuatrimestre, uno se mantuvo estable y solo uno mejoró. Ese único caso es, justamente, Lula da Silva. El informe advierte, sin embargo, que la caída de popularidad no anticipa por sí sola un resultado electoral favorable.
En el extremo superior del ranking, Claudia Sheinbaum, de México, lidera con un 62% de aprobación, seguida por el primer ministro canadiense, Mark Carney (58%) y el colombiano Abelardo de la Espriella cerrando el top 3, con el 50%,.
En el otro extremo, Emmanuel Macron, de Francia, registra la aprobación más baja, con el 20%, seguido por Friedrich Merz, de Alemania, con el 21%, y Andy Burnham, del Reino Unido, con el 23%. En el plano latinoamericano, aparecen Yamandú Orsi, de Uruguay, con el 26%, y Rodrigo Paz, de Bolivia, con el 32%, quien protagonizó la mayor caída del período, de casi 31 puntos respecto del primer cuatrimestre de 2026.
Lula: estable, pero sin margen para crecer
El presidente brasileño llega a la segunda vuelta del domingo 25 de octubre con una elección por remontar. En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos válidos y Lula, el 45,2%. Los separan menos de dos puntos, y las últimas encuestas de intención de voto muestran un empate técnico.
Su aprobación, en cambio, cuenta otra historia. Durante 2026 se mantuvo entre el 43% y el 47%, siempre por debajo del 50%, sin derrumbes ni recuperaciones sostenidas. En septiembre marcó un promedio de 44%.
Lula fue el único de los mandatarios que mejoró entre un período y otro, aunque apenas un punto. El brasileño retuvo buena parte de sus apoyos, pero no logró ampliarlos antes de la elección.
Si se mira la película completa, la erosión es moderada. Lula inició su tercer mandato en enero de 2023 con un 51,5% de aprobación promedio, llegó a superar el 60% en algunos momentos y desde entonces perdió 7,3 puntos.
La comparación con su antecesor es marcada. Jair Bolsonaro llegó a las elecciones de 2022, que terminó perdiendo, con un 39,5% de aprobación y una caída de 27,5 puntos desde el inicio de su gestión.
¿Alcanza esa diferencia para anticipar un resultado distinto? Para explorarlo, Pulsar.UBA comparó a diez mandatarios de América y Europa que buscaron seguir en el poder después de una elección.
Justin Trudeau, Emmanuel Macron y Pedro Sánchez perdieron más de 20 puntos y pero lograron seguir en el poder. En contrapartida Jair Bolsonaro perdió 27,5 y Olaf Scholz 28, lo que les provocó una derrota en las urnas.
Donald Trump se erige como el caso más llamativo de todos: llegó a las elecciones de 2020 con una aprobación apenas 1,2 puntos por debajo de la de sus primeros meses, y perdió.
Daniel Noboa (45%) y Sánchez (42,9%) siguieron en el gobierno con un respaldo similar al de Lula. Trump perdió en 2020 con un valor parecido (43,8%). Los propios autores advierten que se trata de países y sistemas electorales diferentes, por lo que la comparación no permite fijar una regla general.
El caso de Donald Trump
El 3 de noviembre, Estados Unidos renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Trump llega con un 38% de aprobación promedio en el período mayo-octubre.
Según recogió el informe, el único presidente de los últimos 50 años que llegó a unas legislativas con un nivel similar fue George W. Bush en 2006. Con un 38%, los republicanos perdieron 30 bancas en la Cámara baja, seis en el Senado y el control de ambas cámaras.
Perder el Congreso podría limitar la agenda legislativa de Trump, quien tampoco puede presentarse en las elecciones de 2028.
La trayectoria de Trump en estos 20 meses guarda parecidos con la de Joe Biden en el mismo tramo de su mandato. Ambos llegaron a esta altura con un respaldo cercano al 40%. Según el Monitor de Pulsar.UBA, Biden había acumulado una caída de 15 puntos y Trump, de 12. La diferencia está en la forma de la curva. Biden se sostuvo por encima del 50% durante sus primeros siete meses y después inició un descenso gradual. Trump perdió apoyo rápido al comienzo de su segundo gobierno y luego osciló alrededor de los 40 puntos.
La guerra en Irán sumó más problemas que solucoones para Trump. El llamado efecto rally round the flag, el aumento transitorio del apoyo a un líder frente a una crisis, no apareció tras el inicio de las operaciones militares contra Irán en febrero de 2026. Ese mes, el informe revela que Trump tenía un 37% de aprobación. En julio, un 36%.
Los datos del Pew Research Center que cita el informe van en la misma dirección. En una encuesta realizada entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre, el 65% de los estadounidenses desaprobó la conducción de las operaciones militares contra Irán y solo el 33% la aprobó. En marzo, esa aprobación era del 37%. Incluso entre los republicanos y sus simpatizantes bajó del 69% al 63%.

























